8 de agosto de 1902.

¡Estimado G. V.! Ayer llegó a nuestra casa un camarada** al que esperábamos y a quien conoce el viejo amigo que le llevó a usted el dinero 193*. Ante todo, por tanto, tenga la bondad de transmitir a este viejo amigo que venga: es necesario para las negociaciones generales, y el camarada visitante permanecerá aquí solo 1 1/2 a 2 semanas.

A continuación, la cuestión del encuentro del visitante con usted. El propio visitante quiere verle —y para la causa, naturalmente, esto es muy útil. La cuestión consiste únicamente en si debe usted tratar de venir aquí lo antes posible para alcanzar a verle aquí sin falta, o, por el contrario, si debe usted esperarle en Ginebra, adonde va desde nuestra casa. Ayer, sin saber aún que usted también estará pronto aquí, ya me pidió una carta para usted.

Tenga en cuenta además lo siguiente: en Suiza (¿acaso en Montreux?) están ahora reunidos casi todos los economicistas (Martýnov, Akímov, Oljin, viaja Krichevski y otros) y nuestro huésped va a verlos. Según la primera impresión, este huésped es un *iskrista*, y así lo recomiendan los amigos rusos. Pero... aun así. ¿No le mentirán en algo los aliados (economicistas)? ¿Es conveniente que su última visita sea a ellos y que, tal vez, no esté en condiciones de hacer frente a algún nuevo chisme, etc.? Por eso pensamos que, quizás, sea mejor que él le conozca y se entreviste con usted más de una vez en Ginebra. Entonces, tal vez, ¿usted podría conversar con él tanto durante sus entrevistas con los aliados como después de ellas? Así, ¿se podría quizás poner fin de inmediato a cualquier nuevo chisme?, etc.

Discuta (junto con el viejo amigo) esta consideración, decida dónde debe usted ver al visitante y responda cuanto antes. Lo único que no debe ocurrir es que usted y él se crucen en el camino; eso sería lo peor de todo.

Si decide verle en su lugar (de todos modos, que el viejo amigo venga aquí), entonces le escribiremos una carta detallada con todos los datos sobre el visitante.

¿Es completamente segura su dirección para las cartas? ¿Está usted seguro de que las cartas no pueden ser leídas?

Le estrecho fuertemente la mano. Suyo, Lenin

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\* Posdata a la carta de N. K. Krúpskaya. Red.  
\*\* Se refiere a V. P. Krasnuja. Red.

Enviada de Londres a Ginebra

Publicado por primera vez en 1925  
en la Recopilación Leninista IV

Se imprime según el manuscrito