* Conduce al empobrecimiento. — *N. de la ed.*

⁹⁶ El Programa de Erfurt del Partido Socialdemócrata Alemán fue aprobado en octubre de 1891 en el congreso de Erfurt. El Programa de Erfurt representó un paso adelante en comparación con el Programa de Gotha (1875); se basaba en la doctrina marxista sobre la inevitabilidad de la muerte del modo de producción capitalista y su sustitución por el socialista; subrayaba la necesidad de que la clase obrera librara la lucha política, señalaba el papel del partido como dirigente de esta lucha, etc.; pero también el Programa de Erfurt contenía serias concesiones al oportunismo. F. Engels hizo una crítica detallada del proyecto de Programa de Erfurt («Contribución a la crítica del proyecto de programa socialdemócrata de 1891» — véase K. Marx y F. Engels, Obras, t. XVI, parte II, 1936, págs. 101-116); era, en esencia, una crítica al oportunismo de toda la II Internacional, para cuyos partidos el Programa de Erfurt era una especie de modelo. Sin embargo, la dirección de la socialdemocracia alemana ocultó a las masas del partido la crítica de Engels, y sus observaciones más importantes no fueron tenidas en cuenta en la redacción del texto definitivo del programa. V. I. Lenin y G. V. Plejánov consideraban que la principal deficiencia, una concesión cobarde al oportunismo, era el silencio del Programa de Erfurt sobre la dictadura del proletariado.

Lenin utilizó el texto alemán del Programa de Erfurt, ofreciendo su propia traducción de las disposiciones citadas.

* Disminuye. — *N. de la ed.*

* Ausencia de planificación. — *N. de la ed.*

* Como se ha dicho, página 8-9.

** Hay que explicar qué tipo de producción socialista es ésta.

* Nihil — nada. — *N. de la ed.*

** El objetivo final. — *N. de la ed.*

* Señalar el objetivo naturalmente necesario. — *N. de la ed.*

Escrito no más tarde del 8 (21) de enero de 1902.

Primera página del manuscrito de V. I. Lenin «Proyecto de programa del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia». — 1902. (Reducido)

# Proyecto de programa del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia[113]

[A]

I. La producción mercantil se desarrolla cada vez más rápidamente en Rusia, y el modo de producción capitalista adquiere en ella un dominio cada vez más completo.

II. El continuo perfeccionamiento de la técnica conduce a que la pequeña producción sea desplazada cada vez más por la grande. La parte más importante de los medios de producción (tierras y fábricas, herramientas y máquinas, ferrocarriles y otros medios de comunicación) se concentra en manos de un número relativamente insignificante de capitalistas y grandes terratenientes, como su propiedad privada. Los pequeños productores independientes (campesinos, artesanos rurales, menestrales) se arruinan cada vez más, pierden sus medios de producción y se transforman de este modo en proletarios, o bien se convierten en sirvientes y tributarios del capital. Un número cada vez mayor de trabajadores se ve obligado a recurrir a la venta de su fuerza de trabajo, a convertirse en obreros asalariados, que dependen de los propietarios y crean con su trabajo la riqueza de éstos.

III. Cuanto más avanza el progreso técnico, tanto más se retrasa el aumento de la demanda de fuerza de trabajo respecto al aumento de su oferta, y tantas más posibilidades tienen los capitalistas de elevar el nivel de explotación de los obreros. La inseguridad de la existencia y el desempleo, la opresión de la explotación y todo tipo de humillación se convierten en el destino de capas cada vez más amplias de la población trabajadora.

IV. Agudizan aún más este proceso las crisis industriales, inevitablemente provocadas por las contradicciones fundamentales del capitalismo. La pobreza y la miseria de las masas se combinan con el despilfarro de la riqueza social debido a la imposibilidad de encontrar salida para las mercancías producidas.

V. Así, el gigantesco desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo social y cada vez más socializado va acompañado del hecho de que todas las ventajas principales de este desarrollo son monopolizadas por una ínfima minoría de la población. Al mismo tiempo que crece la riqueza social, crece la desigualdad social, se profundiza y se amplía el abismo entre la clase de los propietarios (la burguesía) y la clase del proletariado.

[B]

VI. Pero al mismo tiempo que crecen y se desarrollan todas estas inevitables contradicciones del capitalismo, crecen también el número y la cohesión, el descontento y la indignación de los proletarios, se agudiza la lucha de la clase obrera contra la clase de los capitalistas, y crece la aspiración a liberarse del insoportable yugo del capitalismo.

VII. La liberación de la clase obrera puede ser obra únicamente de la propia clase obrera. Todas las demás clases de la sociedad moderna defienden el mantenimiento de las bases del régimen económico existente. Para la verdadera liberación de la clase obrera es necesaria la revolución social, preparada por todo el desarrollo del capitalismo, es decir, la supresión de la propiedad privada sobre los medios de producción, su paso a propiedad social y la sustitución de la producción mercantil capitalista por la organización socialista de la producción de productos a cargo de toda la sociedad, para asegurar el bienestar completo y el libre y multilateral desarrollo de todos sus miembros.

VIII. Esta revolución del proletariado destruirá por completo la división de la sociedad en clases y, en consecuencia, toda desigualdad social y política derivada de esta división.

IX. Para llevar a cabo esta revolución social, el proletariado debe conquistar el poder político, que lo hará dueño de la situación y le permitirá eliminar todos los obstáculos que se interpongan en el camino hacia su gran objetivo. En este sentido, la dictadura del proletariado constituye la condición política necesaria de la revolución social.

X. La socialdemocracia rusa se plantea como tarea: revelar ante los obreros la oposición irreconciliable de sus intereses con los intereses de los capitalistas, esclarecer ante el proletariado el significado histórico, el carácter y las condiciones de la revolución social que está llamado a realizar, organizar un partido revolucionario de clase, capaz de dirigir todas las manifestaciones de la lucha del proletariado.

XI. Pero el desarrollo del intercambio internacional y de la producción para el mercado mundial ha creado una vinculación tan estrecha entre todos los pueblos del mundo civilizado, que el movimiento obrero moderno debió convertirse y hace tiempo que se ha convertido en internacional. Y la socialdemocracia rusa se considera a sí misma como uno de los destacamentos del ejército mundial del proletariado, como parte de la socialdemocracia internacional.

XII. Los objetivos inmediatos de la socialdemocracia rusa se modifican considerablemente, sin embargo, por el hecho de que los numerosos restos del régimen social precapitalista, de servidumbre, existentes entre nosotros, frenan en sumo grado el desarrollo de las fuerzas productivas, hacen imposible el desarrollo pleno y multilateral de la lucha de clases del proletariado, reducen el nivel de vida de la población trabajadora, condicionan formas asiático-bárbaras de extinción del campesinado multimillonario y mantienen a todo el pueblo en la oscuridad, la falta de derechos y la opresión.

XIII. El más considerable de estos restos del régimen de servidumbre, el más poderoso baluarte de toda esta barbarie, es la autocracia zarista. Es el enemigo más encarnizado y peligroso del movimiento de liberación del proletariado y del desarrollo cultural de todo el pueblo.

[C]

Por consiguiente[114], el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia se plantea como tarea política inmediata el derrocamiento de la autocracia zarista y su sustitución por una república basada en una constitución democrática que asegure:

1) La soberanía del pueblo, es decir, la concentración de todo el poder supremo estatal en manos de una asamblea legislativa compuesta por representantes del pueblo;

2) El sufragio universal, igual y directo, tanto para la asamblea legislativa como para todos los órganos locales de autogobierno, para todo ciudadano que haya cumplido 21 años; el voto secreto en todas las elecciones; el derecho de cada elector a ser elegido para todas las asambleas representativas; la remuneración de los representantes del pueblo;

3) La inviolabilidad de la persona y del domicilio de los ciudadanos;

4) La libertad ilimitada de conciencia, de palabra, de prensa, de reunión, de huelga y de asociación;

5) La libertad de circulación y de industria;

6) La abolición de los estamentos y la plena igualdad de derechos de todos los ciudadanos, independientemente de su sexo, religión y raza;

7) El reconocimiento del derecho a la autodeterminación para todas las naciones que forman parte del Estado;

8) otorgar a cada ciudadano el derecho de perseguir judicialmente a cualquier funcionario sin necesidad de queja ante sus superiores;

9) sustitución del ejército permanente por el armamento general del pueblo;

10) separación de la Iglesia del Estado y de la escuela de la Iglesia;

11) enseñanza general gratuita y obligatoria hasta los 16 años; suministro de alimentos, vestido y material escolar a los niños pobres a cargo del Estado.

[Г]

En interés de la salvaguardia de la clase obrera y del aumento de su capacidad combativa[115], el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia exige:

1) limitación de la jornada laboral a ocho horas diarias para todos los obreros asalariados;

2) establecimiento por ley de un descanso semanal continuo de no menos de 36 horas para los obreros asalariados de ambos sexos en todas las ramas de la economía nacional;

3) prohibición completa de las horas extraordinarias;

4) prohibición del trabajo nocturno (de 9 de la noche a 5 de la mañana) en todas las ramas de la economía nacional, excepto en aquellas donde sea absolutamente necesario por razones técnicas;

5) prohibición a los empresarios de utilizar trabajo asalariado de niños menores de 15 años;

6) prohibición del trabajo femenino en aquellas ramas donde sea específicamente nocivo para el organismo femenino;

7) establecimiento por ley de la responsabilidad civil de los empleadores por la pérdida total o parcial de la capacidad laboral de los obreros –pérdida ocurrida a consecuencia de accidentes o de condiciones nocivas de producción–; exención del obrero de la obligación de probar que dicha pérdida se produjo por culpa del empleador;

8) prohibición del pago del salario en especie[116];

9) concesión de pensiones estatales a los obreros ancianos que hayan perdido su capacidad laboral;

10) aumento del número de inspectores de fábrica; nombramiento de inspectoras en aquellas ramas donde predomine el trabajo femenino; establecimiento de la supervisión del cumplimiento de las leyes fabriles por medio de representantes elegidos por los obreros y pagados por el Estado, así como de la supervisión por parte de representantes electos de los obreros sobre la elaboración de las tarifas y el rechazo de productos;

11) establecimiento de la supervisión por parte de los órganos de autogobierno local, con la participación de representantes electos de los obreros, sobre las condiciones sanitarias de las viviendas asignadas a los obreros por los empresarios, así como sobre el régimen interno de dichas viviendas y sobre las condiciones de arrendamiento, con el fin de proteger a los obreros asalariados de la injerencia de los empresarios en su vida y actividad como personas privadas y ciudadanos;

12) establecimiento de una supervisión sanitaria integral y correctamente organizada sobre las condiciones de trabajo en todas las empresas que utilicen trabajo asalariado;

13) extensión de la supervisión de la inspección fabril a la industria artesanal, a domicilio y a la pequeña industria rural, así como a las empresas estatales;

14) establecimiento de responsabilidad penal por la violación de las leyes de protección del trabajo;

15) prohibición a los empresarios de efectuar deducciones monetarias del salario por cualquier motivo y para cualquier fin que se hagan (multas, rechazo de productos, etc.);

16) establecimiento de tribunales industriales en todas las ramas de la economía nacional, compuestos por representantes de los obreros y de los empresarios en número paritario.

[Д]

Además, con el fin de democratizar la economía estatal rusa, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia exige: la abolición de todos los impuestos indirectos y el establecimiento de un impuesto progresivo sobre la renta.

Y con el fin de eliminar los vestigios del antiguo régimen de servidumbre, luchará por[117]:

1) la abolición de los pagos de redención y de renta feudal (*obrok*), así como de todas las cargas que recaen actualmente sobre el campesinado como estamento tributario;

2) la abolición de la responsabilidad solidaria (*krugovaia poruka*) y de todas las leyes que coartan al campesino en la disposición de su tierra;

3) la devolución al pueblo de las sumas de dinero que se le arrebataron en forma de pagos de redención y de renta feudal (*obrok*); la confiscación con este fin de los bienes de los monasterios y de las propiedades del patrimonio imperial, así como el gravamen con un impuesto especial de las tierras de los grandes terratenientes nobles que se beneficiaron del préstamo de redención; la destinación de las sumas obtenidas por esta vía a un fondo popular especial para las necesidades culturales y benéficas de las sociedades rurales;

4) el establecimiento de comités campesinos:

a) para devolver a las sociedades rurales (mediante expropiación o –en el caso de que las tierras hayan cambiado de manos– mediante redención, etc.) aquellas tierras que fueron segregadas (*otrezki*) a los campesinos al abolirse la servidumbre y que sirven en manos de los terratenientes como instrumento para su esclavización;

b) para eliminar los vestigios del régimen de servidumbre que sobreviven en los Urales, en el Altái, en la Región Occidental y en otras regiones del Estado;

5) el otorgamiento a los tribunales del derecho de rebajar las rentas de arrendamiento excesivamente elevadas y de declarar nulas las transacciones de carácter esclavizador.

[Е]

Aspirando a alcanzar sus objetivos políticos y económicos inmediatos[118], el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia apoya todo movimiento oposicionista y revolucionario dirigido contra el orden social y político existente en Rusia, rechazando decididamente todos aquellos proyectos reformistas en los que se presenta cada ampliación de la tutela policial sobre las masas trabajadoras como un paso hacia la solución de la cuestión social[119].

Por su parte, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia está firmemente convencido de que la realización plena, consecuente y duradera de las transformaciones políticas y sociales señaladas sólo es alcanzable mediante el derrocamiento de la autocracia y la convocatoria de una asamblea constituyente libremente elegida por todo el pueblo.

Escrito entre el 25 de enero y el 18 de febrero (7 de febrero y 3 de marzo) de 1902.

Tres enmiendas al proyecto de programa

Tres enmiendas

Nº 1. En el párrafo (A) II, en lugar de las palabras: «El incesante perfeccionamiento de la técnica conduce a que la pequeña producción sea desplazada cada vez más por la gran producción»,

poner la siguiente frase:

«Incesantemente avanza el perfeccionamiento de la técnica, se desarrolla con fuerza creciente la gran producción, es desplazada o entra en decadencia cada vez más la pequeña».

Nº 2. En el párrafo (B) VII, después de las palabras: «Todas las demás clases de la sociedad moderna están por el mantenimiento de las bases del régimen económico existente»,

insertar las palabras:

«y el pequeño productor, que perece bajo el yugo del capitalismo, se vuelve realmente revolucionario sólo en la medida en que toma conciencia de lo desesperado de su situación y pasa al punto de vista del proletariado»,

y continuar lo demás en un nuevo párrafo aparte.

Nº 3. En el párrafo (B) XII, en lugar de las palabras: «condicionan las formas asiático-bárbaras de extinción del campesinado multimillonario»,

poner las palabras:

«condicionan las formas asiático-bárbaras de explotación y la penosa extinción del campesinado multimillonario».

Escrito no más tarde del 18 de febrero (3 de marzo) de 1902.

Observaciones sobre el segundo proyecto de programa de Plejánov

Observaciones sobre el proyecto de programa

El defecto más general y fundamental, que hace inaceptable este proyecto, lo considero todo el *tipo* del programa, a saber: no es el programa de un partido que lucha en la práctica, sino una Prinzipienerklärung[120], es más bien un programa para estudiantes (especialmente en la sección más importante, dedicada a la caracterización del capitalismo), y además estudiantes de primer curso, en el que se habla del capitalismo en general, y aún no del capitalismo ruso. Este defecto fundamental provoca también una masa de repeticiones, con lo que el programa se desvía hacia el comentario. Intentaré demostrarlo analizando punto por punto y luego resumiendo el balance general.

«El desarrollo del intercambio internacional» etc., hasta las palabras: «hace ya tiempo que se ha vuelto internacional» (§ 1 –para facilitar las citas, llamaré a cada párrafo, es decir, al que comienza con sangría *passus*, parágrafo, con numeración correlativa).

En esencia, no hay nada que objetar. Sólo que las palabras «el gran movimiento liberador de nuestro tiempo» son superfluas, pues más abajo se habla mucho y concretamente del carácter liberador del movimiento obrero.

Además, este párrafo, en mi opinión, no está en su lugar. El programa del Partido Socialdemócrata Ruso debe comenzar con la caracterización (y la acusación) del capitalismo ruso, –y luego ya subrayar el carácter internacional del movimiento que, por su forma –dicho en palabras del «Manifiesto Comunista»–, es necesariamente, al principio, nacional{74}.

Primera página del manuscrito de V. I. Lenin con observaciones sobre el segundo proyecto de programa de Plejánov. – 1902. (Reducido)

§ II. «Al igual que los socialdemócratas de todos los demás países, los socialdemócratas rusos se sitúan en el terreno internacional. Consideran a su partido como uno de los destacamentos del ejército mundial del proletariado, como una parte de la socialdemocracia internacional».

Las palabras que he subrayado son superfluas, pues no añaden absolutamente nada a lo dicho antes y después. Estas palabras superfluas solo debilitan la expresión, completamente suficiente y nítida, del pensamiento en los términos «destacamento» y «parte».

§ III. «Persiguen el mismo objetivo final que los socialdemócratas de todos los demás países».

También palabras superfluas, repetidas dos veces más abajo en los §§ XIII («el objetivo final de todos los esfuerzos de la socialdemocracia internacional», etc.) y XVII («la unidad del objetivo final común»). Un «destacamento» del ejército lo es precisamente porque persigue el mismo objetivo.

§ IV. «Este objetivo final, común a los socialdemócratas de todos los países» (otra vez una repetición superflua) «está determinado por el carácter y el curso del desarrollo de la sociedad burguesa».

También palabras superfluas, pues más adelante se muestra precisamente cómo el carácter y el curso del desarrollo de la sociedad burguesa «determinan» este objetivo final. Este párrafo es algo así como un encabezado, un título de sección. Pero los encabezados, necesarios en un manual o en un artículo, son completamente innecesarios en un programa. Alles, was im Programm überflüssig, schwächt es[121] (Engels en sus observaciones al proyecto de programa de Erfurt){75}.

Los §§ V y VI (así como el comienzo del VII) suscitan, además de observaciones formales, una objeción general y fundamental dirigida contra todo el tipo de programa esbozado por el proyecto.

Expondré primero esta objeción general (para lo cual será necesario defender en parte el contraproyecto) y luego pasaré a las observaciones formales.

El § V da una definición del capitalismo «desarrollado» en general; el § VI habla de la «ampliación» de las relaciones capitalistas de producción a medida que progresa la técnica y crecen las grandes empresas en detrimento de las pequeñas (o a costa de las pequeñas), es decir, a medida que la gran producción desplaza a la pequeña.

Este modo de exposición es ilógico e incorrecto.

Incorrecto, porque el proletariado en lucha aprende qué es el capitalismo no por definiciones (como se aprende en los manuales), sino por el conocimiento práctico de las contradicciones del capitalismo, del desarrollo de la sociedad y de sus consecuencias. Y nosotros debemos en nuestro programa definir este desarrollo, decir —del modo más breve y nítido posible— que las cosas marchan de tal manera. Todas las explicaciones de por qué es precisamente así y no de otro modo, todos los detalles sobre las formas de manifestación de las tendencias fundamentales debemos dejarlos para los comentarios. Qué es el capitalismo, eso se desprenderá por sí mismo de nuestra caracterización de que la situación es (resp.: marcha) de tal manera.

Ilógico, porque el proceso de desplazamiento de la pequeña producción por la grande (§ VI) y el proceso de división de la sociedad en propietarios y proletarios (§ V) son un mismo y único proceso. Y esto no queda expresado en la formulación del proyecto. Según el proyecto resulta lo siguiente: Primera afirmación. El capitalismo desarrollado consiste en que la pequeña producción independiente ha sido desplazada en su parte más considerable por la gran producción con obreros asalariados. Segunda afirmación. La dominación del capitalismo se amplía a medida que la gran producción desplaza a la pequeña...

Creo que ambos párrafos deberían fusionarse, por la razón indicada, en uno solo y expresar en él el proceso de la siguiente manera: crecimiento de la técnica – desplazamiento de la pequeña producción por la grande – concentración de los medios de producción en manos de los capitalistas y terratenientes – ruina de los pequeños productores independientes: su conversión en proletarios o en dependientes del capital.

Contra esta formulación (cuyo intento se ofrece en el contraproyecto) se objeta:

(1) Presenta las cosas como si la ruina del campesinado ruso (resp. la formación de la gran propiedad territorial en Rusia, etc.) dependiera únicamente del crecimiento del capitalismo.

Esta objeción me parece infundada. En el lugar correspondiente (concretamente al final del programa) se dice con toda claridad que entre nosotros hay una multitud de residuos del régimen de servidumbre y que estos residuos «embrutecen» el proceso de desarrollo. Pero ya que consideramos el proceso de desarrollo del capitalismo como el proceso fundamental en la evolución socioeconómica de Rusia, debemos precisamente al comienzo caracterizar este proceso, sus contradicciones y sus consecuencias. Solo así podemos expresar con nitidez nuestra idea de que el proceso de desarrollo del capitalismo, de desplazamiento de la pequeña producción, de concentración de la propiedad, etc., avanza y avanzará a pesar de todos los residuos del régimen de servidumbre y a través de todos esos residuos.

(2) Se dice que la afirmación «la pequeña producción es desplazada cada vez más por la grande» es «demasiado categórica», «estereotipada», etc.

Debo explicar, por tanto, en base a qué consideraciones estimo que esta formulación no es menos correcta y es mucho más conveniente que la formulación del proyecto examinado: «aumento de la importancia económica de las grandes empresas, disminución del número relativo de las pequeñas, reducción de su papel en la vida socioeconómica del país».

Desde un punto de vista puramente teórico, ambas formulaciones son completamente equivalentes, y cualquier intento de construir entre ellas una diferencia esencial es totalmente arbitrario[123]. «Aumento de la importancia de las grandes y reducción del papel de las pequeñas»: eso es precisamente el desplazamiento. El desplazamiento no puede consistir en otra cosa. Y la complejidad y confusión de la cuestión sobre el desplazamiento de la pequeña producción por la grande no depende en absoluto de que alguien pueda (de buena fe) no comprender que el desplazamiento significa «aumento de la importancia de las grandes y reducción del papel de las pequeñas», sino entera y exclusivamente de que es difícil ponerse de acuerdo sobre la elección de los indicadores y signos del desplazamiento, resp. del aumento de la importancia, resp. de la reducción del papel.

En la forma más general, el proceso de desarrollo del capitalismo en este aspecto puede expresarse así:

Período inicial.

Toda la producción = 100.

Grande = a. Pequeña = 100 – a.

Período siguiente.

Toda la producción = 200.

Grande = 2a + b Pequeña = 200 – 2a – b.

Se puede garantizar sin temor a equivocarse que todos y cada uno de los datos sobre la correlación entre la producción grande y la pequeña encajarán en este esquema. Y ni una sola persona que desee comprender el proceso puede dudar de que esto es precisamente desplazamiento. Tanto si 200 – 2a – b es, por su magnitud, mayor que 100 – a (desplazamiento relativo) como si es menor (desplazamiento absoluto), en cualquier caso es desplazamiento. «No comprender» esto solo podrá un «crítico» que no quiera comprender, y contra esa gente no hay salud que valga. Además, en el comentario se tomarán medidas directas contra ellos.

Toda la dificultad de la cuestión no consiste en absoluto en comprender que la modificación señalada es «desplazamiento», sino en cómo determinar exactamente estas magnitudes: 100, a, etc. Y esta es una cuestión concreta, una cuestión de hecho, y la resolución de esta cuestión no avanza ni un ápice por emplear las palabras: «aumento de la importancia y reducción del papel».

Por ejemplo, toda la estadística industrial europea determina, en la inmensa mayoría de los casos, esta «importancia» y este «papel» por el número de obreros (y la agraria por la cantidad de tierra). Y nadie ha intentado aún dudar de que la disminución de la proporción de obreros (resp. de tierra) es precisamente desplazamiento. Pero toda la dificultad consiste en que muy a menudo indicadores como el número de obreros (resp. la cantidad de tierra) son insuficientes. Es posible el desplazamiento de las pequeñas empresas incluso junto con un aumento de la proporción de obreros (de tierra) en ellas, si, por ejemplo, esos obreros ya transforman material ajeno, si esa tierra es cultivada con peor ganado, por un trabajador peor mantenido, peor labrada, peor abonada, etc., etc. Todo el mundo sabe que precisamente de tales «malentendidos» están plagados los argumentos «críticos» contra el «dogma de Marx», y esos «malentendidos» no se eliminan ni un ápice sustituyendo «desplazamiento» por «aumento de la importancia y reducción del papel», pues lo «comúnmente aceptado» es expresar la «importancia» y el «papel» —sencillamente— por el número de obreros y la cantidad de tierra.

Nadie pondrá en duda que precisamente el desplazamiento de la pequeña producción por la grande lo constituyen (en el ámbito de la agricultura) procesos como la descomposición del campesinado, el desarrollo del uso de máquinas, en particular entre los grandes propietarios, la mejora de la composición del ganado de trabajo entre los grandes y su empeoramiento (sustitución de caballos por vacas, etc.) entre los pequeños, la creciente «exigencia» del jornalero en la gran empresa y la prolongación de la jornada laboral o, respectivamente, la reducción del consumo del pequeño campesino, la mejora del cuidado de la tierra y de su abonado entre los grandes y el empeoramiento entre los pequeños propietarios, la ventaja de los primeros sobre los segundos en el ámbito del crédito y las asociaciones, y así sucesivamente. No es difícil en absoluto demostrar (y ni siquiera hay que demostrarlo) que todos estos procesos significan «desplazamiento»; lo difícil es demostrar que es precisamente a estos procesos a los que hay que prestar atención, que estos procesos ocurren realmente. Las palabras «ampliación de la importancia y reducción del papel» no facilitan ni un ápice esta dificultad: solo puede facilitarla un comentario, solo ejemplos de cómo las personas no saben definir (no quieren definir) la expresión verdadera del proceso de desplazamiento (= ampliación de la importancia y reducción del papel).

Es una ilusión purísima eso de que las palabras «ampliación de la importancia y reducción del papel» sean más profundas, sustanciosas, amplias que la palabra «estrecha» y «estereotipada» de «desplazamiento». Estas palabras no expresan ni la más mínima profundización en la comprensión del proceso; solo expresan este proceso de manera más nebulosa y más difusa. Y yo discuto tan enérgicamente contra estas palabras no por su inexactitud teórica, sino precisamente porque confieren una apariencia de profundidad a una simple nebulosidad.

Una persona que «ha estudiado en el seminario» y sabe que el desplazamiento ya es la disminución de la cuota (y no forzosamente la disminución absoluta), verá en esta nebulosidad el deseo de cubrir la desnudez del «dogma de Marx»[124] comprometido por los críticos. Una persona que no ha estudiado en el seminario solo suspirará ante la insondable «abismo de sabiduría», mientras que la palabra «desplazamiento» traerá a la mente de cada artesano y de cada campesino decenas y cientos de ejemplos que le son familiares. No es ningún problema que no comprenda de inmediato esta expresión en toda su amplitud: no importa que de vez en cuando aparezca una palabra extranjera o una frase cuyo alcance total no se pueda captar a primera vista. La exposición oral en las asambleas, la explicación escrita en la prensa hacen todo lo necesario, y la frase breve y concisa, una vez comprendida, se graba en la memoria y se convierte en consigna, algo que nunca sucede con una exposición más amplia. (Engels en la crítica del proyecto de Erfurt){76}.

Tampoco desde el punto de vista del estilo son deseables estas palabras «ampliación de la importancia y reducción del papel» en lugar de desplazamiento. No es el lenguaje de un partido revolucionario, sino el lenguaje de las «Rússkie Védomosti». No es un término de la prédica socialista, sino un término de un anuario estadístico. Estas palabras parecen escogidas a propósito para que el lector se lleve la impresión de que el proceso caracterizado no es un proceso brusco, no termina en nada definido, es un proceso indoloro. Y como en realidad todo esto es justamente lo contrario, en esa medida estas palabras son directamente inexactas. No podemos ni debemos escoger las formulaciones más abstractas, pues no escribimos un artículo contra los críticos, sino el programa de un partido de combate que se dirige a la masa de artesanos y campesinos. Al dirigirnos a ellos, debemos decir con una claridad meridiana que el capital «los convierte en sus siervos y tributarios», los «arruina», los «desplaza» hacia las filas del proletariado. Solo tal formulación será una representación fiel de aquello de lo que cada artesano y cada campesino conoce miles de ejemplos. Y solo de tal formulación se derivará inevitablemente la conclusión: vuestra única salvación es uniros al partido del proletariado.

Pasando a las observaciones formales contra los parágrafos V y VI, señalaré lo siguiente.

El parágrafo V habla de la sociedad burguesa «en su forma desarrollada» y al mismo tiempo dice que en ella se conservan tanto «el estrato de artesanos» como «el pequeño campesinado». Resulta una inexactitud. Si se entienden las palabras «forma desarrollada» en un sentido estrictamente teórico, en tal sociedad no habrá ni artesanos ni pequeños campesinos. E incluso si se entienden estas palabras en el sentido corriente: los países más desarrollados, entonces resultará que, por ejemplo, en Inglaterra «el pequeño campesinado», como capa social específica, en esencia ya casi no existe.

«El dominio de la producción mercantil sobre la base de las relaciones capitalistas de producción». Suena de algún modo torpe. Por supuesto, la producción mercantil plenamente desarrollada solo es posible en la sociedad capitalista, pero «producción mercantil» en general es tanto lógica como históricamente un prius respecto al capitalismo.

El término «relaciones capitalistas de producción» no se mantiene de forma coherente en el proyecto. A veces lo sustituye el término «modo de producción capitalista» (parágrafo XI). En mi opinión, en interés de reducir las dificultades de comprensión del programa, habría que atenerse a un solo término, y precisamente a este último, pues el primero es más teórico y, sin la adición de las palabras «sistema», etc. (de relaciones), no señala algo acabado e íntegro.

«El período feudal-artesanal…» Aquí casi se ha escogido a propósito una expresión que es la menos aplicable a Rusia, pues la aplicabilidad del término «feudalismo» a nuestra Edad Media es discutida. Mientras tanto, en esencia la caracterización de la sociedad burguesa «desarrollada» está dada justamente de tal manera que también es aplicable a Rusia («se conservan» los pequeños productores independientes y el pequeño campesinado, venden «periódica o permanentemente su fuerza de trabajo», etc.). De este modo, el proyecto, con su propia formulación, refuta la opinión de que no se puede escribir una caracterización del desarrollo del capitalismo teniendo en cuenta directa y definidamente a Rusia.

«Los pequeños productores-artesanos que trabajan por encargo…» ¿Por encargo de los consumidores o por encargo de los comerciantes-intermediarios? Probablemente lo primero. Pero precisamente en Rusia la mayoría de los pequeños productores en la industria trabajan no por encargo, sino para el mercado.

«…La parte más importante de los artículos de consumo»… (¿por qué no también de los «medios de producción»?)… «se produce para la venta en el mercado interior o en el internacional…» Las palabras subrayadas son una repetición superflua, pues el crecimiento del intercambio internacional ya se ha señalado en el parágrafo I.

«…Los medios de producción y de circulación» de mercancías. Pienso que las palabras subrayadas deberían trasladarse del programa al comentario, pues la pertenencia a los capitalistas de los medios de circulación puede deducirse de la pertenencia a ellos de los medios de producción en la sociedad de economía mercantil.

«…De aquellas personas que no tienen ningún medio de producción ni de circulación excepto su fuerza de trabajo…» Así no se puede decir.

La indicación sobre la venta de la fuerza de trabajo «permanente o periódica, durante todo el año o varios meses» es un detalle superfluo que debería trasladarse al comentario.

(Parágrafo VI) «…Aumentando la importancia económica de las grandes empresas industriales», y más abajo: la reducción del papel de los pequeños productores independientes en general. ¿Se han omitido casualmente las grandes empresas agrícolas? ¿O se pretendía decir que la importancia económica de las grandes empresas crece solo en la industria, mientras que el papel de los pequeños productores se reduce tanto en la industria como en la agricultura? Si es lo segundo, eso sería completamente inexacto. También en la agricultura crece «la importancia económica de las grandes empresas» (basta señalar como ejemplo las máquinas, y más arriba se han aducido otros ejemplos). Por supuesto, el proceso aquí es inconmensurablemente más complejo, pero de esto hay que hablar (y con explicaciones concretas) ya en el comentario.

…La dependencia «más o menos completa, más o menos evidente, más o menos pesada…» son, en mi opinión, palabras superfluas y que debilitan el sentido. La expresión del proyecto inicial: «siervos y tributarios» es más fuerte y más plástica.

El parágrafo VII al comienzo da una repetición superflua, señalando una vez más la «transformación de los pequeños productores en proletarios», aunque esto ya se ha señalado en los parágrafos V y VI.

El § VII ofrece una explicación corriente de que el aumento de la demanda de fuerza de trabajo se rezaga respecto al aumento de su oferta. Difícilmente gane la exposición en este caso con el calificativo de "corriente". De todos modos, no se logra, por supuesto, dar una explicación completa del proceso (por ejemplo, se menciona el creciente empleo de trabajo femenino e infantil, pero no se menciona el aumento de la intensidad del trabajo, etc.). Sería, por tanto, más correcto trasladar todas las explicaciones (con ejemplos concretos) a los comentarios, y en el programa limitarse a formular en qué consiste la contradicción del capitalismo y cuál es su tendencia.

Se objeta que si se dice: "cuanto más avanza el progreso técnico, tanto más se rezaga el aumento de la demanda de fuerza de trabajo respecto al aumento de su oferta", la cuestión adquiere un aspecto incorrecto; pues "el aumento de la oferta" no depende, ni mucho menos, únicamente del "progreso técnico". Pero esta objeción es infundada, ya que las palabras "cuanto más..., tanto más" no equivalen en absoluto a las palabras "puesto que..., a consecuencia de ello". Lo que provoca "el aumento de la oferta" está expuesto en el párrafo anterior ("ruina", "desplazamiento", etc.) y será explicado más concretamente en los comentarios.

"...La parte de la clase obrera en la masa total de la riqueza material creada por su trabajo disminuye constantemente..." Estas palabras figuran en el párrafo que habla del aumento del nivel de explotación (compárese con lo que precede inmediatamente a la cita). Podría pensarse, por tanto, que por "parte" se entiende la relación de v a v + p. Pero entonces esto es superfluo y no corresponde a las palabras "masa total de la riqueza".

Ahora bien, si la masa total = c + v + p, entonces, en primer lugar, no es del todo adecuado llamar "parte" a c + p (frente a v), pues por "parte" se entiende lo que propiamente se divide, es decir, los objetos de consumo. Además, en ese caso esta tesis, por su contenido, pertenecería al parágrafo siguiente, que trata del crecimiento de la riqueza social (c + v + p) y de la desigualdad social. Por todo ello, es mejor omitir las palabras citadas como una repetición superflua.

Además, estas palabras presuponen con su formulación una sociedad tan desarrollada en la que sólo hay obreros asalariados y capitalistas [pues también la parte de los pequeños productores disminuye], y esto no corresponde al § V, que dejaba a los pequeños productores incluso en la sociedad "desarrollada".

El § VIII debería figurar después de los §§ IX y X: estos últimos tratan de las crisis, es decir, de una de las contradicciones del capitalismo, mientras que el § VIII resume todas las contradicciones del capitalismo y todas las tendencias de su desarrollo.

A las palabras "aumento de la productividad del trabajo" habría que añadir: "del trabajo social y cada vez más socializado". El proyecto señala el proceso de socialización del trabajo fuera de lugar (§ XI) y en una forma demasiado estrecha ("el proceso de perfeccionamiento de la técnica une cada vez más el trabajo de los obreros"). La socialización del trabajo por el capitalismo no consiste únicamente en la "unión del trabajo de los obreros".

Las palabras "aumento de la distancia entre los poseedores y los desposeídos" después de las palabras "crecimiento de la desigualdad social" constituyen una repetición superflua. En cambio, sería necesario añadir una indicación sobre "la profundización del abismo" entre el proletariado y la burguesía para caracterizar la principal consecuencia social de todas las contradicciones señaladas del capitalismo y para la transición a la lucha de clases.

A propósito. En lo tocante a la caracterización de las consecuencias sociales del capitalismo, hay que decir que el proyecto adolece aquí particularmente de abstracción, limitándose a una tesis completamente insuficiente: "la multiplicación de las dificultades de la lucha por la existencia y de todas las privaciones y sufrimientos vinculados a ella". Considero absolutamente necesario señalar de manera más precisa aquellas consecuencias sociales que recaen con especial dureza tanto sobre la clase obrera como sobre los pequeños productores.

Contra la formulación de estas consecuencias en el contraproyecto se objeta que, por ejemplo, las palabras "toda clase de humillación" no son correctas. Yo creo que son correctas, pues abarcan fenómenos tales como la prostitución, la conversión de la "intelectualidad" en simples asalariados, la conversión del obrero en vendedor de su mujer e hijos, el sometimiento a la férrea disciplina del capital, el uso del poder económico para la opresión política, para la presión sobre la libertad de opinión, etc., etc. De la misma manera, me parece absolutamente necesario señalar la "pobreza y miseria de las masas" bajo el capitalismo. No propongo hablar del crecimiento absoluto de la pobreza y la miseria, pero comparto plenamente la opinión de Kautsky de que "un programa socialdemócrata detallado que no deje reconocer que el capitalismo engendra por necesidad natural miseria y calamidad masivas, que no señale como contenido de la aspiración de la socialdemocracia la lucha contra esta miseria y esta calamidad, silencia el aspecto decisivo de nuestro movimiento y contiene, por tanto, una sensible laguna"[128] (contra el proyecto austríaco).

De igual modo, es necesario, en mi opinión, señalar también que "todas las ventajas principales" (es decir, no todas en absoluto) "del proceso de desarrollo de las fuerzas productivas son monopolizadas por una ínfima minoría de la población".

Los §§ IX y X hablan de las crisis. En esencia, no hay nada que objetar aquí en vista de la formulación modificada. Pero por su forma, estos parágrafos adolecen de repeticiones (otra vez "mercado mundial", otra vez "relaciones capitalistas de producción"). Mucho mejor sería eliminar por completo del programa la tentativa de explicar las crisis, limitándose a constatar su inevitabilidad, y dejar las explicaciones y desarrollos para los comentarios. De lo contrario, por ejemplo, se señala tanto la crisis como los "períodos de estancamiento", y, en general, de todos modos no se logra abarcar el ciclo entero de la industria capitalista.

Las consecuencias sociales de las crisis se señalan de nuevo con repeticiones (bastaría decir "agravación" del proceso, etc.) y de nuevo con demasiada debilidad: las crisis no sólo dificultan la situación de los pequeños productores, no sólo conducen a un empeoramiento relativo y absoluto de su situación, sino que directamente los arruinan y los desplazan a las filas del proletariado.

Contra los §§ XI y XII tengo una objeción de principio sumamente importante: representan de una forma completamente unilateral e incorrecta la relación del proletariado con los pequeños productores (pues la "masa trabajadora y explotada" se compone precisamente del proletariado y los pequeños productores). Contradicen directamente las tesis fundamentales tanto del "Manifiesto Comunista" como de los Estatutos de la Internacional{77} y de la mayoría de los programas contemporáneos de la socialdemocracia, y abren de par en par las puertas a malentendidos populistas, "críticos" y de toda clase pequeño-burgueses.

"...Crece el descontento de la masa trabajadora y explotada": esto es cierto, pero el descontento del proletariado y el descontento del pequeño productor es completamente incorrecto identificarlos y fusionarlos, como se ha hecho aquí. El descontento del pequeño productor engendra muy a menudo (e inevitablemente debe engendrar en él o en una parte considerable de él) la aspiración a defender su existencia como pequeño propietario, es decir, a defender las bases del orden actual e incluso a hacerlo retroceder.

"...Se agudiza su lucha y, ante todo, la lucha de su representante avanzado: el proletariado...". La agudización de la lucha, por supuesto, tiene lugar también en el pequeño productor. Pero su "lucha" se dirige muy a menudo contra el proletariado, pues la situación misma del pequeño productor contrapone en muchos aspectos sus intereses a los intereses del proletariado. En general, el proletariado no es, en absoluto, el "representante avanzado" de la pequeña burguesía. Si esto ocurre alguna vez, es sólo cuando el pequeño productor toma conciencia de la inevitabilidad de su ruina, cuando "abandona su propio punto de vista y adopta el punto de vista del proletariado". En cambio, el representante avanzado del pequeño productor moderno, que aún no ha abandonado "su punto de vista", es muy a menudo el antisemita y el agrario, el nacionalista y el populista, el socialreformador y el "crítico del marxismo". Y precisamente ahora, cuando la "agudización de la lucha" de los pequeños productores va acompañada de la "agudización de la lucha" de la "Gironda socialista" contra la "Montaña", es de lo más inoportuno fundir en una sola toda y cualquier agudización.

«…La socialdemocracia internacional está al frente del movimiento de liberación de la masa trabajadora y explotada…» En absoluto. Está al frente solo de la clase obrera, solo del movimiento obrero, y si a esta clase se adhieren otros elementos, se trata precisamente de elementos, y no de clases. Y se adhieren plena y totalmente solo cuando «abandonan su propio punto de vista».

«…Organiza sus fuerzas de combate…» Esto también es incorrecto. La socialdemocracia en ninguna parte organiza las «fuerzas de combate» de los pequeños productores. Organiza solo las fuerzas de combate de la clase obrera. La formulación elegida en el proyecto es tanto menos acertada cuanto menos se tiene en cuenta a Rusia, cuanto más se limita la exposición (cf. § V) a la sociedad burguesa «desarrollada».

Summa summarum[129]. El proyecto habla en forma positiva sobre el carácter revolucionario de la pequeña burguesía (si ella «apoya» al proletariado, ¿acaso no significa que es revolucionaria?) y no dice ni una palabra sobre su carácter conservador (e incluso reaccionario). Esto es completamente unilateral e incorrecto.

En forma positiva podemos (y debemos) señalar el carácter conservador de la pequeña burguesía. Y solo en forma condicional debemos señalar su carácter revolucionario. Solo tal formulación corresponderá con exactitud a todo el espíritu de la doctrina de Marx. Por ejemplo, el «Manifiesto Comunista» declara directamente que «de todas las clases que se enfrentan a la burguesía, solo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria… El pequeño industrial, el artesano, el campesino… no son revolucionarios, sino conservadores. Más aún: son reaccionarios… Si son revolucionarios («¡si»!), lo son solo en la medida en que les espera el paso a las filas del proletariado, en que abandonan su punto de vista y adoptan el punto de vista del proletariado»{78}.

Y que no se diga que en el medio siglo transcurrido desde el «Manifiesto Comunista» la cuestión ha cambiado sustancialmente. Precisamente en este aspecto nada ha cambiado: tanto los teóricos reconocieron esta tesis siempre y constantemente (por ejemplo, Engels en 1894 precisamente desde este punto de vista refutó el programa agrario francés. Razonó directamente que mientras el pequeño campesino no abandone su punto de vista, no es de los nuestros, su lugar está entre los antisemitas, que ellos lo desengañen, y entonces vendrá a nosotros tanto más seguro cuanto más lo engañen los partidos burgueses{79}), como también la historia suministra masivamente confirmaciones fácticas de esta teoría, hasta los últimos días, hasta nuestros queridos amigos[130], los señores «críticos».

A propósito. En el proyecto se ha omitido la indicación sobre la dictadura del proletariado que figuraba inicialmente. Aunque esto se haya hecho casualmente, por descuido, sigue siendo indudable que el concepto de «dictadura» es incompatible con el reconocimiento positivo de un apoyo ajeno al proletariado. Si supiéramos realmente de manera positiva que la pequeña burguesía apoyará al proletariado en la realización de su revolución proletaria, entonces no habría necesidad de hablar de «dictadura», pues entonces tendríamos asegurada una mayoría tan aplastante que podríamos arreglárnoslas perfectamente sin dictadura (como quieren hacer creer los «críticos»). El reconocimiento de la necesidad de la dictadura del proletariado está ligado del modo más estrecho e inseparable a la tesis del «Manifiesto Comunista» de que solo el proletariado es la clase verdaderamente revolucionaria.

(Dicho entre paréntesis, hasta qué punto era «celoso» en esta cuestión Engels se ve en este pasaje de su crítica al proyecto de Erfurt: «Der Ruin weiter Volksschichten»[131] —cita Engels el proyecto— y observa: «statt dieser deklamatorischen Phrase, die aussieht als täte uns der Ruin von Bourgeois und Kleinbürgern noch leid(!!), würde ich die einfache Tatsache erzählen: die durch den Ruin der städtischen und ländlichen Mittelstände, der Kleinbürger und Kleinbauern, den Abgrund zwischen Besitzenden und Besitzlosen erweitern oder vertiefen»[132].)

Se me objetará que en el contraproyecto el carácter conservador del pequeño productor está expresado positivamente («todas las demás clases de la sociedad moderna están por el mantenimiento de las bases del régimen económico existente»), mientras que el carácter revolucionario no está expresado ni siquiera de forma condicional.

Esta objeción es completamente infundada. El carácter revolucionario condicional del pequeño productor está expresado en el contraproyecto precisamente como solo se puede expresar, es decir, mediante la formulación de la acusación contra el capitalismo. El carácter revolucionario condicional del pequeño productor está expresado

(1) en las palabras sobre su desplazamiento y ruina por el capitalismo. Nosotros, el proletariado, acusamos al capitalismo de que conduce a la gran producción mediante la ruina del campesino. De aquí se deduce directamente que si el campesino comprende la inevitabilidad de este proceso, entonces «abandonará su punto de vista y adoptará el nuestro».

(2) — en las palabras de que «la inseguridad de la existencia y el desempleo, la opresión de la explotación y todo tipo de humillación se convierten en el destino» (no solo del proletariado, sino) «de capas cada vez más amplias de la población trabajadora». Con esta misma formulación se expresa la representación por el proletariado de toda la población trabajadora, y precisamente una representación tal en la que nosotros invitamos a todos (y obligamos) a abandonar su punto de vista y adoptar el nuestro, y no al revés, no abandonamos nuestro punto de vista, no fundimos nuestra lucha de clase con cualquieros chaqueteros.

Y de la misma manera está expresada la idea de la representación

(3) — en las palabras sobre la miseria y la indigencia de las masas (de las masas en general, y no solo de los obreros).

El partido de la clase revolucionaria solo puede expresar en esa forma el carácter revolucionario condicional de otras clases, exponiendo ante ellas su comprensión de sus calamidades y de los medios para curarlas, presentándose en su declaración de guerra al capitalismo no solo en nombre propio, sino también en nombre de todas las masas «desposeídas e indigentes». De aquí se sigue por sí mismo que quien acepte esta doctrina, deberá venir a nosotros. Sería simplemente ridículo si se nos ocurriera aún indicarlo especialmente en el programa y declarar que ¡si tales o cuales elementos inestables pasan a nuestro punto de vista, también ellos serán revolucionarios! Esta sería la mejor manera de destruir la fe en nosotros precisamente entre esos aliados vacilantes y débiles que de por sí ya carecen de fe en nosotros[133].

Además de esta objeción de principio contra los §§ XI y XII, tengo solo una pequeña observación formal contra el § XI. Hablar en él de la «posibilidad material de eliminar el capitalismo» es inapropiado: precisamente en este párrafo no se trata de las premisas materiales, sino de las ideológicas para la eliminación del capitalismo. Si se mencionan las materiales, hay que añadir también las premisas ideológicas (morales, etc.). Pero es mucho más correcto trasladar esta «posibilidad material» al párrafo que habla no de la lucha de clases, sino de la evolución y tendencia del capitalismo.

No es lógico hablar en el § XII de la revolución social venidera, y solo en el § XV de esta misma revolución y su necesidad. Debe haber un «orden inverso».

En el § XIII me parece desafortunada la sustitución de las palabras «abolición (o supresión) de la propiedad privada» por la expresión «expropiación de los explotadores». Esto es menos claro y preciso. También es desafortunado el final del párrafo: «organización planificada del proceso productivo social para satisfacer las necesidades tanto de toda la sociedad como de sus miembros individuales». Esto es poco. Semejante organización, quizás, también la proporcionen los trusts. Sería más definido decir «a cuenta de toda la sociedad» (pues esto incluye tanto el carácter planificado como señala al director de la planificación), y no solo para satisfacer las necesidades de los miembros, sino para asegurar el completo bienestar y el libre desarrollo integral de todos los miembros de la sociedad.

El § XIV, en mi opinión, es indefinido (aún no sé si liberaremos a «toda» la humanidad «oprimida»: por ejemplo, la opresión de los débiles de carácter por los de carácter muy firme). Sería mejor tomar la fórmula propuesta por Marx en la crítica del Programa de Gotha: eliminación de la división en clases y de la desigualdad que de ella se deriva{80}. También Engels en la crítica del Programa de Erfurt insistió en que die Abschaffung der Klassen ist unsere Grundforderung[134] y solo con la indicación precisa y directa de esta «exigencia fundamental» damos un sentido plenamente definido (y no exagerado) a nuestras promesas de liberar a todos y librarlos de todos los males.

§ XV – en cuanto a lo del «apoyo al proletariado por otras capas de la población» y a la omisión de la «dictadura del proletariado», ya se ha dicho más arriba.

§ XVI – es completamente extraño e inapropiado. La «educación política» del proletariado consiste justamente en que lo ilustramos, lo organizamos, dirigimos su lucha – y de esto ya se habló en el § XII (donde solo cabría añadir lo de «la dirección de su lucha»).

§ XVII también me parece una verbosidad superflua. ¿A qué viene hablar en general de la dependencia de las tareas inmediatas respecto a las diferencias del contexto sociopolítico? Que escriban sobre esto en los tratados; nosotros debemos declarar directamente que tales y cuales particularidades (los vestigios del régimen de servidumbre, la autocracia, etc.) modifican nuestra tarea inmediata de tal y cual manera.

§ XVIII: «En Rusia, el capitalismo se convierte cada vez más en el modo de producción predominante...» Esto es absolutamente insuficiente. Él ya se ha convertido en el predominante (– si digo que 60 ya ha llegado a ser predominante sobre 40, eso no significa en absoluto que el 40 no exista o se reduzca a una minucia sin importancia). Tenemos todavía tal cantidad de populistas, de liberales populistas y de «críticos» que retroceden rápidamente hacia el populismo, que aquí no se puede dejar la más mínima indefinición. Y si el capitalismo aún no se ha vuelto «predominante», entonces, quizás, habría que esperar también con la socialdemocracia.

«…situando a la socialdemocracia en el primerísimo lugar…» El capitalismo apenas se está volviendo predominante, y nosotros ya estamos en el «primerísimo» lugar... Pienso que no conviene hablar en absoluto del primerísimo lugar: esto se deduce por sí mismo de todo el programa. Que no lo digamos nosotros de nosotros mismos, sino que lo diga la historia sobre nosotros.

El proyecto, por lo visto, rechaza la expresión: viejo orden social de servidumbre, considerando que la expresión «régimen de servidumbre» es aplicable solo al régimen jurídico. Pienso que esta distinción es infundada: el «derecho de servidumbre», por supuesto, fue una institución jurídica, pero correspondía también a un sistema particular de economía terrateniente (y campesina), se manifestaba también en una masa de relaciones cotidianas no formalizadas por el «derecho». Por eso, difícilmente se deba evitar la expresión: «orden social precapitalista, de servidumbre».

La «descripción» del régimen de servidumbre (de que las masas eran propiedad bautizada) en nuestro programa es completamente inapropiada y superflua.

En cuanto a la influencia de los vestigios del régimen de servidumbre, no basta decir que oprimen con pesada carga a la masa trabajadora. Es necesario señalar también el freno al desarrollo de las fuerzas productivas del país y otras consecuencias sociales del régimen de servidumbre[135].

§ XIX. En mi opinión, es completamente superflua la indicación de que para nosotros la democracia (resp.: la libertad política) es una «etapa de transición» (¿de transición a qué? sobre la república, de hecho, ya hemos hablado directamente más abajo como exigencia práctica inmediata) – y de que la constitución es «el complemento jurídico natural ("patrimonio", evidentemente, error del copista) a las relaciones capitalistas de producción». Esto no tiene cabida en absoluto en el programa. Es completamente suficiente si decimos que la autocracia frena o coarta «todo el desarrollo social»: significa que también el desarrollo del capitalismo no se aviene con ella. Los detalles al respecto deben pasar al comentario, de lo contrario, incluso debilitan en el programa nuestra declaración de guerra a la autocracia, le confieren al programa un carácter libresco, abstracto.

Y además, ¿para qué estos lugares comunes sobre los complementos jurídicos al capitalismo y sobre el «orden jurídico» (§ XX), cuando más abajo hablamos de manera mucho más directa y definida sobre la república? (A propósito, en el § XX figura la expresión «viejo régimen de servidumbre», es decir, aquí el propio proyecto atribuye a la palabra «régimen de servidumbre» un sentido más amplio que el meramente jurídico.)

Sobre la incompatibilidad de la autocracia con el orden jurídico tampoco hay que hablar, cuando inmediatamente después figura la exigencia de su derrocamiento y sustitución por la república. Mejor expresarse de manera más definida sobre la «falta de derechos» del pueblo bajo la autocracia, etc.

«…La autocracia es el peor enemigo de las aspiraciones liberadoras de la clase obrera...», cabría añadir: «y del desarrollo cultural de todo el pueblo» o algo por el estilo. Con esto expresaremos (y no con palabras sobre la «representación») que la socialdemocracia representa los intereses no solo de la clase obrera, sino de todo el desarrollo social.

Resumiendo todas las observaciones arriba expuestas, encuentro en el proyecto cuatro defectos fundamentales que, en mi opinión, hacen este proyecto inaceptable:

1) la extrema abstracción de muchas formulaciones, como si estuvieran destinadas no a un partido combativo, sino a un curso de conferencias;

2) la desviación y el oscurecimiento de la cuestión específicamente rusa del capitalismo – un defecto particularmente importante, pues el programa debe ofrecer un resumen y una guía para la agitación contra el capitalismo ruso. Debemos presentarnos con una apreciación directa de él y con una declaración directa de guerra precisamente al capitalismo ruso;

3) la representación completamente unilateral e incorrecta de la relación del proletariado con los pequeños productores, que nos priva de la base en la guerra tanto con los «críticos» como con muchos otros;

4) la tendencia a dar constantemente en el programa una explicación del proceso. De todos modos no se logra dar explicaciones, y la exposición se vuelve extensa, se encuentran multitud de repeticiones, el programa se desvía constantemente hacia el comentario.

Escrito antes del 14 (27) de marzo de 1902.

Opinión sobre el segundo proyecto de programa de Plejánov

Cuatro defectos fundamentales impregnan todo el proyecto y lo hacen, a mi parecer, completamente inaceptable:

1) Por la manera de formular la parte más importante, referente a la caracterización del capitalismo, este proyecto no ofrece un programa del proletariado que lucha contra manifestaciones muy reales de un capitalismo muy definido, sino un programa de un manual de economía dedicado al capitalismo en general.

2) Es especialmente inadecuado el programa para el partido del proletariado ruso, porque la evolución del capitalismo ruso, las contradicciones y las calamidades sociales generadas por el capitalismo ruso están casi completamente soslayadas y oscurecidas debido a ese mismo sistema de caracterizar el capitalismo en general. El partido del proletariado ruso debe, en su programa, exponer de la manera más inequívoca la acusación que hace al capitalismo ruso, la declaración de guerra que le hace al capitalismo ruso. Esto es tanto más necesario cuanto que el programa ruso no puede ser en este sentido idéntico a los europeos: estos últimos hablan del capitalismo y de la sociedad burguesa sin indicar que estos conceptos son aplicables también a Austria, a Alemania, etc., pues esto se sobreentiende por sí mismo. En relación con Rusia, esto no se puede sobreentender.

Salir del paso diciendo que el capitalismo «en su forma desarrollada» se distingue en general por tales o cuales propiedades – y que en Rusia el capitalismo «se convierte en predominante» – significa eludir esa acusación concreta y esa declaración de guerra que para un partido que lucha prácticamente es lo más importante.

El proyecto no alcanza, por lo tanto, uno de los objetivos principales del programa: dar al partido una directriz para su propaganda y agitación cotidianas en relación con todas las diversas manifestaciones del capitalismo ruso.

3) En el proyecto, algunos puntos de suma importancia han recibido una formulación tan imprecisa que inevitablemente generará una serie de malentendidos de lo más peligrosos y dificultará nuestra lucha teórica y nuestra propaganda. Así, por ejemplo, el crecimiento de la gran producción se limita únicamente a las empresas "industriales". La evolución del capitalismo agrícola queda, o bien velada, o bien completamente soslayada. Luego, en lugar de la "dictadura del proletariado", se ha puesto "la revolución que el proletariado está llamado a realizar, apoyado por otras capas de la población que sufren la explotación capitalista", e incluso, en vez de la lucha de clases del proletariado, se sitúa la "lucha de la masa trabajadora y explotada". Semejante formulación contradice el principio fundamental de la Internacional: "la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma". Aparte del proletariado, la otra parte de la "masa trabajadora y explotada" (es decir, principalmente los pequeños productores) solo es revolucionaria de manera parcial en su lucha contra la burguesía. A saber, solo es revolucionaria cuando, "teniendo a la vista su tránsito al proletariado", "adopta el punto de vista del proletariado" ("Manifiesto Comunista"). En cambio, el carácter reaccionario de los pequeños productores no está en absoluto matizado en el proyecto, de modo que, en términos generales y en su conjunto, la relación del proletariado con la "masa trabajadora y explotada" aparece descrita incorrectamente. (Por ejemplo, el proyecto reza: "se agudiza su lucha [de la masa trabajadora y explotada] y, ante todo, la lucha de su representante avanzado: el proletariado". La "agudización de la lucha" de los pequeños productores se expresa también en el antisemitismo, en el cesarismo, en las uniones campesinas contra los peones agrícolas e incluso en la lucha de la Gironda socialista contra la Montaña. La representación por el proletariado de toda la masa trabajadora y explotada debe expresarse en el programa acusando al capitalismo de la miseria de las masas [y no solo de la miseria de la clase obrera], del desempleo de "capas cada vez más amplias de la población trabajadora" [y no de la clase obrera].)

4) El proyecto deriva constantemente de un programa en el sentido propio a un comentario. Un programa debe proporcionar tesis breves, que no contengan ni una sola palabra superflua, dejando la explicación a los comentarios, folletos, la agitación, etc. Por eso Engels, con toda razón, reprochaba al Programa de Erfurt que, por su longitud, prolijidad y repeticiones, derivaba hacia un comentario{81}.

Pues bien, en este proyecto ese defecto es aún mayor, hay muchísimas repeticiones, los intentos de introducir en el programa una explicación del proceso (en lugar de una sola caracterización del proceso) no logran de todas formas el objetivo y estiran el programa hasta lo imposible.

Escrito antes del 14 (27) de marzo de 1902.

Enmienda a la parte agraria del proyecto de programa{82}

NB: Enmienda

En el cuarto punto de nuestro programa agrario, propongo introducir la siguiente modificación:

en lugar de las palabras:

"creación de comités campesinos (a) para la devolución a las comunidades rurales (mediante expropiación o, en caso de que las tierras hayan cambiado de manos, rescate, etc.) de aquellas tierras", etc.,

decir:

"creación de comités campesinos (a) para la devolución a las comunidades rurales (mediante expropiación) de aquellas tierras que", etc.,

es decir, suprimir las palabras subrayadas.

Considero que esta enmienda debe introducirse sobre la base de las siguientes consideraciones:

1. En el programa agrario presentamos nuestro "máximo", nuestras "reivindicaciones social-revolucionarias" (véase mi comentario{83}). Ahora bien, la admisión del rescate contradice el carácter social-revolucionario de toda la reivindicación.

2. El "rescate", tanto por su tradición histórica (rescate de 1861{84}) como por su contenido (cf. la famosa frase: "el rescate es lo mismo que la compra"{85}), lleva un regusto específico de medida trivial, bienintencionada y burguesa. Si nos aferramos a la admisión del rescate, no sería imposible que se embruteciera toda la esencia de nuestra reivindicación (y embrutecedores para esta operación se encontrarían más que de sobra)[136].

3. No hay fundamento para temer la "injusticia" de que se quiten las parcelas de tierra segregada a personas que pagaron por ellas un dinero. De todos modos, hemos rodeado esta medida de devolución de las tierras segregadas con dos condiciones restrictivas [(1) – "tierras que fueron segregadas en 1861" y (2) – "que ahora sirven para la servidumbre por deudas"]. Una propiedad que sirve para la explotación feudal es plenamente justo confiscarla sin indemnización. (Y allá se las componga el comprador de las tierras segregadas con el vendedor, eso no es asunto nuestro.)

4. Al admitir el "rescate", imponemos pagos monetarios a los campesinos que, precisamente en virtud de las prestaciones de trabajo, se hallaban más profundamente en la economía natural: la brusquedad del paso a los pagos monetarios puede arruinar a los campesinos con particular rapidez, y esto contradiría todo el espíritu de nuestro programa.

5. Si, como excepción, valiera la pena "indemnizar" al comprador de las tierras segregadas, en ningún caso sería a expensas de los campesinos, que tienen un derecho moral e histórico sobre estas tierras. Se le podría "indemnizar" con la cesión de un terreno correspondiente en alguna colonia, etc.; esto ya no nos incumbe.

Pido a todos que emitan su voto: a favor = significa a favor de eliminar las palabras sobre el rescate, a favor de tachar las palabras que he señalado.

En contra = a favor de dejar la redacción anterior.

1) G. V. —

2) P. B. —

3) V. I. —

4) Berg —

5) A. N. —

6) Frey – a favor.

Escrito antes del 22 de marzo (4 de abril) de 1902.

Observaciones al proyecto de programa de la comisión{86}

* "Posibilidad de tergiversaciones". Ed.

* Véase el presente tomo, pág. 232. Ed.

* ¡Es del todo imposible! Ed.

** Esto es suficiente. Ed.

* Véase el presente tomo, pág. 211. Ed.

En general y en su conjunto, cuanto más se lee y relee el proyecto de la comisión, más se convence uno de su carácter, por así decirlo, no asimilado. Me atrevo a predecir que esta cualidad del proyecto nos acarreará muchas críticas, y justas, si lo publicamos en semejante forma. Todos verán que se trata de un "pegote" externo.

Si ya el señor dios, por nuestros pecados, nos ha castigado con la necesidad de presentar un proyecto "híbrido", hay que poner al menos todo el empeño en reducir las deplorables consecuencias de ello. Se equivocan completamente, por tanto, quienes se guían sobre todo por el deseo de "terminar cuanto antes": se puede garantizar que ahora, con semejante constelación, de la precipitación no saldrá nada más que mal, y nuestro proyecto del equipo editorial no será satisfactorio. No tiene importancia que se publique forzosamente en el n.º 4 de "Zariá": lo publicaremos en el n.º 5 y lo sacaremos en tirada aparte antes de la salida del n.º 5. Con este procedimiento, un retraso de alrededor de un mes no supondrá el más mínimo perjuicio para el partido. Y, créanme, sería mejor que la alta comisión trabajara aún a fondo, reflexionara, asimilara y nos diera su propio proyecto, no pegado, sino íntegro. Repito una vez más: si esta tarea es irrealizable, entonces será mucho más útil para la causa volver al plan de los 2 proyectos (y podremos realizar perfectamente este plan sin la menor "incomodidad": Plejánov publica con su firma en "Zariá", y yo "aparte", en Ginebra, como x, y, z). Suplico respetuosamente a la altísima junta que sopese con atención "todas las circunstancias del caso".

12. IV. 1902 – en el vagón: disculpas por los garabatos. Si me da tiempo, escribiré más claro.

Escrito el 30 de marzo (12 de abril) de 1902.

Observaciones adicionales al proyecto de programa de la comisión

Además de las observaciones en el propio proyecto, anoto aún:

§ 3. "La sociedad (burguesa) se caracteriza por el dominio de la producción mercantil bajo relaciones de producción capitalistas, es decir..." y a continuación se describen los rasgos fundamentales del capitalismo. Resulta una incongruencia: mediante el "es decir" se unen conceptos no homogéneos, desiguales, a saber: 1) la modificación de la producción mercantil en aquella forma suya condicionada por el dominio de las relaciones de producción capitalistas, y 2) la venta de los productos en el mercado y la venta por la masa de la población de su fuerza de trabajo.

Esta falta de correspondencia, esta equiparación de los rasgos fundamentales y más generales de la producción mercantil en general y del capitalismo en general – con la modificación de la producción mercantil sobre la base de las relaciones capitalistas de producción (cuando las mercancías ya no se intercambian simplemente por su valor) – muestra con claridad lo desafortunado de la formulación de G. V. (que la comisión aceptó y solo parafraseó). En un programa que expone únicamente los rasgos más generales y fundamentales del capitalismo, que ni siquiera expone la teoría del plusvalor, ¿vamos de repente a hacer un «guiño» a Böhm-Bawerk, recordando que «la producción mercantil sobre la base del capitalismo» no es exactamente lo mismo que la producción mercantil simple? Si es así, ¿por qué no añadir entonces en el programa también guiños especiales a Mijáilovski, Berdiáyev, etc.? Por un lado, incluso a toda la doctrina de Marx sobre la explotación del trabajo por el capital se le dedica solo una expresión socialista de lo más general: «crean con su trabajo sus ingresos» (§ 3 al final), y por otro lado, se señala la transformación específica del plusvalor en ganancia en la «producción mercantil sobre la base de las relaciones capitalistas de producción».

G. V. tiene toda la razón en que las palabras «producción mercantil sobre la base de las relaciones capitalistas de producción» expresan la idea fundamental del tomo III{87}. Pero solo eso. Esta idea está fuera de lugar en el programa, al igual que lo estaría la descripción del mecanismo de realización, que constituye la idea fundamental del tomo II, y al igual que lo estaría la descripción de la transformación de la ganancia extraordinaria en renta del suelo. En el programa basta con señalar la explotación del trabajo por el capital = la formación del plusvalor, mientras que hablar de todos los tipos de transformación y modificación de las formas de este plusvalor es inoportuno (e imposible en un par de proposiciones breves).

Adición a la cuestión de la lucha de clases

Comparto plenamente la idea de V. Dm. de que en nuestro país es posible incorporar a las filas de la socialdemocracia una proporción mucho mayor de pequeños productores, y mucho antes (que en Occidente), que para lograr esto debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance, y que es necesario plasmar este «deseo» en el programa «contra» los Martýnov y Cía. Estoy completamente de acuerdo con todo esto. Celebro la adición de lo expresado al final del § 10 – lo subrayo para evitar malentendidos.

¡Pero no hay que torcer el arco hacia el otro lado, como hace V. Dm.! ¡No hay que confundir el «deseo» con la realidad, y además con esa realidad inmanentemente necesaria a la que está consagrada únicamente nuestra Prinzipienerklärung[137]! Es deseable incorporar a todos los pequeños productores, por supuesto. Pero sabemos que constituyen una clase particular, aunque vinculada al proletariado por mil lazos y grados transicionales, pero una clase particular de todos modos.

Es obligatorio primero deslindarnos de todos, destacar única y exclusivamente al proletariado, y solo después declarar que el proletariado liberará a todos, llama a todos, invita a todos.

¡Estoy de acuerdo con ese «después», pero exijo primero ese «antes»!

En Rusia, los sufrimientos infernales de la «masa trabajadora y explotada» no provocaron movimiento popular alguno hasta que un «puñado» de obreros fabriles no inició la lucha, la lucha de clases. Y solo este «puñado» garantiza su conducción, continuación y ampliación. Precisamente en Rusia, donde incluso los críticos (Bulgákov) acusan a los socialdemócratas de «campesinofobia», y los socialistas revolucionarios{88} claman por la necesidad de sustituir el concepto de lucha de clases por el de «lucha de todos los trabajadores y explotados» («Véstnik Russkoi Revoliutsii» núm. 2), precisamente en Rusia debemos primero, mediante la definición más tajante de la lucha de clases de un solo proletariado, deslindarnos de toda esa gentuza, y solo después declarar que llamamos a todos, que lo asumiremos todo, que lo haremos todo, que lo ampliaremos todo. ¡¡Y la comisión «amplía», olvidándose de deslindar!! ¿¡Me acusan de estrechez porque exijo anteponer a la ampliación ese «deslinde»?! ¡¡Esto es un amaño, señores!!

La lucha que inevitablemente nos espera mañana contra los críticos unificados + los señores más izquierdistas de «Rússkie Védomosti» y «Rússkoe Bogatstvo»{89} + los socialistas revolucionarios, exigirá de nosotros precisamente el deslinde de la lucha de clases del proletariado respecto a la «lucha» (¿acaso es lucha?) de la «masa trabajadora y explotada». Las frases sobre esta masa son el principal triunfo en manos de todos los unsicheren Kantonisten[138], ¡y la comisión les está haciendo el juego y nos quita el arma para luchar contra la tibieza, a fin de subrayar una sola mitad! ¡No olviden, pues, la otra mitad!

Escrito a principios de abril de 1902.