30. I. 01.

Acabo de recibir su carta, querido G. V., justo al regresar de la conversación «definitiva» con Judas 81*. El asunto está arreglado, y estoy terriblemente descontento de cómo se ha arreglado. Me apresuro a escribirle para no perder la frescura de la impresión.

En lo que respecta a la «oposición democrática», Judas no discutió: no es un romántico, y no se le puede amedrentar con palabras. Pero en cuanto al «punto 7» (la utilización del material para «Iskra», el material que llega a «Sovreménnoie Obozrénie»), esquivó hábilmente a los nuestros, todos los cuales, incluido P. B.**, se pusieron de su lado, en contra mía. Judas, —verá usted—, esperaba que «Iskra» fuera más popular, más «obrera»; considera que la libre utilización por nosotros del material que llega a «Sovreménnoie Obozrénie» puede crear competencia… Exige que la utilización del material para «Iskra» sea posible solo mediante acuerdo con el representante de «Sovreménnoie Obozrénie», —acuerdo que solo decae en caso de imposibilidad de contactar con dicho representante—, condición evidentemente muy rara, pues Judas dice abiertamente que supone o bien la estancia del representante *im Auslande* («a no más de 12 horas desde Múnich»), o bien una correspondencia escrupulosa.

Quisiera publicar mensualmente cinco pliegos, —es decir, unas 200 mil letras—, justo lo mismo que en dos pliegos de «Iskra». Que pueda suministrar tanto material, es difícil dudar de ello, pues es una persona acomodada, que escribe mucho, con buenos contactos. El asunto está claro: la competencia se dirige no tanto contra «Zariá», sino contra «Iskra»: el mismo predominio de material político, el mismo carácter de periódico —reseña de acontecimientos actuales, artículos cortos (Judas atribuye, con muy certero tacto, una enorme importancia a la salida frecuente de cuadernillos finos con pequeños artículos). Nos inundarán de material de este tipo, correremos a cumplir los encargos de Judas, quien, con su pleno dominio en «Sovreménnoie Obozrénie» (es evidente que el dueño, y dueño absoluto, allí será él, pues tiene el dinero y el 99% de los materiales —nosotros solo rara vez podremos dar allí algo de poco más o menos—) se labrará una magnífica carrera liberal e intentará apartar no solo a la pesada «Zariá», sino también a «Iskra». Nosotros correremos, nos afanaremos, corregiremos, transportaremos, mientras su señoría el Sr. Judas será redacteur en chef*** de la revistilla más influyente (en la amplia opinión so genannte**** «pública»).

Y el consuelo «romántico» se lo podemos dejar a esos rechtglaubigen*****: que se llame «Suplemento a la revista socialdemócrata “Zariá”», que se consuelen con palabritas, que yo mientras tomaré en mis manos el asunto mismo. Se pregunta, ¿acaso la tan cacareada «hegemonía» de la socialdemocracia no resultará con esto un simple cant******? ¿En qué se expresará, aparte de la palabrita «Suplemento a la socialdemócrata»? Que con material nos aplastará, es indudable, pues nosotros ni siquiera para «Zariá» e «Iskra» alcanzamos a escribir.

* Se refiere a «Iskra» n.º 1 (véase el presente tomo, pág. 76). Ed.
** Incluido. Ed.
*** Redactor jefe. Ed.
**** Así llamado. Ed.
***** Ortodoxos. Ed.
****** Hipocresía. Ed.