Querido G. V.: Le envío mi artículo sobre los recortes*. Una vez leído, envíelo, por favor, a P. B. junto con esta carta, porque si usted mantiene el plan que yo tenía inicialmente (es decir, que este artículo fuera, por así decirlo, una defensa común de nuestro proyecto común), entonces hay que ponerse de acuerdo conjuntamente sobre las correcciones necesarias. Si usted rechaza ese mismo plan, entonces habrá que arreglárselas de otra manera.

En algunos pasajes he citado la parte general del programa (declaración de principios) según mi proyecto: es evidente que esto se modificará si se rechaza mi proyecto. (En ese caso podría citar algunos pasajes del Programa de Erfurt 171, si usted no tiene nada en contra.)
Vera Dmítrievna ha hecho en algunos sitios sus observaciones al margen, aunque no siempre propone cambios concretos. Le ruego que me escriba su opinión sobre estos puntos. Quisiera decir unas palabras en defensa propia respecto a uno de esos puntos. Vera Dmítrievna propone suprimir las páginas 79-82** — yo, por supuesto, no las defendería especialmente. Pero además ha visto en ellas una «ayuda a la falta de escrúpulos» en el proyecto, al no dar preferencia a los pequeños arrendatarios (de tierra nacionalizada), sino arrendar por igual a grandes y pequeños bajo la condición de cumplir las leyes agrarias y (NB) de observar un cuidado racional de la tierra y del ganado.

Ella objeta: esto sería un «crimen», porque «todo se lo llevarán los ricos», y el cultivo mejorado privará de trabajo a 9/10 de los obreros, a los que ninguna ley agraria ayudará.

* Véase «Programa agrario de la socialdemocracia rusa» (Obras, 5ª ed., t. 6, pp. 303-348).
** Véase Obras, 5ª ed., t. 6, pp. 338-349.