1 2

8) Artículo de G. Plejánov: "En el sexagésimo aniversario de la muerte de Hegel"
"Neue Zeit" de 1891, t. IX. En el texto de Lenin figura "30º aniversario",— probablemente un lapsus.
9) Artículo de M. Ratner: "A propósito de la nueva edición del I tomo de 'El Capital' en el nº 7 de 'Riqueza Rusa' de 1898.
10) Vladímir Ilich se refiere a los artículos de P. Axelrod, aparecidos
en los nºs 30 y 31 de "Neue Zeit" de abril de 1898 bajo el título:
«Die historische Berechtigung der russischen Sozialdemokratie» y posteriormente
impresos en ruso con el título: «La situación histórica y la relación mutua de la democracia liberal y socialista en Rusia»
(Ginebra, 1898)
Lenin no disponía en ese momento de los propios artículos de P. Axelrod y los juzgaba por la exposición de A. Potrésov en una de las cartas de éste
que no han llegado hasta nosotros.
Al recibir estos artículos (probablemente se los envió de nuevo A. Potrésov: en la carta del 27 de abril de 1899, Lenin
le comunica la devolución de «Die historische Berechtigung», es decir,
precisamente estos artículos de P. Axelrod), Lenin se pronunció detalladamente sobre ellos
en la siguiente carta a A. Potrésov del 26 de enero de 1899.
11) «Sobre el peligro einer politischen Isolierung des russischen Proletariats» — «sobre el peligro del aislamiento político del proletariado ruso».
Esta idea fue expresada por P. B. Axelrod en su folleto: «Sobre la cuestión de las tareas y la táctica actuales de los socialdemócratas rusos», ed. de la «Unión
de Socialdemócratas Rusos», Ginebra, 1898. Véase, por ejemplo, el siguiente
pasaje: . . .  «la situación real de las cosas en modo alguno condena
a nuestro proletariado industrial al aislamiento sociopolítico.
Y gracias a Dios que no lo condena.
Habiendo empezado a desprenderse apenas recientemente del campesinado sometido al Estado y poco culto, todavía ahora,
en su masa, se hunde demasiado profundamente en la barbarie y la ignorancia populares como para ser capaz — bajo las garras del absolutismo — de elevarse de manera completamente
independiente, sin ningún apoyo externo, a la altura de una fuerza revolucionaria consciente.
Aún menos posibilidades tendría nuestro 'partido obrero revolucionario' de crecer
y manifestarse enérgicamente en la vida si tuviera que, ya en el actual bajo nivel
de desarrollo intelectual y cultural de las masas populares en Rusia, sobre el terreno
del Estado autocrático-policial, librar la lucha contra todas las clases burguesas
y pequeñoburguesas como contra 'una sola masa reaccionaria compacta'.
Y sin embargo, la juventud marxista de los años 80 parecía no tener conciencia en absoluto de la importancia de estos momentos y veía la única
garantía de los éxitos de nuestro movimiento socialdemócrata en el crecimiento numérico
del proletariado fabril.
Este punto de vista podía conciliarse de algún modo con la actividad puramente propagandística en pequeños círculos
de unidades selectas de la clase obrera. Pero se vuelve incompatible
con la actividad organizativa y agitadora entre las masas». Págs. 15—16.
12) Gauches — izquierdistas.
13) Aliancista de alliance — unión.
14) Alusión a las acaloradas discusiones entre marxistas y populistas, que bullían por entonces en las colonias de deportados. Probablemente, A. Potrésov en su
carta describía uno de esos enfrentamientos entre los deportados de la provincia
de Viatka.

Carta 2.
26/I 99 [s. Shúshenskoe].
He recibido su carta del 24/XII.
Me alegro mucho por usted de que
por fin se haya librado de su enfermedad. Ya nos habían llegado
rumores: los oí durante las fiestas, estando en Minusinsk, y no hacía más que cavilar dónde y cómo informarme (escribirle directamente
lo consideraba inadecuado, pues decían que la enfermedad era grave).
Bueno, ahora ha resucitado usted justo a tiempo, cuando resucita también una empresa literaria. ¿Conoce ya, por supuesto, «El Comienzo»*), que debe comenzar a mediados de febrero?
Espero que ya se haya restablecido del todo, — ha pasado ya un mes
desde que escribió la última carta, — y que le sea posible trabajar. Pues en lo tocante a libros, probablemente no está mal provisto: ¿se suscribe a las principales novedades? Si no se escatiman demasiado los medios para la suscripción de libros, se puede, creo, trabajar incluso en un lugar apartado; al menos, así lo juzgo por mí, comparando mi vida en Samara hace unos 7 años, cuando leía
casi exclusivamente libros ajenos, y ahora, cuando he empezado a adquirir la costumbre de suscribirse a libros.
En cuanto a «La Herencia», tuve que estar de acuerdo con su opinión de que considerarla como algo único es una mala tradición
de los malos (años 80) 2).
En verdad, quizás no debería haberme metido yo con temas histórico-literarios... Mi única justificación
— es que en ninguna parte propongo aceptar precisamente la herencia de Skaldin 3). Que hay que aceptar la herencia
de otras personas, — eso es indiscutible.
Me parece que una defensa (contra posibles ataques de los adversarios) para mí será la nota en la pág. 237, donde tenía en mente precisamente a Ch[er]n[y]sh[evsk]i
y motivé las razones de lo inconveniente de tomarlo a él como paralelo 4).
Allí mismo se reconoce que Skaldin es liberalkonservativ 5), que
él «no es típico» para los años 60, que tomar escritores «típicos» es
«inconveniente», — no tenía los artículos de Chern[ysh]ev[sk]i y no están* ni siquiera reeditados los principales, y además es poco probable que hubiera sabido esquivar los escollos. Luego aún podría defenderme diciendo que di una definición exacta de lo que entiendo por «herencia», de la cual hablo. Por supuesto, si el artículo produce a pesar de todo la impresión de que el autor propone
[precisamente] aceptar la herencia precisamente de Skaldin, entonces este defecto no se puede enmendar de ninguna manera. Olvidé también casi mi principal «defensa»: si Skaldin es una «rareza», el liberalismo burgués, más o menos consecuente y puro del populismo,
no es una rareza, sino una corriente muy amplia de los años 60 y 70. Usted objeta: «de la coincidencia a la continuidad hay una distancia enorme».
Pero la esencia del artículo está en que, dicen, es necesario limpiar el lib[eralismo] burg[ués] del populismo. Si
esto es correcto y si es realizable (¡condición especialmente importante!), entonces el resultado de la limpieza, el resto después de la limpieza, será
precisamente el lib[eralismo] burg[ués], no sólo coincidente con el de Skaldin, sino también continuo con respecto a él.
De modo que, si me desenmascaran diciendo que acepto la herencia de Skaldin, entonces estaré en mi derecho de responder que sólo me obligo
a limpiarlo de impurezas, mientras que yo mismo me mantengo al margen y, además de limpiar distintos establos de Augías, tengo ocupaciones más agradables
y más positivas...
Bueno, ¡parece que ya me he entusiasmado y me he imaginado realmente «defendiéndome»!
Nuestra correspondencia estuvo estancada tanto tiempo que, lo confieso, ya he olvidado cuándo le escribí por última vez acerca de
los artículos «Die historische Berechtigung» 6). Creo que le escribí antes de
recibirlos.
Ahora ya me he familiarizado con ellos y he encontrado que la idea fundamental del autor merece plenamente ser aceptada (especialmente
al final, acerca de los dos extremos o escollos que es necesario evitar) 7). En la motivación, efectivamente, habría sido necesario destacar con más nitidez el Klassencharakter 8) de aquel Bewegung 9) del cual
habla el autor (él lo ha dicho, pero sólo de pasada y muy brevemente) 10), y luego no mostrarse tan favorable hacia los agrarios frondistas: en su liberalismo hay más precisamente fronda y «resentimiento»
por einundsechzig 11), que deseo de una «industrialización más rápida» del país. Basta recordar su actitud hacia las industrias temporales, las migraciones, etc.
El autor debería haber formulado la tarea con más precisión: liberar todos y cada uno de los fortschrittliche Strömungen 12) de debajo del cascote del populismo y del agrarismo,

V. I. LENIN — A. N. POTRÉSOV

y en esa forma, depurada, utilizarlos todos.
En mi opinión, «utilizar» es una palabra mucho más precisa y adecuada que
Unterstützung u[nd] Bundesgenossenschaft 13). Esto último indica
la igualdad de derechos de estos Bundesgenossen 14), mientras que ellos
deben (en eso estoy completamente de acuerdo con usted) ir en la cola, a veces
incluso «con rechinar de dientes»; no han madurado en absoluto hasta la igualdad de derechos y nunca madurarán, dada su cobardía,
dispersión, etc. En cuanto a la Unterstützung 15), provendrá no sólo
de la Intelligenz u[nd] fortschr[ittliche] Grundbes[itz]er 16), sino también de
muchos otros, tanto semitas como fortschr[ittliche] Kaufleute u[nd]
Industrielle 17) (el autor en vano los ha pasado por alto: todavía está por ver si constituyen un porcentaje menor entre los suyos que entre los
Grundbesitzer’oB 18)) y aquellos Bauer 19) que se inclinan a representar Urtheil 20), y no Vorurtheil 21), el Zukunft 22), y no el Vergangenheit 23)
de su clase, y muchos, muchos otros. El autor, en dos aspectos,
se ha pasado al otro lado: en primer lugar, combatiendo contra
los Economistas, ha dejado de lado las praktische 24) Forderungen 25) inmediatas, importantes tanto para los industriellen Arbeiter 26) como para los Hausindustrielle 27)
y para los Landarbeiter 28), etc.
En segundo lugar, él combatía contra la actitud abstracta y despectiva
hacia los elementos gemässigten fortschrittlichen 29) (es justo que
en modo alguno se debe despreciarlos por completo, que hay que utilizarlos) y como que veló con ello la posición independiente y más
resuelta que ocupa el Bewegung 30) representado por él. En el sentido histórico-filosófico, es indiscutible la tesis que él plantea (y que antes ya había planteado Inorodzew
en Soc[iale] Praxis) 31), de que entre la composición actual de nuestros Genossen 32) hay no pocos verkleidete Liberalen 33).
Hasta cierto punto, se puede decir esto también de Deutschland versus England 34). Ésta es, por decirlo así, nuestra felicidad; esto permite contar con un comienzo más fácil y rápido; esto obliga precisamente a utilizar
a todos estos verkleideten 35).
Ahora bien, la formulación del autor es capaz, quizás, de provocar cierta mala interpretación (un viejo creyente me decía: «¡pero esto es una humillación y una despersonalización!...»), por un lado,
y cierta sensación de desconfianza y turbación entre los Genossen 32).
En este aspecto, también Inorodzew, en mi opinión, lo formuló desafortunadamente.
Pero en esencia, pienso, no hay divergencias con el autor.
En cuanto a Parvus 36) — no tengo la más mínima idea
de su carácter personal y en modo alguno niego que tenga un gran
talento.
Lamentablemente, he leído muy poco de sus obras.

1 6

¿Espera conseguir el «Agrarfrage» 37) de Kautsky, recién aparecido?
En cuanto a Vert 38), Eug. Soloviov 39) y M. Filíppov 40),
debo decir que al primero no lo conozco en absoluto, y a los segundos los he leído muy poco. Que la «desecación» se produce y se producirá, — de ello no dudo ni un ápice. Por eso es especialmente necesaria, y no sólo la verkleidete Literatur 41)...
Le estrecho la mano. V. U.

*) «El Comienzo» — órgano del marxismo legal, que salía bajo la redacción de P. Struve y M. Tugán-Baranovski en 1899. Salieron en total cinco
números (cuatro cuadernos, de los cuales el de abril fue confiscado).
En junio de 1899 la revista fue clausurada. V. I. Lenin publicó en ella una serie
de sus reseñas (véase el tomo II de las Obras Completas) y un capítulo («El desplazamiento de la hacienda feudal por la capitalista»)
de «El desarrollo del capitalismo en Rusia».
2) Se refiere al artículo de V. I. Lenin: «¿A qué herencia renunciamos?», publicado en su recopilación «Estudios económicos y artículos» (1899).
La divergencia entre Lenin y Potrésov a propósito de este artículo tuvo una continuación literario-política, sobre lo cual véase la nota 28 a la carta 3ª.
3) Skaldin — seudónimo de F. Elénev.
En su artículo «¿A qué herencia renunciamos?»
Vladímir Ilich examinaba su trabajo «En el rincón perdido y en la capital», publicado anteriormente en «Apuntes de la Patria» de 1867—69.
En los años 90, Skaldin se convirtió en un reaccionario extremo y miembro del Comité Central de Censura.
4) Pág. 237 según la recopilación «Estudios económicos y artículos» (1899)
o pág. 321 según las Obras Completas, tomo II.
5) Liberalkonservativ — liberal conservador.
6) Es decir, sobre los artículos de P. B. Axelrod en «Neue Zeit».
Lenin escribió sobre estos artículos a Potrésov, aún antes de conocerlos, en carta del 2 de septiembre de 1898. (Véase la nota 10 a la carta 1.)
7)
Lenin tiene en mente el siguiente pasaje: «En las relaciones de la sociedad culta con el movimiento obrero podrían repercutir desfavorablemente
sólo dos extremos.
En primer lugar, si este movimiento no saliera del cauce de los conflictos privados de los obreros con los empresarios individuales.
Esto le privaría de todo interés político y provocaría la indiferencia
hacia él en los círculos sociales ajenos.
Pero quizás aún peor sería el otro extremo.
Tengo en mente el caso de que nuestro movimiento obrero, arrastrado por las corrientes bakuninistas y blanquistas,
se fijara como su objetivo práctico inmediato la revolución anarquista o comunista.
En la práctica se manifestaría entonces en huelgas desordenadas, convocadas a la ligera, acompañadas de violencias y atentados contra la vida de los capitalistas
y funcionarios gubernamentales, y las fuerzas del proletariado serían derrochadas así en vano, inútilmente, tanto para la lucha de liberación contra el absolutismo como para los intereses de la propia clase proletaria en el sentido estricto.
En cuanto al primer extremo, estamos asegurados contra él por nuestro régimen zarista.
Y preservar a nuestro movimiento obrero de la influencia de bakuninistas y blanquistas es un deber directo de los elementos socialdemócratas que predominan en él».
(La cita se ha tomado de la edición rusa: Axelrod, P. «La situación histórica y la relación mutua de la democracia liberal y socialista en Rusia», Ginebra, 1898.
Págs. 23—24).
8) Klassencharakter — carácter de clase.
9) Bewegung — movimiento.
10) Las últimas palabras aluden casi al único pasaje en Axelrod donde se trata de esto.
Dice literalmente lo siguiente: «Estoy muy lejos de pensar en debilitar el carácter de clase de nuestro movimiento y en aguarlo...»
Ibíd. (véase la nota 7) pág. 28.
11) Für einundsechzig — por el año 61, es decir, 1861, por la emancipación de los campesinos.
12) Fortschrittliche Strömungen — corrientes progresistas.
13) Unterstützung und Bundesgenossenschaft — apoyo y alianza, palabras
empleadas por P. Axelrod para caracterizar las relaciones mutuas
del movimiento obrero y liberal en Rusia.
14) Bundesgenossen — aliados.
15) Unterstützung — apoyo.
16) Intelligenz und fortschrittliche Grundbesitzer — de la intelectualidad y los terratenientes progresistas.
17) Fortschrittliche Kaufleute und Industrielle — comerciantes e industriales progresistas.
18) Grundbesitzer’oB — terratenientes.
19) Bauer — campesinos.
20) Urtheil — juicio racional.
21) Vorurtheil — prejuicio.
22) Zukunft — futuro.
23) Vergangenheit — pasado.
24) Praktische — prácticas.
25) Forderungen — reivindicaciones.
26) Industriellen Arbeiter — obreros industriales.
27) Hausindustrielle — artesanos.
28) Landarbeiter — obreros agrícolas.
29) Gemässigten fortschrittlichen — moderadamente progresistas.
30) Bewegung’oM — por el movimiento, es decir, el movimiento obrero socialdemócrata.
31)
Lenin tiene en mente el artículo «El movimiento obrero en Rusia», publicado en el nº 2 del semanario alemán «Soziale Praxis» de 1896
(el número salió el 8 de octubre de 1896) con la firma de P. Inorodzew.
Citamos el pasaje que tiene en mente Lenin:
«Pero hay todavía algo más que puede conferir gran importancia política al naciente movimiento obrero, a saber, la ausencia
de un fuerte movimiento liberal-burgués y, en general, de un movimiento liberal
en el país...
Hasta ahora, los liberales en Rusia no pueden comprender
que el desarrollo cultural del país ha desplazado el liberalismo al ámbito estrechamente limitado de los ideales políticos, en el cual con las viejas frases ilustradas generales ya no se puede hacer nada, que ha colocado
al liberalismo ante una tarea revolucionaria en el doble sentido de esta palabra — en lo filosófico no menos que en lo estatal, cuando es necesario declarar con valentía: «Aquí estoy, y no puedo hacer otra cosa».
Llegado a este punto, el liberalismo debería haberse convertido en un movimiento revolucionario o renunciar a ello.
Pero el liberalismo no ha dado este giro: más que nunca se convierte en un iluminismo superficial, políticamente endeble.
La naciente socialdemocracia, tanto más, según parece, quiere tomar el papel revolucionario-político en sus manos. Bajo la influencia de las tristes experiencias históricas y de la doctrina marxista sobre la lucha política de clases, ella se ha restablecido de la manera más decidida contra el indiferentismo existente del socialismo ruso en el ámbito de la «política». Le es ajeno también todo utopismo...
A la socialdemocracia, como dirigente de la lucha por la libertad política, le corresponde cumplir, en verdad, una tarea no irrealizable, pero sí sumamente difícil: le es necesario suscitar en amplios círculos de la «intelectualidad» un entusiasmo socialdemócrata y en círculos aún más amplios, al menos, cierta dosis de simpatía por sus aspiraciones, — tarea que se alza ante el movimiento socialista que no tiene un predecesor en este campo.
No es irrealizable, ya que para la mayor parte de los ciudadanos a quienes se lograra arrastrar a este movimiento, el contenido político del movimiento se convertiría en el verdadero núcleo vital, y todo lo demás, en el mejor de los casos, en «ideas festivas» («Sonntagsideen»), como dice en algún lugar Brentano sobre el socialismo de los líderes sindicalistas ingleses de la escuela de Owen.
La necesidad de las libertades políticas se hace cada día más evidente.
Puede llegar el momento en que esta necesidad impulse hacia adelante a los elementos avanzados de la sociedad con una fuerza tal que ningún liberalismo satisfaga.
Precisamente gracias al atraso industrial del país y al atraso político de la burguesía industrial, las aspiraciones políticas pueden manifestarse precisamente en un ropaje socialdemócrata».
A quién pertenecía el seudónimo de Inorodzew — no se ha podido esclarecer documentalmente. Sin embargo, sin riesgo de error se puede afirmar que el artículo pertenecía a P. B. Struve, antiguo colaborador de «Soziale Praxis», que se encontraba en el extranjero en el momento de aparecer dicho artículo (en relación con el Congreso Socialista Internacional de Londres).
32) Genossen — camaradas.
33) Verkleidete Liberalen — liberales disfrazados.
34) Deutschland versus England — Alemania en comparación con Inglaterra.
35) Verkleideten — disfrazados.
36) Parvus (Guelfand) colaboraba entonces en la prensa socialdemócrata alemana. En 1898
salió su trabajo: «El mercado mundial y la crisis agrícola»,
sobre el cual Vladímir Ilich dio por entonces una opinión sumamente favorable (véase «El Comienzo», nº 3 de 1899; reimpreso en el tomo II de las Obras Completas).
37) «Agrarfrage» — «La cuestión agraria».

V. I. LENIN — A. P. POTRÉSOV

38) Desgraciadamente, es difícil establecer de qué Vert se trata. Hay
motivos para pensar que se refiere a O. A. Vert, — editor de la traducción
del folleto: K. Kautsky, «Los límites del capitalismo en la agricultura».
San Petersburgo, 1900.
De otros datos, aparte de que también es traductor de R. Ihering,
«La lucha por el derecho», no disponemos sobre este Vert.
39) Soloviov, Eug. (1863 — 1905) destacado historiador de la literatura rusa y publicista.
Intentó dar un análisis de la historia de la literatura rusa (principalmente del siglo XIX) desde el punto de vista marxista.
Eug. Soloviov no fue un marxista consecuente y no era reacio a combinar
éste con ciertas corrientes del pensamiento burgués, por ejemplo, con el nietzscheanismo.
Sus libros más conocidos son: «Ensayos sobre historia de la
literatura rusa del siglo XIX» y «Ensayo de filosofía de la literatura rusa», que conocieron varias ediciones (la última vez salieron en la editorial
«Nueva Moscú»).
Escribía bajo distintos nombres — los más conocidos son:
Skriba y Andréievich. En la época a que se refiere la carta, Soloviov
llevaba la sección de crítica literaria en la revista «La Vida».
40) Filíppov, Mij. Mij. (1858 — 1903) — escritor de temple ecléctico, que aceptaba el marxismo con reservas.
Colaboraba en una serie de revistas progresistas de la época.
En 1894 fundó su revista «Revista Científica», donde publicaba, junto a otros, también artículos de
marxistas.
Como ecléctico, reconocía el marxismo («materialismo social») — junto a otras corrientes «unilaterales», pero que, con todo, es la que «más cerca está de la verdad».
En el primer momento de difusión del revisionismo de Bernstein se pronunció a favor de él, pero no se mantuvo mucho en esa posición, iniciando una polémica con el inspirador del revisionismo ruso,
P. B. Struve. De sus obras mayores, en verdad justificadamente olvidadas,
quedó una «Filosofía de la realidad» en dos tomos (San Petersburgo, 1895 — 1898)
de 1200 págs.
41) Verkleidete Literatur — literalmente «literatura disfrazada», es decir,
literatura de autores que se atavían con el traje de socialdemócratas.
En estas palabras de Vladímir Ilich hay una clara alusión a la necesidad de editar literatura genuinamente partidaria
y de ortodoxia marxista, es decir,
la futura «Iskra» y «Zariá», en las que por entonces pensaba y que iba organizando
paulatinamente Vladímir Ilich.

Carta 3.
27/IV 99 [s. Shúshenskoe].
Me alegré mucho, A[lexandr] Nikoláevich, de su carta
del 27/III, que interrumpió por fin su largo y obstinado silencio. De hecho se ha acumulado una masa de temas de conversación,
y aquí no se puede hablar con detalle, sobre todo de temas de carácter preferentemente literario.
Y ahora además la revista 1):
sin conversaciones con los colegas, uno se siente demasiado aislado para escribir.
Aquí, sólo Yuli 2) toma todo esto muy a pecho y activamente, pero las malditas «grandes distancias» nos impiden conversar con suficiente detalle.
Empezaré por lo que actualmente más me interesa y preocupa — por los artículos de Bulgákov en los cuadernos 1, 2 y 3 de «El Comienzo» 3).
Al leer su opinión sobre él, me alegré indeciblemente de encontrar apoyo en lo más sustancial, — tanto más me alegré,
cuanto que por parte de la redacción, al parecer, no se puede contar demasiado con ese apoyo... Si el artículo de B[ulgáko]v le ha producido a usted una impresión «repulsiva» y «lamentable», a mí me ha llevado
literalmente al furor. Hasta ahora, por más que he leído
y releído a B[ulgáko]v, no consigo decididamente comprender cómo
pudo escribir un artículo tan rematadamente absurdo y de un tono imposible de más indecoroso, y cómo la redacción consideró posible
no deslindarse de la solidaridad con semejante «demolición» de Kautsky ni siquiera con una sola observación. Yo estoy tan seguro como usted de que «el público está completamente (¡precisamente!) desconcertado y perplejo».
Y, en efecto, ¿cómo no iba a estarlo, cuando se le declara — en nombre de la «ciencia moderna» (nº 3, p. 34) 4), que
en Kautsky todo es incorrecto, arbitrario, milagro social, «igualmente poco de verdadera agronomía y de verdadera economía» (nº 1—2), etc.,
sin que se exponga a K[autsk]y, sino que se le tergiversa directamente,

V. I. LENIN — A. P. POTRÉSOV
2 1 y no se ve en absoluto las propias concepciones de B[ulgáko]v como un sistema medianamente articulado? Si una persona tuviera un poco más de sentimiento de partido, de conciencia de responsabilidad ante todos los Genossen 5) y ante todo su programa y su actividad práctica, — no se habría decidido a dar tales bandazos de irrupción (según su acertada expresión), sin dar nada por su cuenta, sino sólo prometiendo... ¡un trabajo erudito sobre «Ostelbia»!! Él se siente, evidentemente, libre de toda obligación y responsabilidad de camarada, «libre» e individual representante de la ciencia profesoral. No olvido, por supuesto, que en las condiciones rusas no se puede exigir a la revista que admita sólo a los Genossen y excluya a los demás, — pero una revista como «El Com[ienzo]» no es, sin embargo, un almanaque que admite el marxismo propiamente por moda (à la 6) «M[undo] de D[ios]», «R[evista] Científica» y otros) 7), sino un órgano de dirección. Por eso, para tal revista sería obligatorio imponer una cierta brida a los irruptores eruditos y a todos los «ajenos» en general. Sólo así se explica el enorme éxito de «N[ueva] Palabra» 8), por el hecho de que la redacción la llevaba precisamente como órgano de dirección, y no como almanaque.
Yo leí el libro de K[autsk]y incluso antes de que apareciera el artículo de B[ulgáko]v, y no encontré en este último ni una sola objeción medianamente sensata contra K[autsk]y, y en cambio, una masa de tergiversaciones de los pensamientos y tesis de K[autsk]y.
Por ejemp[lo], qué absurdo la afirmación de B[ulgáko]v de que K[autsk]y confunde la técnica y la economía, de que demuestra «la ruina de la agricultura» (nº 3, p. 31). Kautsky dice directamente lo contrario: (S[eite] 289), que niega en la agricultura la tendencia al desarrollo (¡nº 3, p. 34), etc.! 9)
Ya escribí y envié hace unas 2 semanas a la redacción el primer artículo «El capitalismo en la a[gricultura] (sobre el libro de K[autsk]y y sobre el artículo del Sr. B[ulgáko]v)» y ahora emprendo el segundo a propósito del final del artículo de B[ulgáko]v 10).
Mucho me temo que PB [Struve] lo rechace, alegando o bien su gran tamaño (resulta más extenso que el artículo de B[ulgáko]v, porque necesito, en 1er lugar, refutar motivadamente veredictos tan gratuitos y lanzados con negligencia, como, por ejemp[lo], la declaración de que Marx se equivocaba al enseñar la reducción de la relación en la agricultura; en 2º lugar, porque es necesario exponer a K[autsk]y), o bien lo indeseable de la polémica (yo, por supuesto, no he empleado en el artículo ni una sola expresión insultante

2 2

como las que hay más arriba y, en general, he procurado que no haya nada personal contra B[ulgáko]v.
En general, el tono no es en absoluto más duro que en mi artículo contra T[ugán]-B[aranovski] sobre la teoría de los mercados) 11). Me alegraría mucho conocer su opinión cuando lea el libro de K[autsk]y y termine el de B[ulgáko]v: ¿qué encuentra usted exactamente de «correcto» en B[ulgáko]v? y ¿cree usted que sería posible dejar el artículo de B[ulgáko]v en la revista sin respuesta?
En general, toda esa «nueva corriente crítica» en el marxismo, de la que están entusiasmados Struve y B[ulgáko]v (PB [Struve] seguro que está por B[ulgáko]v), me parece sumamente sospechosa: frases sonoras sobre la «crítica» contra el «dogma», etc. — y absolutamente ningún resultado positivo de la crítica 12). Por lo demás, para escribir un artículo à la 6) Bulgákov, se necesitaba, además de «criticismo» y simpatías por la «ciencia moderna» profesoral, una falta de tacto hasta lo nec plus ultra 13).
Al artículo de Struve sobre los mercados le envié una respuesta 14). Mi hermana [A. I. Yelizárova] me escribe que dicha respuesta será publicada en la «R[evista] Científica» y que allí mismo también P. B. [Struve] se propone responder.
No puedo estar de acuerdo con usted en que «el centro de gravedad del problema reside en la imposibilidad concreta de una situación abstractamente pensada» y mi principal objeción a P[iotr] B[ernhárdovich] [Struve] consiste precisamente en que él confunde cuestiones teórico-abstractas e histórico-concretas.
«Concretamente imposible» no es sólo la realización presentada por Marx, sino también la renta del suelo presentada por él, y la ganancia media presentada por él, y la igualdad del salar[io] con el valor de la fu[erza de] trab[ajo] y muc[has] otr[as] cosas.
Pero la imposibilidad de realización en forma pura no es en absoluto una objeción 15).
Las contradicciones entre sus afirmaciones en los «Estudios» y en la «R[evista] Científica» no logro discernirlas de ninguna manera, ni tampoco el «apologetismo burgués» con que tanto espantó a los lectores Struve. 16) Lo que particularmente no me gustó en su artículo fue la inoportuna mezcla de la filos[ofía] crí[tica] y observaciones como que la doctrina marxista del valor y la ganancia « adolece indiscutiblemente de contradictoriedad».
Pues P. B. [Struve] sabe perfectamente que esto es discutible, — ¿a qué sembrar entonces la niebla en la cabeza del público, que hasta ahora no recibe de ninguno de los representantes de la «nueva corriente crítica» una demostración sistemática de esa contradictoriedad y su enmienda?

V. I. LENIN — A. P. POTRÉSOV

¡Y la salida de B[ulgáko]v (nº 3, p. 34, nota)) contra
la teoría del Zusammenbruch 17) — sin mención alguna de Bernstein y con la inapelabilidad de un decreto «científico»! Sé de la aparición
del nuevo libro de Bernstein, y lo he encargado, pero es poco probable que llegue 18).
Por el artículo sobre él en el Fr[an]kf[urt]er Z[ei]t[un]g 19)
y en «La Vida» (¡no es mala revista! La prosa literaria es francamente buena
¡e incluso mejor que la de todas!) 20) me he convencido plenamente de que yo entendía incorrectamente los artículos fragmentarios de Bernstein y que ha llegado efectivamente en sus desvaríos hasta el extremo de la imposibilidad, hasta el punto de que toca precisamente begraben 21) a él, como lo expresó el autor de «Beiträge zur Gesch[ichte] des Mat[erialismus]» 22), en una carta abierta a Kautsky.
Las nuevas objeciones de Bernstein contra la concepción materialista de la historia *) etc. (según «La Vida») asombran
por su debilidad. Si P. B. [Struve] es un defensor tan ardiente de Bernstein, que casi «insulta» por él, esto es muy, muy lamentable, pues su «teoría» contra el Zusammenbruch —
desmesuradamente estrecha para E[uropa] Occ[idental] — es completamente inservible y peligrosa para Rusia.
¿Sabe usted que ya la utilizan nuestros «jóvenes» (ultra-economistas), que en una publicación expusieron los debates de Stuttgart de tal manera que Bernstein,
Peus y otros aparecieron como defensores de la «economía y no de la política»? 24) ¿Qué piensa P. B. [Struve] de semejantes «aliados»?
Si por los éxitos de los ultra-economistas usted entiende la salida de Volguín y sus camaradas más cercanos, de eso tengo noticia; me ha afectado terriblemente, y ahora estoy perplejo sobre cómo está allí la cosa y de qué está grávido el futuro. Es terriblemente perjudicial, en mi opinión, que esta polémica con los ultra-economistas no haya llegado completamente y en su totalidad a la prensa: éste habría sido el único medio serio para esclarecer el asunto y establecer ciertas tesis precisas de principio.
¡Pues ahora hay un caos total! 25)
Mi libro ha salido y pedí que se lo enviaran a usted (yo mismo aún no lo he recibido). He oído que el P[ost] S[criptum] en el prefacio llegó tarde, cayó en la censura previa y «ha sufrido», parece.
Esperaré con interés sus observaciones. 26)
*) A propósito. ¿Recuerda cómo un conocido común nuestro en la «bella lejanía» se burlaba malvadamente y me ponía por los suelos por haber llamado «método» a la concepción materialista de la historia? Pues resulta que también Kautsky es culpable de un pecado igualmente grave, empleando la misma palabra: «método»
(«La Vida», en[ero], II, pág. 53). ¿Tiene noticias de ese conocido?
¿Está mejor de salud? ¿Hay esperanzas de que escriba? 28)

El librito de Karelin lo encargué y lo leí antes de recibirlo de usted. Me gustó mucho; ¡malditamente fastidioso que lo hayan mutilado! ¿No escribiría usted una reseña sobre él? 27)
Un conocido me envió también las «Notas de revistas»
de A. P[otrésov] (sobre «la herencia» y los «herederos»). Interesante: en la continuación, ¿se preveía una polémica ulterior conmigo
o no? 28)
El artículo de A. P[otrésov] me gustó muchísimo; el recorte de dicho artículo perdió un tanto de su fuerza. Las divergencias entre nosotros, lo confieso, no las veo: usted aborda otra cuestión — no la de cómo se relacionan los discípulos con la democracia rusa en general, si renuncian a ella (yo escribí exclusivamente sobre esto), sino la de cómo eran las relaciones entre las distintas variedades de demócratas en los buenos viejos tiempos. A mí me interesaba sólo el error de Mijáilovski de que nosotros renunciamos a la democracia en general, — y usted aborda otro error suyo, la «difuminación» de las diferencias esencialmente importantes en la «herencia».
Vi la nota de Máslov en el nº 3 de la «R[evista] Científica», dirigida contra mí, pero, lo confieso, no me interesó. 29) Y, a propósito: el recorte del artículo de A. P[otrésov] confirmó mi opinión de que tomar un heredero más notorio que Skaldin resultaba «inconveniente» (¡¡triste confirmación!!).
En general, en mi opinión, el tono de la revista es «de agonía».
Si es así, el fin y la muerte son sólo cuestión de tiempo. Pues es simplemente una especulación con la Bathlosigkeit 30) y el papeleo en ese departamento que etc.
Se podría refrenar la lengua sin perjuicio y no sin provecho para la causa. Comparado con el tono actual, nuestros «Materiales» podrían ser un modelo de «moderación» y «solidez»... 31)
Le estrecho la mano. V. U. Escriba más a menudo, si no le da pereza, pues si no, no tengo de quién enterarme de las novedades de revistas.
Envío por correo certificado en paquete la «Histor[ische] Berech[tigung]» 32).
No piense, por favor, que soy impuntual en la devolución de libros: usted no escribió sobre el plazo y por eso no negaba a los camaradas que pedían leerlos. Le agradeceré mucho el final de Karelin.
¿No tiene usted algunas reseñas alemanas sobre Kautsky? Yo he leído sólo en el «Fr[an]kf[urt]er Z[ei]t[un]g» — furibundo y vacío a la Bulgákov.
Los cuadernos de la revista, en general y en conjunto, me gustan mucho. Se editan magníficamente. ¿Ha leído el libro de Gvózdev y qué piensa de él? 33)