Cuatro defectos fundamentales penetran todo el proyecto y lo hacen, a mi juicio, completamente inaceptable:

1) Por el modo de formular la sección más importante, la referente a la caracterización del capitalismo, este proyecto no ofrece un programa del proletariado que lucha contra las manifestaciones muy reales de un capitalismo muy determinado, sino un programa de manual de economía dedicado al capitalismo en general.

2) El programa es especialmente inadecuado para el partido del proletariado ruso, porque la evolución del capitalismo ruso, las contradicciones y las calamidades sociales engendradas por el capitalismo ruso son casi completamente soslayadas y oscurecidas por ese mismo sistema de caracterizar el capitalismo en general. El partido del proletariado ruso debe, en su programa, exponer del modo más inequívoco la acusación que formula contra el capitalismo ruso, la declaración de guerra que le hace al capitalismo ruso. Esto es tanto más necesario cuanto que el programa ruso no puede ser, en este aspecto, idéntico a los europeos: estos últimos hablan del capitalismo y de la sociedad burguesa sin señalar que estos conceptos son aplicables tanto a Austria como a Alemania, etc., pues ello se sobrentiende por sí mismo. Respecto a Rusia, esto no se puede sobrentender.

Salir del paso diciendo que el capitalismo «en su forma desarrollada» se distingue en general por tales y cuales propiedades —y que en Rusia el capitalismo «se está convirtiendo en predominante»— significa eludir esa acusación concreta y esa declaración de guerra que es lo más importante para un partido que lucha en la práctica.

El proyecto no alcanza, por lo tanto, uno de los fines principales del programa: dar al partido una directriz para su propaganda y agitación cotidianas a propósito de todas las diversas manifestaciones del capitalismo ruso.

3) Algunos puntos de la mayor importancia han recibido en el proyecto una formulación tan imprecisa que inevitablemente engendrará una serie de los más peligrosos malentendidos y nos dificultará nuestra lucha teórica y nuestra propaganda. Así, por ejemplo, el crecimiento de la gran producción se limita a las empresas «industriales» únicamente. La evolución del capitalismo agrícola ora queda oscurecida, ora es completamente soslayada. Luego, el lugar de la «dictadura del proletariado» ha sido ocupado por «la revolución que el proletariado habrá de llevar a cabo, apoyado por otras capas de la población que sufren la explotación capitalista», e incluso en lugar de la lucha de clases del proletariado se ha puesto la «lucha de la masa trabajadora y explotada». Semejante formulación contradice el principio fundamental de la Internacional: «la emancipación de la clase obrera ha de ser obra de la clase obrera misma». Aparte del proletariado, la otra parte de la «masa trabajadora y explotada» (es decir, principalmente los pequeños productores) solo es parcialmente revolucionaria en su lucha contra la burguesía. A saber, es revolucionaria solo cuando, «teniendo a la vista su paso al proletariado», «adopta el punto de vista del proletariado» («Manifiesto Comunista»). El carácter reaccionario de los pequeños productores no ha sido en absoluto destacado en el proyecto, de modo que, en conjunto y en general, la relación del proletariado hacia la «masa trabajadora y explotada» está representada incorrectamente. (Por ejemplo, el proyecto reza: «se agudiza su lucha [la de la masa trabajadora y explotada] y, ante todo, la lucha de su representante de vanguardia: el proletariado». La «agudización de la lucha» de los pequeños productores se expresa también en el antisemitismo, y en el cesarismo, y en las uniones campesinas contra los braceros, e incluso en la lucha de la Gironda socialista contra la Montaña. La representación por el proletariado de toda la masa trabajadora y explotada debe expresarse en el programa en que nosotros acusamos al capitalismo de la miseria de las masas [y no solo de la miseria de la clase obrera], del desempleo de «capas cada vez más amplias de la población trabajadora» [y no de la clase obrera]).

4) El proyecto se desvía constantemente de un programa en sentido propio hacia un comentario. Un programa debe ofrecer tesis breves, que no contengan una sola palabra superflua, dejando la explicación a los comentarios, folletos, agitación, etc. Por eso Engels, con toda razón, acusaba al Programa de Erfurt de que, por su extensión, prolijidad y repeticiones, se desviaba hacia un comentario{81}.

En el proyecto, este defecto es aún más intenso, hay muchísimas repeticiones, los intentos de introducir en el programa una explicación del proceso (en vez de una caracterización del proceso) no alcanzan de todos modos el objetivo, pero dilatan el programa hasta lo imposible.

Escrito con anterioridad al 14 (27) de marzo de 1902.