El Congreso considera que la organización de manifestaciones públicas contra la autocracia es un medio muy importante de educación política de las masas obreras. El Congreso recomienda al mismo tiempo, en primer lugar, procurar utilizar para las manifestaciones, sobre todo, aquellos momentos y condiciones en que alguna arbitrariedad del zarismo haya suscitado un sentimiento de indignación en capas especialmente amplias de la población; en segundo lugar, dirigir los mayores esfuerzos a atraer a las amplias masas de la clase obrera a participar en la manifestación y a la mejor organización posible de las manifestaciones, tanto en su preparación como en la dirección durante la propia manifestación y en la orientación de la resistencia de los manifestantes a la tropa y la policía; en tercer lugar, iniciar la preparación de manifestaciones armadas, ateniéndose estrictamente a las indicaciones del Comité Central.

El Congreso recomienda asimismo a todos los comités y demás organizaciones del partido someter a discusión general el problema de la preparación de la insurrección armada y esforzarse por todos los medios en difundir entre las masas obreras la convicción de la necesidad e inevitabilidad de la insurrección. Las medidas prácticas que pueden adoptarse ya desde ahora para la preparación de la insurrección son confiadas por el Congreso exclusiva y enteramente al Comité Central.