Comparto plenamente la idea de V. Dm. de que en nuestro país es posible atraer a las filas de la socialdemocracia a una proporción mucho mayor de pequeños productores, y mucho antes (que en Occidente); que para lograrlo debemos hacer todo cuanto esté a nuestro alcance; y que este «deseo» debe ser expresado en el programa «contra» Martínov y Cía. Estoy completamente de acuerdo con todo esto. Celebro la adición expuesta al final del § 10, y lo subrayo para evitar malentendidos.

¡Pero no hay que torcer el arco en la otra dirección, como hace V. Dm.! No hay que confundir el «deseo» con la realidad, y además con la realidad inmanentemente necesaria a la que está dedicada únicamente nuestra Prinzipienerklärung[137]. Es deseable atraer a todos los pequeños productores, desde luego. Pero sabemos que es una clase especial, aunque vinculada al proletariado por mil lazos y grados de transición, es, no obstante, una clase especial.

Es obligatorio primero deslindarse de todos, destacar a uno solo, única y exclusivamente el proletariado, y sólo después declarar que el proletariado liberará a todos, a todos llama, a todos invita.

¡Estoy de acuerdo con este «después», pero exijo antes este «primero»!

En nuestro país, en Rusia, los tormentos diabólicos de la «masa trabajadora y explotada» no provocaban ningún movimiento popular hasta que un «puñado» de obreros fabriles no inició la lucha, la lucha de clases. Y sólo este «puñado» garantiza su conducción, continuación y ampliación. Precisamente en Rusia, donde los críticos (Bulgákov) acusan a los socialdemócratas de «campesinofobia», y los socialistas revolucionarios{88} claman por la necesidad de sustituir el concepto de lucha de clases por el concepto de «lucha de todos los trabajadores y explotados» («Véstnik Rússkoi Revoliutsii» núm. 2), precisamente en Rusia nosotros debemos primero deslindarnos de toda esa gentuza con una definición muy tajante de la lucha de una sola clase, la lucha exclusiva del proletariado; y sólo después declarar que llamamos a todos, a todos acogeremos, todo lo haremos, todo lo extenderemos. ¡Pero la comisión «extiende» olvidando deslindar! ¡¿Y me acusan a mí de estrechez por exigir que se anteponga a la extensión este «deslinde»?! ¡¡Pero si esto es un amaño, señores!!

La lucha que inevitablemente nos aguarda mañana contra los críticos + los señores más a la izquierda de «Rússkie Védomosti» y «Rússkoe Bogatstvo»{89} + los socialistas revolucionarios nos exigirá de manera ineludible precisamente el deslinde de la lucha de clases del proletariado de la «lucha» (¿lucha?) de la «masa trabajadora y explotada». La fraseología sobre esta masa es el principal triunfo en manos de todos los *unsicheren Kantonisten*[138]. ¡Y la comisión hace el juego a éstos y nos quita el arma para luchar contra la mediatización, con tal de subrayar una mitad! ¡No os olvidéis, pues, de la otra mitad!

Escrito a principios de abril de 1902.