21. IX. 1901.





Querida mamita: Recibí tu carta del 22 de agosto. Merci,

tanto por ella como por el dinero (treinta y cinco rublos), que por fin nos

llegó, después de larga demora causada accidentalmente por un

amigo. Nuestra situación financiera no es del todo mala. Mi editora me

ha mandado algo, y confío en que me bastará por un tiempo,

especialmente porque el costo de la vida aquí no es alto si se vive en

la propia casa. No hay necesidad de enviar nada, merci.





Recibimos también, hace algún tiempo, la carta que le

escribiste a Nadia; yo te contesté [1]. ¿Te llegó?





Recibí de Aniuta la noticia de que la instrucción del caso

de los nuestros ha terminado y que el caso ha sido pasado al fiscal. Vamos

bien; supongo que se sentirán más tranquilos, ya les queda poco

tiempo de cárcel. Es posible, ademási que sea atendida tu

solicitud de libertad bajo caución. ¡Seguramente no los

manteridrán encarcelados ahora que la instrucción del caso ha

terminado! Eso es poco probable.





Por lo que se refiere a los amigos de Petersburgo, las cosas andan

bastante mal; no ha quedado uno solo, a excepción acaso de un viejo

amigo [2] a quien conoces, y cuya esposa te visitó en Moscú

cuando Eliz. Vas. estaba contigo. Pero no se puede contar mucho con

él. Nadia tiene una vieja amiga, Apellinaría Ivánovna

Knipóvich, Peterbúrgskaia Storoná, Avenida Bolshoi, casa

No 42, ap. No 16, aunque no sé si puedes esperar que ella sea

garantía. De todos modos le escribo, por si vas a Petersburgo y

quieres ir a verla.





Vivimos como siempre. Después de largos días lluviosos, el

tiempo ha mejorado, y los aprovechamos para hacer largas caminatas por los

magníficos alrededores de la ciudad: ¡ya que no es posible pasar

el verano en otro lugar, tratamos de sacar ventaja de lo que tenemos! El.

Vas. se está recuperando y se siente mucho mejor. Envía muchos

saludos para ti y para todos los demás, lo mismo que Nadia.





Te abrazo fuertemente, querida mía, y te deseo mucha salud, y

también que los nuestros pronto sean puestos en libertad. Escribe y

dime cuando hayas dispuesto qué vas a hacer en el invierno. ¿No

hace frío ya en esa dacha?





Tuyo, V. Uliánov





* * *




[1] Véase el presente tomo, carta 133. (Ed.)





[2] I. V. Chebotariov. (Ed.)