25 de abril de 1901.

¡Querido P. V.! Hace tiempo que no converso con usted, no lograba reunir fuerzas, y además Alexéi le escribió sobre todos los asuntos prácticos*, pero la necesidad de conversar se ha acumulado tanto que me he decidido a no postergarlo más. Quisiera consultarle tanto sobre los parisienses como sobre los zuriqueses <sup>106</sup> y, en general, sobre los asuntos.

¿Sabe usted que los parisienses «disolvieron (hace ya tiempo, 2 o 3 semanas) el grupo de apoyo a “Iskra”» y se negaron (por segunda vez) a colaborar, motivándolo con la «violación» por nuestra parte de la «neutralidad organizativa» (¡sic! somos injustos con la Unión** y en vano la atacamos en “Zariá”)? Esto lo escribió el autor de las «Observaciones al programa de “Rabócheie Dielo”»***, haciendo además las alusiones más inequívocas a que “Rabócheie Dielo” se está corrigiendo (¡en el nº 6 del “Listok” <sup>107</sup> incluso se ha sobrecorregido, a nuestro juicio!) y, por consiguiente… por consiguiente… Vivrons verrons**** —concluía este «querido camarada». Es evidente que apunta (parecido a ciertas «jóvenes fuerzas», sobre las que escribió G. V.) a “Rabócheie Dielo” para un puesto mejor. Nos indignó tanto esta bribonada que ni siquiera les respondimos. Nos proponemos en el nº 4

* He estado enfermo de gripe alrededor de una semana.
** Se refiere a la «Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero». —N. de la Red.
*** El autor del artículo «Observaciones al programa de “Rabócheie Dielo”» es D. B. Riazánov. —N. de la Red.
**** Ya veremos. —N. de la Red.

de “Iskra” (el nº 3 estará listo, prometen, para el 1 de mayo. Queremos empezar de inmediato con el nº 4) ponerlos verdes por su veleidad.

Así que ya no sé si mandar definitivamente al diablo a estos intrigantes o… aun así intentarlo de nuevo. Son personas capaces, indudablemente, escribían, proporcionaban (ambos) materiales (también Danévich), recaudaban con habilidad dinero (¡nada menos que 350 francos!: en ningún otro lugar del extranjero se ha recaudado tanto para “Iskra”). Y nosotros, en esencia, tampoco estamos libres de culpa ante ellos: mostramos insuficiente atención, no les enviamos ni un solo artículo para su examen y «consejo de camaradas», no les propusimos ninguna «sección» (aunque fuera la reseña internacional en “Iskra” o notas en la crónica social sobre cuestiones determinadas). Por lo visto, en las relaciones en el extranjero no se puede, es absolutamente imposible prescindir de algo semejante.

Ahí tiene, también los berlineses* (allí estuvo hace poco Arséniev) quieren una posición determinada: simplemente, dicen, ayudar a “Iskra”, eso basta para un estudiante, pero a nosotros o, por ejemplo, a Dvínskaia (ella y su marido se salen de la Unión, en la que, en una encuesta a los miembros, solo tres —incluido Grishin**— se pronunciaron a favor de la conferencia. ¡Vive camarade G.!***)— nos hace falta, dicen, algo así, sabe usted…

¡Es una verdadera desgracia! Hay que «inventar» una organización, sin eso es geht nicht****.

Se me ha ocurrido una idea: ¿no se podría intentar el siguiente plan de organización? La organización “Sotsial-Demokrat”, la redacción de “Zariá” y los grupos tales o cuales (los berlineses, por ejemplo, los parisienses, tal vez, etc.) o las personas tales o cuales se unen en una, digamos, Liga <sup>108</sup>. La dirección literaria es triple: el grupo “Osvobozhdenie Trudá” administra su propia imprenta, “Zariá” la suya, y una Comisión Literaria electa actúa como colaboradora directa, participa en los congresos periódicos de la redacción conjunta e imprime (con la firma de la Comisión Literaria) folletos, etc., en las imprentas de “Sotsial-Demokrat” y de “Zariá”, —eventuell*****

* Los berlineses: miembros del grupo berlinés de apoyo a “Iskra”. —N. de la Red.
** Incluido. —N. de la Red.
*** ¡Viva el camarada G.! —N. de la Red.
**** No funcionará. —N. de la Red.
***** Eventualmente. —N. de la Red.