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En efecto, el informe sobre la actividad del Comité Central trató más de la técnica que de la política del CC. Desde 1900 sigo la actividad del aparato central del partido y debo constatar un progreso gigantesco. Si no nos satisface, ¡pues la satisfacción plena llegará acaso bajo la dictadura del proletariado, y aun así difícilmente! Téngase en cuenta que ¡la «cooptación» sigue perjudicando! El CC habla poco de su política, porque nada bueno podía decir de ella. Su principal error es la lucha contra la convocatoria del congreso. De haberse convocado el congreso un año antes, habría sido más conciliador que ahora. Yo mismo estoy a favor de la disolución, pero estoy en contra de ella incondicionalmente en un caso: cuando se hace a causa de la agitación por el congreso, pero no quiero detenerme en esto: hay más alegría por un pecador arrepentido{90} que por 99 justos. En cuanto a los reproches a mi persona, diré tan solo que un literato sin el partido nada puede hacer.

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Se me acusa de contradicción respecto al tribunal. Si el congreso hubiera sido general, la cuestión del tribunal se habría planteado aún antes, pero ahora todo lo precedente ha mostrado claramente de qué se trataba. El CC no puede rendir cuentas, porque se ha enredado. La salida para el CC se halló en lo mismo que antes: en el congreso, que se reunió más tarde de lo debido. Cuando está presente el «acusado confeso», la investigación judicial decae.