27. IX. 02.

He recibido su carta. Muchas gracias por la detallada respuesta. Hasta la llegada de Vizconde, conforme a su deseo, no plantearé de manera general la cuestión de las finanzas ni comunicaré el contenido de su carta, salvo en trazos generales; es decir, no diré ni cómo determina usted la composición de los «poseedores», ni la suma exacta que indica,

* Véase el presente tomo, págs. 206–207. (N. de la Red.)

ni cuán pronto (de inmediato y por entero, o por partes) puede usted entregarla. Con Vizconde tendremos de todos modos conversaciones *vertrauliche* sobre todos los problemas más importantes; así que prefiero, ante todo, mostrarle su carta y decidir junto con él acerca de, por así decirlo, los límites de la ulterior comunicación del contenido de esa carta.

Yo, personalmente, me inclinaría a que, por ahora, fuera mejor no revelar a nadie la suma total (guardármela para mí), y en absoluto a nadie tampoco la posibilidad de recibirla de golpe, porque en este momento abundan los gastos «posibles» y las empresas «posibles». La profusión de huidas pone «a disposición» de *Iskra* una multitud de gente, a condición de mantenerlos a todos; mas si nos lanzamos a ello con amplitud, a la ligera y sin reflexionar, nos quedaremos «sin nada» al cabo de medio año o un año. Mientras tanto, si nos mantenemos «más apretados», un número bastante grande de empresas periféricas «se las arregla con sus propios medios». En vista de ello, sería preferible plantear el asunto a la antigua (es decir, hablar ante todos los participantes de la causa): ustedes pueden entregar todavía bastante, digamos «más de 10 mil», pero, en primer lugar, no de golpe, y, en segundo lugar, desean darlo solo en caso de extrema necesidad, recomendando que busquemos nosotros mismos fuentes regulares para los gastos corrientes. Repito, esta es por ahora mi opinión personal; la opinión de Vizconde aún la desconozco. Con Vizconde, aquí, queríamos plantear la cuestión de un cierto deslinde «amistoso», «afectuoso» de funciones, partiendo de que, al fin y al cabo, es mejor aprovechar la paz para crear un *modus vivendi** sólido, que aplazarlo otra vez hasta un conflicto «casual». Pero si esto se logra, si así lo decidimos, si resultará cómodo plantear la cuestión, todo eso todavía no se sabe.

Ahora andamos verdaderamente mal de dinero, y hay gastos inaplazables. Por eso, tenga la bondad de enviar, con la mayor prontitud posible, 2.000 marcos: lo que pueda de esa suma, en el acto; y lo que necesite girar, cuanto antes (y comuníqueme cuándo llegará). Mas, en mi opinión, habrá que girar ya una cantidad mayor: gire unos 3 mil rublos y téngalos en su poder, para que podamos recibirlos rápidamente de usted. De otro modo, literalmente no saldremos del paso: ya debemos 150 rublos y para la semana próxima aplazamos un pago de 50 rublos.

Para viajes (imprescindibles) necesitamos cerca de 300 rublos, para los de aquí, unos 200 en breve, etc.

Escríbame pronto cómo ha dispuesto usted las cosas, cuándo y cuánto recibirá.

A Brock le transmitiré. Tenemos un montón de gente y un bullicio excesivo. ¡Y aún llegan muchos estos días!

No escribe usted nada sobre sus planes de venir, y acerca de su salud lo hace de modo muy impreciso: solo dice que se siente mal, ¿pero por qué y cómo? Me inquieta, además, la falta de noticias de casa.

Bueno, cuídese.

Suyo, Lenin

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Enviado de Londres a Dresde

Publicado por primera vez en 1928 en la Recopilación Leninista VIII

Se imprime según el manuscrito

*— confidenciales. (N. de la Red.)  
**— manera de convivir. (N. de la Red.)