Han pasado casi cinco años desde que fue escrito el folleto que se ofrece al lector. Durante este tiempo, nuestro movimiento revolucionario, y en particular el movimiento obrero socialdemócrata, ha crecido, se ha extendido y se ha fortalecido de manera gigantesca, con una rapidez casi increíble; la situación interna y externa de la socialdemocracia rusa ha cambiado de manera muy sustancial; estos años también han aportado mucho al autor personalmente en cuanto a experiencia de partido (tanto teórica como práctica). Por eso puede parecer extraña la aparición de la segunda edición de un pequeño folleto sobre las tareas, sin ningún cambio en comparación con la primera edición. ¿Acaso las «tareas» no han avanzado ni un ápice desde entonces, ni desde el punto de vista de los «datos» objetivos de la vida del partido, ni subjetivamente desde el punto de vista del autor?

La respuesta a esta pregunta que surge de manera natural se encuentra en mi folleto «¿Qué hacer?» (Stuttgart, Verlag Dietz, 1902 [292]), donde se exponen las actuales opiniones del autor sobre las actuales «tareas» del partido [293]. Este último folleto, por un lado, explica por qué resultaron superfluas (quizás incluso imposibles) las adiciones y modificaciones en el presente folleto. Por otro lado, explica también por qué pudo surgir la necesidad de reeditar un viejo (y, por supuesto, en muchos aspectos anticuado) folleto, – aparte de los fines prácticos de agitación. Precisamente en el folleto «¿Qué hacer?» intenté echar una mirada retrospectiva a la historia de la socialdemocracia rusa y establecer tres períodos en su desarrollo. En la actualidad, según este punto de vista, estamos viviendo el final del tercer período y el comienzo del cuarto, siendo el tercer período una época de dispersión y vacilación, provocada por el crecimiento extraordinariamente rápido del movimiento en extensión, con un crecimiento insuficiente en profundidad. La justeza de esta apreciación depende, evidentemente, de si en el segundo período hubo algo más o menos firme, algo que «se tambaleó» en el momento siguiente [294].

Escrito en 1902, no más tarde de agosto.

Se publica por primera vez, según el manuscrito.