Nuestro gobierno tiene la costumbre de acusar a sus adversarios de tendenciosidad, y no solo a los revolucionarios, sino también a los liberales. ¿Han visto ustedes, por ejemplo, las reseñas de la prensa oficial sobre los órganos liberales (legales, por supuesto)? En el órgano del Ministerio de Finanzas, *Vestnik Finansov*{121}, aparecían a veces reseñas de prensa, y cada vez que el funcionario encargado de ellas hablaba de la valoración del presupuesto, del hambre o de cualquier medida gubernamental en alguna de nuestras revistas liberales (gruesas), siempre señalaba con indignación su «tendenciosidad», contrapuesta a la indicación «objetiva» no solo de los «lados oscuros», sino también de los «fenómenos alentadores». Esto, por supuesto, no es más que un pequeño ejemplo, pero ilustra la actitud habitual del gobierno, su habitual afán de vanagloriarse de su «objetividad».

Intentemos complacer a estos jueces estrictos e imparciales. Intentemos recurrir a la estadística. No tomaremos, por supuesto, la estadística de tal o cual hecho de la vida social: es sabido que los hechos los registran personas parciales y los generalizan instituciones a veces decididamente «tendenciosas», como el zemstvo. No, tomaremos la estadística… de las leyes. Nos atrevemos a pensar que ni el más ferviente partidario del gobierno se atreverá a afirmar que pueda existir algo más objetivo e imparcial que la estadística de las leyes: ¡el simple recuento de lo que el propio gobierno decreta, con total independencia de cualquier consideración sobre la divergencia entre la palabra y el hecho, entre el decreto y su ejecución, etc.!

Así pues, manos a la obra.

Como es sabido, el Senado Gobernante publica la *Recopilación de Legalizaciones y Disposiciones del Gobierno*, que periódicamente informa de cada medida gubernamental. Tomaremos precisamente estos datos y veremos sobre qué legisla y dispone el gobierno. Exactamente: sobre qué. No nos permitiremos criticar las órdenes superiores; solo contaremos el número de «las mismas» referentes a tal o cual ámbito. En los periódicos de enero se ha reimpreso, de la mencionada publicación gubernamental, el contenido de los números 2905 a 2929 del año pasado y de los números 1 a 66 del año en curso. En total, 91 legalizaciones y disposiciones durante el período del 29 de diciembre de 1900 al 12 de enero de 1901, justo en el cambio de siglo. Por su carácter, estas 91 legalizaciones presentan una comodidad especial para el tratamiento «estadístico»: entre ellas no hay ninguna ley particularmente destacada, nada que relegue completamente a un segundo plano todo lo demás e imponga un sello especial al período dado de la administración interna. Todas son legalizaciones relativamente pequeñas, que satisfacen demandas corrientes que surgen constante y regularmente. Sorprendemos así al gobierno en su aspecto cotidiano, y esto garantiza una vez más la objetividad de la «estadística».

De las 91 legalizaciones, 34, es decir, más de un tercio, tratan de un mismo asunto: la prórroga de los plazos para el pago del capital por acciones o para el desembolso de dinero por acciones de diversas sociedades anónimas comerciales e industriales. Se puede recomendar la lectura de estas legalizaciones a los lectores de periódicos para refrescar en su memoria la lista de producciones de nuestra industria y los nombres de diversas firmas. Es completamente análogo el contenido del segundo grupo de legalizaciones: la modificación de los estatutos de sociedades comerciales e industriales. Aquí se incluyen 15 legalizaciones que reforman los estatutos de la Sociedad de Comercio de Té de los hermanos K. y S. Popov, de la Sociedad de Producción de Cartón y Tela Asfáltica A. Nauman y C.ª, de la Sociedad de Producción de Cuero y Comercio de Artículos de Cuero, Lona y Lino bajo la firma I. A. Osipov y C.ª, etc., etc. Finalmente, a este mismo tipo de legalizaciones hay que añadir otras 11, de las cuales seis están dedicadas a satisfacer una u otra necesidad del comercio y la industria (creación de un banco público y una sociedad de crédito mutuo, fijación de precios para los títulos-valores aceptados en prenda en contratos estatales, reglas para la circulación por ferrocarril de vagones pertenecientes a particulares, instrucción para los corredores de la Bolsa de Cereales de Borisoglebsk), y cinco establecen en cuatro fábricas y una mina seis nuevos puestos de guardias urbanos y dos puestos de uriádnik de policía montada.

Así pues, 60 legalizaciones de 91, es decir, dos tercios, están dedicadas a la satisfacción más directa de diversas necesidades prácticas de nuestros capitalistas y (en parte) a su protección contra las revueltas obreras. El lenguaje impasible de las cifras testimonia que, por el carácter predominante de sus legalizaciones y disposiciones cotidianas, nuestro gobierno es un fiel servidor de los capitalistas, que desempeña respecto a toda la clase capitalista exactamente el mismo papel que, digamos, una oficina permanente del congreso de fabricantes de hierro o la cancillería del sindicato de fabricantes de azúcar desempeña respecto a los capitalistas de ramas aisladas de la producción. Por supuesto, el hecho de que un cambio insignificante en el estatuto de cualquier sociedad o la prórroga del plazo para el pago de sus acciones constituyan el objeto de legalizaciones especiales depende simplemente de la pesadez de nuestra máquina estatal; bastaría un pequeño «perfeccionamiento del mecanismo» para que todo esto pasara a la esfera de competencia de las instituciones locales. Pero, por otro lado, la pesadez del mecanismo, la centralización excesiva, la necesidad de que el propio gobierno meta sus narices en todo, son fenómenos generales que se extienden a toda nuestra vida social, y no solo a la esfera del comercio y la industria. Por eso, la comparación del número de legalizaciones de uno u otro tipo puede servir perfectamente como indicador aproximado de sobre qué piensa y se preocupa nuestro gobierno, por qué se interesa.

He aquí, por ejemplo, que por las sociedades privadas, si no persiguen el fin, moralmente tan respetable y políticamente tan seguro, del lucro, nuestro gobierno se interesa ya incomparablemente menos (si no se considera como manifestación de interés el afán de obstaculizar, prohibir, clausurar, etc.). Durante el «período de referencia» –quien esto escribe está empleado en el servicio y por eso espera que el lector le perdone el uso de términos burocráticos– se han aprobado los estatutos de dos sociedades (la Sociedad de Socorro a los Alumnos Necesitados del Gimnasio Masculino de Vladikavkaz y la Sociedad de Vladikavkaz de Paseos y Viajes Educativo-Formativos) y se ha autorizado benignísimamente modificar los estatutos de tres (la Caja de Ahorro y Préstamo y Socorro de Empleados y Obreros en las fábricas de Liudínovo y Sukreml y en el ferrocarril de Máltsev; la primera sociedad de cultivo de lúpulo; la sociedad benéfica de fomento del trabajo femenino). 55 legalizaciones sobre sociedades comerciales e industriales y 5 sobre todas las demás. En la esfera de los intereses comerciales e industriales «nosotros» nos esforzamos por estar a la altura de la tarea, nos esforzamos por hacer todo lo posible para facilitar las uniones entre comerciantes e industriales (nos esforzamos, pero no lo hacemos, pues la pesadez de la máquina y la ilimitada lentitud burocrática ponen límites muy estrechos a lo «posible» en el estado policial). En cambio, en la esfera de las uniones no comerciales, en principio somos partidarios de la homeopatía. Bueno, la sociedad de cultivo de lúpulo o de fomento del trabajo femenino, eso aún es pasable. Pero lo de los paseos educativo-formativos… ¡Sabe Dios de qué hablarán en los paseos y si no se dificultará la vigilancia incesante por parte de la inspección! No, mire usted, con el fuego hay que manejarse con más cuidado.

Escuelas. Se han creado nada menos que tres escuelas. ¡Y además qué escuelas! La escuela inferior de ganaderos en la finca de Su Alteza Imperial el Gran Duque Piotr Nikoláievich, en la aldea de Blagodátnoye. Que las aldeas de los grandes duques deban ser todas благодатные [benditas], de eso hace tiempo que no dudaba. Pero ahora tampoco dudo de que hasta las más altas personalidades pueden interesarse y apasionarse sincera y profundamente por la instrucción del hermano menor. Además: se han aprobado los estatutos del Taller-Escuela Artesanal Rural de Dergachí y de la Escuela Agrícola Inferior de Asánovo. Lástima que no tengamos a mano ningún manual de consulta para ver si también estas aldeas benditas, en las que con tanta energía se cultiva la educación popular y… la hacienda terrateniente, pertenecen a algunas altas personalidades. Por lo demás, me consuelo pensando que tales indagaciones no figuran entre las obligaciones del estadístico.

Esas son todas las legalizaciones que expresan «las solicitudes del gobierno por el pueblo». La agrupación la he hecho, como ven, según los principios más favorables. ¿Por qué, por ejemplo, la sociedad de cultivo de lúpulo no es una sociedad comercial? ¿Acaso solo porque allí a veces, quizás, no se habla únicamente de comercio? ¿O la escuela de ganaderos: quién diablos la entiende, si es realmente una escuela o solo un establo perfeccionado?

Queda el último grupo de legalizaciones, que expresan la solicitud del gobierno por sí mismo. A este corresponde un número tres veces mayor de legalizaciones (22) que el que hemos atribuido a las dos rúbricas anteriores. Aquí hay una serie de reformas administrativas, cada cual más radical: el cambio de nombre de la aldea de Platónovskoye por el de aldea de Nikoláievskoye; la modificación de estatutos, plantillas, reglamentos, listas, horarios de apertura de sesiones (de algunos congresos de distrito), etc.; el aumento de la remuneración a las comadronas adscritas a las unidades militares de la Circunscripción Militar del Cáucaso; la determinación de la cuantía de la asignación monetaria para el herraje y tratamiento de los caballos cosacos de línea; la modificación del estatuto de la escuela privada de comercio en Moscú, el reglamento de la beca nombrada en honor del consejero áulico Daniil Samuílovich Poliakov en la Escuela Comercial de Kozlov. Aunque no sé si he clasificado correctamente estas últimas legalizaciones: ¿expresan realmente la solicitud del gobierno por sí mismo, y no por los intereses comerciales e industriales? Pido indulgencia al lector: es el primer intento de estadística de las legalizaciones; hasta ahora nadie ha intentado aún elevar esta área del conocimiento al grado de ciencia rigurosa, nadie, sin excluir incluso a los profesores de derecho público ruso.

Finalmente, una legalización debe ser destacada en un grupo especial e independiente, tanto por su contenido como porque es la primera medida del gobierno en el nuevo siglo: «Sobre el aumento de la superficie de los bosques destinados al desarrollo y mejora de la caza imperial». ¡Un gran debut, digno de una gran potencia!

Ahora hay que hacer el balance de comprobación. La estadística no puede prescindir de él.

Medio centenar de legalizaciones y disposiciones dedicadas a compañías y empresas comerciales e industriales aisladas; dos decenas de cambios de nombre y reformas administrativas; dos sociedades privadas nuevamente creadas y tres reformadas; tres escuelas que preparan servidores para los terratenientes; seis guardias urbanos y dos uriádniks de policía montada en las fábricas. ¿Cabe dudar de que una actividad legislativo-administrativa tan rica y variada garantiza a nuestra patria un progreso rápido e inflexible en el siglo XX?