... queda libre en otoño (el hermano de Pajomi), y no los dos. Y después, tanto por razones de su seguridad como por el trabajo de unificación, que no olviden la extrema conveniencia de cambiar de residencia de vez en cuando. Si, por fin, se lograra conquistar el Comité de Petersburgo, entonces, por supuesto, habrá que obligarlo a tomar con ambas manos la «Iskra», a hacerla más frecuente y a luchar contra toda nueva empresa artesanal.

El artesanado es un enemigo mucho más pernicioso que el «economismo», pues las raíces vitales más profundas del economismo, según nuestra más profunda convicción, se hallan precisamente en el artesanado. Y nunca habrá un movimiento político (político no sólo de palabra, sino de hecho, es decir, que influya directamente sobre el gobierno y prepare el asalto general) mientras no superemos ese artesanado y no socavemos todo crédito hacia él.

Si Petersburgo compraba 400 ejemplares de «El Obrero del Sur», el grupo «Socialista» se encargaba de distribuir 1 000 ejemplares de «Iskra». Que organicen la distribución de tal cantidad de ejemplares, que organicen que en ella haya una sección petersburguesa detallada (si es necesario, que constituya un suplemento especial), y entonces se logrará la misma tarea que ante vosotros ha eclipsado todas las demás tareas de la conquista de Petersburgo. Consideramos necesario recordar que todos los «prácticos» están de acuerdo en que «El Obrero del Sur» no tiene ventaja respecto a «Iskra» en cuanto a la accesibilidad para los obreros, de modo que también ese argumento cae. Es absurdo y criminal dispersar fuerzas y medios: «Iskra» se queda sin dinero, ni un solo agente ruso le entrega un céntimo, y mientras tanto cada cual emprende una nueva empresa que exige nuevos medios. Todo esto testimonia una falta de firmeza. Hay que ser más pacientes: mediante nuestro plan alcanzaremos lo nuestro aunque no sea pronto, y qué se puede esperar con la realización del plan propuesto se ve por la triste experiencia de «La Bandera Obrera». Nuestros conocidos se lanzaron tan precipitadamente a su plan que Yáblochkov, contraviniendo lo acordado, se fue a Petersburgo, abandonando Odesa, donde es necesaria la presencia de nuestro agente. Exigimos que el nuevo plan sea

abandonado. Si nuestros argumentos parecen poco convincentes, que aplacen todo nuevo plan hasta nuestro congreso, que convocaremos en caso necesario, cuando la cosa de alguna manera se haya arreglado. En cuanto a la literatura popular, pues se tiene en vista ampliar la edición de folletos populares. Esta carta expresa la opinión no sólo de nuestro grupo, sino también del grupo «Liberación del Trabajo».

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En la revista «Crónica Roja»  
copias (interceptación postal)

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Escrita en la segunda mitad de julio de 1901.  
Enviada de Múnich a Vilna.  
Publicada por primera vez en 1925.  
N.º 4  
Se imprime según la copia mecanografiada.