19. V. 1901.





He decidido escribirte unas líneas, querida Maniasha, o

pensarás que me he convertido en un verdadero puerco. Desde que estoy

aquí olvido mis obligaciones con una frecuencia asombrosa. Es verdad,

que ahora que Nadia y E. V. han llegado, estamos mucho más

cómodos: tenemos nuestro apartamento y estoy comenzando a trabajar

más regularmente, pero todavía hay más que suficiente

desorden.





¿Cómo estás? Espero que te habrás trazado un

régimen de vida más acertado porque eso es cosa muy importante

en el confinamiento solitario. Acabo de escribir una carta a Mark en la cual

describo muy detalladamente la mejor forma de establecer un "

régimen"; por lo que se refiere al trabajo mental, recomiendo

especialmente traducciones, doble traducción, es decir primero

hacer una traducción escrita del idioma extranjero al ruso, y

después traducirlo del ruso al idioma extranjero. La experiencia me ha

enseñado que es el método más racional de aprender

idiomas. En cuanto al aspecto físico, le aconsejé

enérgicamente, y te lo repito a ti, hacer gimnasia todos los

días y fricciones. En el confinamiento solitario esto es absolutamente

esencial.





Por una de tus cartas, que me mandó mamá, veo que has

encontrado la manera de emplear tu tiempo. Pienso que esto te

permitirá olvidar, aunque sólo sea ocasionalmente, el ambiente,

y que el correr del tiempo (que generalmente trascurre muy de prisa en la

cárcel, a menos que las condiciones sean excepcionalmente malas) puede

pasar más desapercibido. También te aconsejo disponer tu

trabajo con los libros que tienes en forma que te permita variarlo; recuerdo

muy bien que un cambio en la lectura o en el trabajo -de la traducción

a la lectura, de la lectura a la gimnasia, de la lectura seria a las bellas

letras-ayuda mucho. Algunas veces el empeoramiento del estado de

ánimo-el estado de ánimo cambia fácilmente en la

cárcel-se debe simplemente al cansancio ocasionado por la

monotonía de las impresiones o del trabajo, y basta un cambio para

volver a la normalidad y calmar los nervios. Recuerdo que después de

cenar, como descanso, me dedicaba regelmássig [2] a las bellas

letras, que nunca disfruté tanto como en la cárcel. Y lo

más importante es no olvidar la gimnasia diaria obligatoria. ¡

Impónete realizar (¡sin concesiones!) varias decenas de

movimientos de todo tipo! Esto es fundamental.





Por hoy basta. Te beso fuertemente, te deseo ánimo y buena

salud.





Tuyo, Vlad. Uliánov





* * *




[1] Esta carta fue entregada a M. I. Uliánova en la

cárcel y lleva el sello del fiscal del Departamento de Justicia de

Moscú. (Ed.)





[2] Regularmente. (Ed.)