Gi.
4/VIII/01 [Múnich].

¡Querido P. B.! Hemos recibido su carta del 30 y hoy su carta desde Niedelbad con la noticia de que se puede organizar una reunión en su casa. Me alegra mucho eso. Espero que esta semana nos veamos y hablemos hasta la saciedad, por lo que me limito a una breve nota «de trabajo».

Hoy mismo he enviado a través de Stuttgart una carta a Zúrich a un tal Finn 1): esa carta le da una recomendación ante usted. A este Finn [Yenotayevski] lo conocían (un poco) en Rusia (antes de su detención) mi mujer y mi hermana 2). Daba la impresión de ser un hombre superficial, pero no había motivos para dudar de su honestidad. Cayó en el caso de Moscú junto con el famoso traidor Ruma y fue desterrado a Astracán. Los desterrados de Astracán (que nos son bien conocidos) tampoco dudaban de su honestidad, tanto más cuanto que Finn [Yenotayevski] fue uno de los primeros en reconocer la traición de Ruma.

Al terminar su destierro y viajar al extranjero, Finn [Yenotayevski] estuvo en Berlín, donde inicialmente, al parecer, nuestros representantes se hicieron amigos de él, pero luego se distanciaron, y [hoy] ayer de repente llega una carta inesperada del berlinés diciendo que Finn [Yenotayevski] «no reconoce la ética del partido», que «produce una impresión repugnante», que «estaba al tanto de las relaciones de Ruma con Zubátov», que no lo consideran a él, Finn [Yenotayevski], un espía, pero recomiendan precaución.

Desconcertados por esa carta, llevamos la precaución al extremo de que yo ni siquiera me vi con Finn [Yenotayevski] *) (Alexéi [Mártov] solo le indicó el lugar del encuentro, sin delatar siquiera su implicación en el asunto), y quien sí se vio con él fue solo mi mujer, que dijo que vivo en Stuttgart y sigo allí. V. I. LENIN — P. B. AXELROD. ;Yo nunca he conocido ni he visto a Finn [Yenotayevski]).

Por eso le he escrito a través de Stuttgart y le pido que mantenga en él esa certeza. Finn [Yenotayevski] es un literato. Y pienso que Alexéi [Mártov] y yo cometimos un error al no habernos visto con él y no aclarar el asunto con un examen personal. Al parecer, Finn [Yenotayevski] se distanció de los berlineses porque se negó a cumplir su exigencia de exponer para Iskra todos los pormenores del caso de Ruma. Eso despertó en ellos sospechas. Finn [Yenotayevski] dice a mi mujer que no puede hacerlo porque entonces Ruma sabría directamente de sus vínculos, los de Finn, con la prensa ilegal. En lugar de eso, Finn [Yenotayevski] ofreció a mi mujer una nota suya de unas pocas líneas, en la cual se mencionan brevemente las indudables relaciones de Ruma con Zubátov.

Para aclarar ahora mejor todo esto, escribo inmediatamente a mi hermana [A. I. Yelizárova], que conoció a Finn [Yenotayevski] antes de su detención y lo vio en Moscú. A mi hermana [A. I. Yelizárova] le pediré que responda tanto a mí como directamente a usted. Usted, por favor, hable con Finn [Yenotayevski] y sondeelo, y además, si no resulta incómodo, reténgalo en Zúrich un par de días más, para que yo también pueda entrevistarme con él (eso es mucho más cómodo que aquí) e intentar reparar mi error, provocado por la carta desconcertante de los berlineses.

Finn [Yenotayevski] viaja después donde G. V. [Plejánov]. Déle usted un par de líneas para G. V. [Plejánov] y, al mismo tiempo, reenvíe a G. V. [Plejánov] mi presente carta, para que G. V. [Plejánov] esté informado del asunto.

Una vez más, hasta la vista.

Suyo, Petrov.

1) A. Finn-Yenotayevski, socialdemócrata de la segunda mitad de la década de 1890, miembro de la organización de Moscú, fue detenido el 11 de noviembre de 1896, durante las grandes detenciones en Moscú que destruyeron casi toda la organización. A la caída de la organización contribuyó el conocido provocador Ruma. Por el caso de Moscú, Finn-Yenotayevski fue desterrado a la provincia de Astracán. Al terminar su destierro, llegó a Berlín y desde allí fue a Suiza, donde se reunió con Plejánov.

Los rumores sobre la honorabilidad partidaria de A. Finn de los que trata la carta de Lenin resultaron ser completamente fruto de malentendidos y no obtuvieron confirmación alguna posteriormente.

2) N. K. Krúpskaya y A. I. Uliánova-Yelizárova.