Variante 1

Cada vez más rápidamente se desarrolla la producción mercantil en Rusia, se intensifica su participación en el intercambio comercial internacional[175] y en ella adquiere un dominio cada vez más pleno el modo de producción capitalista.

Una mayoría cada vez mayor de la población no puede sustentar su existencia sino vendiendo su fuerza de trabajo. De este modo se encuentra en una situación de dependencia, como obreros asalariados (proletarios), respecto de la clase relativamente poco numerosa de los capitalistas y grandes terratenientes, que concentran en sus manos la parte más importante de los medios de producción y de la circulación de mercancías[176].

La parte más importante de los medios de producción se concentra en manos de un número insignificante de capitalistas y grandes terratenientes, como su propiedad privada. Un número cada vez mayor de trabajadores, al perder los medios de producción, se ve obligado a recurrir a la venta de su fuerza de trabajo. De este modo se encuentra en una situación de dependencia, como obreros asalariados (proletarios), que con su trabajo crean la renta de los propietarios.

El desarrollo del capitalismo aumenta cada vez más el número, las dimensiones y la importancia económica de las grandes empresas, deprime el nivel de vida de los pequeños productores independientes (campesinos, artesanos domiciliarios, artesanos), transforma a una parte de ellos en servidores y tributarios del capital, y desplaza a otros a las filas del proletariado.

Cuanto más avanza el progreso técnico, tantas más posibilidades tienen los capitalistas de elevar el nivel de explotación de los obreros, y tanto más a la zaga queda el incremento de la demanda de fuerza de trabajo respecto del incremento de su oferta.

Este proceso es agravado aún más por las crisis industriales, provocadas inevitablemente por las contradicciones señaladas del capitalismo. La pobreza y la miseria de las masas se combinan con el derroche de la riqueza social debido a la imposibilidad de encontrar salida para las mercancías producidas.

Así, el gigantesco desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo social y cada vez más socializado se ve acompañado por el hecho de que todas las principales ventajas de este desarrollo son monopolizadas por una minoría insignificante de la población. Junto con el crecimiento de la riqueza social, crece la desigualdad social, se ahonda y se ensancha el abismo entre la clase de los propietarios (la burguesía) y la clase de los proletarios.

(A) § III. La pequeña producción es desplazada cada vez más por la grande. Los pequeños productores independientes (campesinos, artesanos domiciliarios, artesanos) se transforman ya en proletarios, ya en servidores y tributarios del capital.

El incesante perfeccionamiento de la técnica conduce a que la pequeña producción sea desplazada cada vez más por la grande. La parte más importante de los medios de producción (tierra y fábricas, instrumentos y máquinas, ferrocarriles y otros medios de comunicación) se concentra en manos de un número comparativamente insignificante de capitalistas y grandes terratenientes, como su propiedad privada. Los pequeños productores independientes (campesinos, artesanos domiciliarios, artesanos) se arruinan cada vez más, perdiendo los medios de producción y convirtiéndose así en proletarios o convirtiéndose en servidores y tributarios del capital. Una mayoría cada vez mayor de trabajadores se ve obligada a recurrir a la venta de su fuerza de trabajo.

Variante 2

Cada vez más rápidamente se desarrolla la producción mercantil en Rusia, y en ella adquiere un dominio cada vez más pleno el modo de producción capitalista.

La parte más importante de los medios de producción (tierra y fábricas, instrumentos y máquinas, ferrocarriles y otros medios de comunicación) se concentra en manos de un número comparativamente insignificante de capitalistas y grandes terratenientes, como su propiedad privada.

El desarrollo del capitalismo aumenta cada vez más el número, las dimensiones y la importancia económica de las grandes empresas, empeora la situación de los pequeños productores independientes (campesinos, artesanos domiciliarios, artesanos), transforma a una parte de ellos en servidores y tributarios del capital, y desplaza a otros a las filas del proletariado.

Cuanto más avanza el progreso técnico, tantas más posibilidades tienen los capitalistas de elevar el nivel de explotación de los obreros, y tanto más a la zaga queda el incremento de la demanda de fuerza de trabajo respecto del incremento de su oferta. La inseguridad de la existencia y el desempleo, la opresión de la explotación y toda clase de humillaciones se convierten en el destino de capas cada vez más amplias de la población trabajadora.

Este proceso es agravado aún más por las crisis industriales, provocadas inevitablemente por las contradicciones fundamentales del capitalismo. La pobreza y la miseria de las masas se combinan con el derroche de la riqueza social debido a la imposibilidad de encontrar salida para las mercancías producidas.

Así, el gigantesco desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo social y cada vez más socializado se ve acompañado por el hecho de que todas las principales ventajas de este desarrollo son monopolizadas por una minoría insignificante de la población. Junto con el crecimiento de la riqueza social, crece la desigualdad social, se ahonda y se ensancha el abismo entre la clase de los propietarios (la burguesía) y la clase del proletariado[177].

Escrito entre el 25 de enero y el 18 de febrero (7 de febrero y 3 de marzo) de 1902.

Publicado por primera vez en 1924 en la Recopilación Leninista II.

Se publica según el manuscrito.