Y la publicación en su conjunto representa un interés nada pequeño[165]

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los puntos más interesantes[166]……………….............……..

de lo comparativamente menos importante: de las simples opiniones de observadores y científicos extranjeros. He aquí lo que dice Mackenzie Wallace, autor de un conocido (no para el público ruso, por supuesto) libro inglés sobre Rusia, acerca del zemstvo: «Esta institución es, por su forma, puramente parlamentaria, es decir, consiste en una asamblea de representantes electos de la población». He aquí la opinión del escritor francés en cuestiones de derecho público, Demombynes: «La institución de las asambleas de zemstvo, provinciales y de distrito, puede ser considerada como el punto de partida de una era de reformas que se extienden inevitablemente hasta el poder legislativo». He aquí referencias a la historia de Prusia. La autogestión municipal fue introducida aquí ya en 1808, y el artífice de esta reforma, Stein, la vinculaba con la futura introducción de una constitución. De la autogestión municipal se tuvo que pasar gradualmente a las dietas provinciales. A pesar de su composición aristocrática, estas dietas comenzaron a partir de 1842 a solicitar la convocatoria de una representación nacional. Se tuvo que establecer en Berlín sesiones conjuntas de comités de todas estas dietas, con voz meramente consultiva en los asuntos que el gobierno les proponía. «Esta Dieta Unida, no contentándose con su significado consultivo, empezó a aspirar a una participación con poder en la administración suprema, primero en la forma muy respetuosa de discursos de agradecimiento, y luego mediante la oposición directa a los deseos y la voluntad del rey». Y tres años después de su convocatoria, esta dieta consultiva se convirtió en el parlamento constitucional de 1848»[167].

Hablando simple y llanamente, es preciso reconocer abiertamente que el señor R. N. S. coquetea con los prejuicios políticos de la amplia masa de liberales del zemstvo de manera tan indigna como «Rabóchaya Mysl» coquetea con los prejuicios políticos de la amplia masa de obreros. Mostrar indulgencia hacia este coqueteo sería por parte de la socialdemocracia revolucionaria tan insensato y criminal en el primer caso como en el segundo. Es un prejuicio eso de que las grandes reformas no fueron concebidas para el mayor triunfo de la burocracia, — eso de que el zemstvo tiene una gran importancia política, — eso de que la existencia del zemstvo representa la mejor ocasión para dar al país una constitución moderada, — eso de que la consigna de la lucha por la libertad política en Rusia pueda ser la de «los derechos y un zemstvo de toda Rusia con poder».