¡Querida mamita! Hace ya muchísimo, muchísimo tiempo que no recibo ni una sola carta tuya ni de ninguno de los nuestros. Seguramente se ha extraviado alguna de vuestras cartas, porque no puedo admitir que en todo este tiempo nadie me haya escrito. No sé si Mitia ha llegado a vuestra casa, cuánto tiempo estuvo, cuáles son sus planes y dónde se encuentra ahora. ¿Ha habido noticias de Aniuta? ¿Ha partido ya hacia Port Arthur? ¿Y cuándo? ¿Estás bien de salud? ¿Acaso siguen todavía esos fríos tan tenaces por allí?

Aquí el tiempo es bueno, el invierno ha resultado excepcionalmente favorable, suave, con pocas lluvias y nieblas (por ahora). E. V., en verdad, se indispone con frecuencia, ahora también, pero no de gravedad, así que nos las arreglamos con remedios caseros o recetas rusas. A ella le sentaría bien, quizás, trasladarse a un lugar más al sur. Nadia y yo estamos sanos y vivimos como antes, tranquila y modestamente. Hace poco fuimos por primera vez en este invierno a un buen concierto y quedamos muy satisfechos, especialmente con la última sinfonía de Chaikovski (*Symphonie pathétique*). ¿Hay buenos conciertos en Samara? Una vez estuvimos en el teatro alemán; nos gustaría ir al Teatro de Arte de Moscú, a ver *Los bajos fondos*...

Te abrazo fuertemente, querida mía, y te deseo todo lo mejor, sobre todo salud.

Saludos a todos los nuestros.

A Aniuta, quizás, habría que reenviarle la carta, porque ¿cuándo voy a saber, si no, su dirección?

Tuyo, V. Uliánov

¿Escribo bien la dirección?