23 de junio de 1902.

¡Querido G. V.! Una gran piedra se me cayó de encima cuando recibí su carta, que puso fin a las ideas sobre la «discordia intestina»*. Cuanto más inevitable nos parecía esto último, tanto más penosas eran estas ideas, pues las consecuencias para el partido habrían sido las más deplorables...

Estaré muy contento de hablar con usted cuando nos veamos sobre el comienzo de la «historia» en Múnich 177, no para hurgar en lo viejo, naturalmente, sino para aclararme qué fue lo que entonces le ofendió. Que no tuve ni la menor intención de ofenderle, eso lo sabe usted, naturalmente.

V. I. me mostró también su carta respecto al artículo, es decir, su propuesta de permitirle exponer su punto de vista en su artículo programático. Personalmente me inclino a considerar esta solución como la mejor y pienso que la posibilidad de señalar una diferencia del 25% (si ya se ha reconocido como absolutamente necesario señalarlo) existe y ha existido siempre para cada coeditor (como usted ya señaló un planteamiento algo distinto de la cuestión de la nacionalización en ese mismo artículo, o sobre los liberales en la reseña en los números 2-3 de «Zariá»). Estoy dispuesto, naturalmente, ahora y otra vez, a discutir con usted los cambios deseables en mi artículo* y para ello le enviaré las pruebas. Elija lo que prefiera. Habría que terminar lo antes posible «Zariá», pues las negociaciones se prolongan terriblemente. En todo caso, comunicaré inmediatamente su sugerencia tanto a A. N. como a Yuli.

Aún no tengo las pruebas de su artículo y por eso no puedo responder a su pregunta sobre el pasaje acerca de Marx.

La carta de un socialista-revolucionario, en mi opinión, apenas vale la pena publicarla: hay un órgano propio; allí polemice (y ellos tienen polémica directa). Sobre Bélgica, sería bueno imprimir un artículo de Rosa Luxemburg, si se pudiera hacer pronto.

Le estrecho fuertemente la mano. N. Lenin

P. D. Me voy dentro de unos días a Alemania a ver a mi madre y descansar 178. Mis nervios están agotados por completo y me siento completamente enfermo. Espero que pronto nos veamos en Londres.

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* - incapacidad para el trabajo. Nota del editor.
* - Véase «Programa agrario de la socialdemocracia rusa» (Obras, 5ª ed., t. 6, págs. 303-348). Nota del editor.

Enviada de Londres a Ginebra

Publicada por primera vez en 1925 en el Recopilador Leninista III

Se reproduce según el manuscrito.