21. VII. 01.

¡Querido P. B.! Siempre me disponía a contestar su carta, pero lo fui postergando hasta recibir el artículo. No se apresure demasiado con ella, ya que le cuesta trabajo, o incluso abandone por completo la lectura para descansar y curarse como es debido. G. V. ya me ha escrito con bastante detalle en qué ve él los cambios deseables, y yo, por supuesto, trataré de hacer todos esos cambios 124 (solo en cuanto al cambio de tono... no sé si lo lograré. Difícilmente podré escribir en tono diplomático sobre un señor que despierta en mí sentimientos tempestuosos. Y no sé si G. V. tenga toda la razón al decir que mi «odio» resultará incomprensible para el lector: citaré como ejemplo a Parvus, quien, sin conocer al autor, sacó de la lectura del prefacio también hostilidad hacia ese «urogallo», como él lo llamó —pero esto entre paréntesis). Me disgustó mucho que le echáramos encima dos trabajos (de lectura de artículos —el mío* y el de Ortodoxa) precisamente cuando usted se marchó a curarse y descansar. Trate más bien de aprovechar bien el tiempo de la cura y —de ningún modo se recargue con el examen de manuscritos.

Le ruego que escriba (y envíe manuscritos y todo lo demás) exclusivamente a la dirección:

Herrn Dr. Med. Carl Lehmann.

Gabelsbergerstraße 20 a/II.

Múnich (en el interior: für Meyer).

La dirección de Rittmeyer ya no sirve (pero si usted ya envió algo a Rittmeyer antes de recibir esta carta, aún lo recibiremos).

¿No tiene usted el libro de Liebknecht «Zur Grund- und Bodenfrage» (Leipzig, 1876)**? ¿O lo tiene alguno de los genossen de Zúrich? Lo necesito mucho para el artículo

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* Véase «Los perseguidores del zemstvo y los Aníbales del liberalismo» (Obras, 5ª ed., t. 5, págs. 21-72). (N. de la Red.)

** De Liebknecht. «Sobre la cuestión agraria» (Leipzig, 1876). (N. de la Red.)

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contra Chernov*, y aquí no está ni en la biblioteca, ni lo tiene Parvus, ni Lehmann.

Bueno, ¡adiós! Le estrecho fuertemente la mano y le deseo que descanse bien y se reponga lo más a fondo posible.

Suyo, Petrov

P. D. Otra petición: ¿no tiene usted (o Greulich) las actas de los congresos de la Internacional? ¿O el «Vorbote» 125 (donde, según creo, había informes exactos)? Este Chernov no me deja en paz, y es que él, el canalla, al parecer tergiversa el asunto, remitiéndose a las actas de los congresos de la Internacional y atribuyendo al «marxismo dogmático» incluso las «comunidades solidarizadas» (de Rittinghausen) 126. Si usted pudiera ayudarme con estos materiales, le quedaría muy pero muy agradecido.

Si para esto tuviera usted que tomarse molestias, le ruego que no lo haga: de alguna manera me las arreglaré.

Y otra petición más. (Siento que me estoy portando como un cerdo, abrumándolo con peticiones, pero una vez que he empezado, es difícil parar. Pero, por Dios, si tiene que tomarse molestias, por ejemplo desplazarse, etc., para buscar libros, mándelo todo a paseo y deje mis ruegos «sin trámite». De todos modos me las arreglaré. A Chernov lo despedazaré en todo caso.) El asunto es el siguiente.

Este animal de Chernov cita el artículo de Engels «El campesino alemán» (en «Rússkoe Bogatstvo», 1900, n.º 1). Al buscar ese artículo, vi que se trata de una traducción del artículo de Engels «Die Mark» (apéndice al folleto «Desarrollo del socialismo de la utopía a la ciencia») 127 (yo solo tengo la 4.ª edición de este folleto, de 1891). Pero al final de esa traducción se han añadido en ruso dos tiradas, ausentes en el original y que contienen los pasajes más dudosos: «¡restaurar (sic!) la marca», etc.

¿Qué es esto? ¿Una tergiversación de «Rússkoe Bogatstvo»? —entonces hay que estigmatizarlos bien. Pero primero hay que investigar de todas las maneras posi-