…declaraciones de los comités sobre su solidaridad con tales o cuales puntos de vista. Por el contrario, precisamente ahora, cuando todos pensamos en la unión de la socialdemocracia revolucionaria, esto es especialmente importante. Sería muy deseable que el Comité de Moscú revistiera su solidaridad con mi libro en forma de declaración, que apareciera de inmediato en «Iskra». Ya es hora de que los comités se presenten proclamando abiertamente su posición de partido, de que rompan con la táctica de asentimiento silencioso que predominó en el «tercer período». Esta es una consideración general en favor de una declaración abierta. Y en concreto, a mí, por ejemplo, se me ha acusado por escrito (el grupo «Bor’bá» en su «Hoja») de querer convertir la redacción de «Iskra» en un Comité Central ruso, de querer «dar órdenes» a los «agentes», etc. Esto es una evidente tergiversación de lo dicho en «¿Qué hacer?», pero no tengo ganas de publicar una y otra vez: «ustedes tergiversan». Pienso que deben tomar la palabra aquellos prácticos que actúan en Rusia, que conocen a fondo que las «órdenes» de «Iskra» no van más allá de consejos y de expresar su opinión, y que ven que las ideas organizativas expuestas en «¿Qué hacer?» expresan la apremiante necesidad del momento, la cuestión candente del movimiento real. Pienso que estos prácticos deben reclamar la palabra por sí mismos y declarar en voz alta cómo consideran la cuestión, cómo la experiencia de su trabajo los lleva a puntos de vista solidarios con los nuestros sobre las tareas organizativas. Hemos comprendido su expresión de agradecimiento por «¿Qué hacer?», y pudimos, desde luego, comprenderla únicamente en el sentido de que en este libro encontraron ustedes respuestas a sus propias preguntas, que ustedes mismos, a partir de un conocimiento directo del movimiento, han extraído la convicción de la necesidad de un trabajo más audaz, más amplio, más unificado, más centralizado, más cohesionado en torno a un único centro periodístico, convicción que está formulada también en este libro. Y ya que esto es así, ya que ustedes han llegado realmente a tal convicción, es deseable que el comité lo declare abierta y rotundamente, invitando también a otros comités a trabajar junto con él en la misma dirección, sosteniendo el mismo «hilo», planteándose los mismos objetivos inmediatos de organización del partido. Esperamos, camaradas, que encuentren posible leer esta carta en la asamblea general de todo el Comité y nos comuniquen su decisión respecto a las cuestiones planteadas. (Agrego entre paréntesis que el Comité de Petersburgo también nos ha enviado una expresión de solidaridad y ahora piensa hacer una declaración semejante.) ¿Tuvieron suficientes ejemplares de «¿Qué hacer?»? ¿Lo han leído los obreros y cómo lo han acogido? Estrecho con fuerza la mano a todos los camaradas y les deseo pleno éxito. Suyo, Lenin

Escrito el 24 de agosto de 1902.
Enviado desde Londres.
Publicado por primera vez en 1922 en el libro: P. N. Lepeshinski. «En el viraje», Petrogrado.
Se reproduce según el manuscrito.

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A LA REDACCIÓN DE «YUZHNY RABOCHI»

¡Queridos camaradas! Su detallada carta nos ha alegrado extraordinariamente a todos. Envíennos, por favor, cuanto antes las adiciones prometidas y mantengan correspondencia más a menudo. Esperamos enviarles pronto un camarada para negociaciones más detalladas y definitivas; por ahora nos limitaremos a lo más importante. Tienen ustedes mil veces razón en que debemos unirnos cuanto antes, de inmediato, en una sola organización de carácter panruso que se proponga preparar la unidad ideológica de los comités y la unidad práctica y organizativa del partido. Por nuestra parte, ya hemos dado pasos bastante importantes en esta dirección gracias a que el Comité de Petersburgo se ha hecho plenamente iskrista, ha publicado una declaración impresa al respecto y *de facto* (esto, por supuesto, es estrictamente *entre nous*) se ha fusionado con la organización rusa de «Iskra», cediendo a sus miembros los puestos de mayor influencia en el grupo central del comité. Si logramos la misma solidaridad plena y fusión completa con el sur, entonces la cuestión de la unificación efectiva del partido habrá avanzado en una cuarta parte hacia su realización. Hay que apresurarse mucho con esto. Nosotros tomamos de inmediato medidas, en primer lugar, para que miembros de la organización rusa de «Iskra» vayan a reunirse con ustedes para ponerse de acuerdo; en segundo lugar, para establecer aquí contacto con Chernyshev. Ustedes, por su parte, aceleren la publicación (o inserción en «Iskra») de su declaración de principios, que defina plenamente su posición en el partido, y adopten todas las medidas para una fusión efectiva con la organización rusa de «Iskra». Para concluir, unas palabras sobre las cuestiones que han planteado. En cuanto al campesinado y el programa agrario, no nos queda claro qué es exactamente lo que les descontenta de nuestro proyecto de programa agrario y qué cambios desearían. Defínanlo con más precisión. ¿Han visto el n.º 4 de «Zariá» con el artículo sobre el programa agrario?* En general, sus observaciones acerca de los fallos de «Iskra» muestran lo importante que es para nosotros hacer más frecuente y regularizar las relaciones entre nosotros para ponernos perfectamente de acuerdo. Las fuerzas son tan terriblemente escasas que sólo la más estrecha unión de todos los socialdemócratas puede asegurarnos el éxito en la lucha tanto contra los «aventureros» como contra el gobierno. Y sin embargo, de su punto de vista, por ejemplo, y de su trabajo práctico no sabíamos casi nada hasta ahora: ¿acaso es normal eso? ¿Acaso es normal también que ustedes, por ejemplo, den ahora pasos en solitario para organizar el transporte, y nosotros también en solitario? (Escriban con más detalle cómo, qué y dónde emprenden, qué medios tienen, etc.). Esta misma circunstancia, es decir, la escasez de fuerzas, hay que tenerla en cuenta al discutir la cuestión de un órgano especial, de la continuación de «Yuzhny Rabochi», de su transformación en «Russki Rabochi». Hay que sopesar mucho, muchísimo, todos los aspectos del asunto. Piensen ustedes de dónde sacar fuerzas para dos órganos, cuando sabemos perfectamente que escasean incluso para uno. ¿No darán ustedes un impulso a los elementos no iskristas de Petersburgo para que publiquen «Rabóchaya Mysl» como otro órgano «esclarecedor», popular, etc., y precisamente en un momento en que Petersburgo se dispone a cesar «Rabóchaya Mysl» y a emprender, por fin, el verdadero trabajo para «Iskra»?

¿No se verá perjudicado por sus planes su trabajo en la organización de una colaboración literaria regular en «Iskra» desde Rusia? Pues sin esta colaboración, «Iskra» no puede llegar a ser un auténtico órgano del partido, y no olviden que, salvo ustedes, prácticamente no tenemos a nadie a la vista para esta tarea. Y si los propios iskristas no se encargan de ello, ¿quién y cuándo se encargará? Por último, analicen con más detenimiento la cuestión de si son compatibles las tareas de una literatura esclarecedora, propagandística y popular, destinada al «campesino medio» (como ustedes se expresan), con las tareas de un periódico. Es indiscutible que debe haber una literatura especial para el campesino medio y para la masa, pero ésta puede consistir únicamente en hojas y folletos, pues es imposible esclarecer cada cuestión como es debido, para el campesino medio, en un periódico. Para ello hay que empezar desde el principio, desde los rudimentos, y llegar hasta el final, masticando la cuestión desde todos los ángulos. Es poco probable que un periódico pueda ofrecer esto, incluso contando con una dotación ideal de fuerzas literarias. No olviden, por último, que su iniciativa tendrá, lo quieran o no, significación panrusa, y que los rumores, las ideas y las teorías sobre periódicos especiales «para la intelectualidad» y «para los obreros» pueden desempeñar un papel nefastísimo no sólo con independencia de los deseos de ustedes, sino incluso contra su oposición personal. Pues personas como ustedes, entre los socialdemócratas rusos, son un puñado, mientras que en la masa de los socialdemócratas rusos hay todavía mucha, muchísima estrechez de todo tipo. No pretendemos, por supuesto, limitarnos en una cuestión tan importante a estas observaciones apresuradas, sino que únicamente les rogamos no apresurarse con la decisión y analizar el asunto de manera multilateral. Consideramos incluso deseable, al menos hasta el congreso del partido, la conservación de un grupo especial (la redacción de «Yuzhny Rabochi»), pero este grupo no debería apresurarse con su periódico.

en la revista

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Escrito el 16 de septiembre de 1902.
Enviado desde Londres a Járkov.
Publicado por primera vez en 1924 en
«Proletárskaya Revoliútsia» n.º 3.
Se reproduce según el manuscrito.