Querido P. B.:

He recibido su carta del 5 y el artículo.* Muchas gracias por él. Probablemente la reelaboración le ha costado no poco trabajo y aún más disgustos, porque condensar un tema semejante debía ser un trabajo sumamente poco interesante. Tanto más valioso para nosotros que usted lo haya asumido. Le pido disculpas por no enviarle los artículos: nuestro «secretario» está, por desgracia, abrumado por serias obligaciones familiares, y por eso la correspondencia le marcha con mucha lentitud.

Le envío el artículo «Nuevos amigos del proletariado ruso», que queremos incluir en el n.º 1, como folletín.** Comuníqueme, por favor, su opinión – puede ser a lápiz en el mismo artículo – y luego tenga la bondad de enviarlo a G. V. En cuanto a los parisinos, hemos decidido precisamente seguir la táctica que usted aconseja: por un lado, «no armar», por otro, «abstenerse». Ellos, por supuesto, están descontentos con nuestra abstención, y recientemente nos vimos obligados (por necesidad) a dar tal réplica a su expresión de descontento, que temíamos un «enfriamiento» (temíamos es una palabra inapropiada, pues decidimos dar esa réplica incluso si hubiera conducido incondicionalmente a la ruptura). Ayer recibimos la respuesta del «secretario» del grupo que formaron en París; a juzgar por la respuesta, nuestra réplica no tuvo consecuencias dañinas, y «todo marcha bien». Esperemos que también en adelante sea así. Que más adelante habrá que pensar, probablemente, en el «estatuto» y demás cosas simpáticas e interesantes de las que usted habla, eso es muy cierto, pero hizo muy bien en fijar como plazo aproximado para ello medio año. Mientras la empresa no esté «en plena marcha», – sería prematuro; con esta opinión suya estamos plenamente de acuerdo.

Pero en cuanto a comenzar a actuar aquí abiertamente, – no puedo estar de acuerdo con usted. No puedo pensar aún que «la legalidad ya está perdida». A mi juicio, todavía no está perdida, y este mientras tanto, tal vez, se prolongue aún unos meses, durante los cuales mucho se aclarará. (Mi hermano ya está en Rusia; por ahora todo bien. El Viajero*** también viaja, por ahora sin novedad.) Y aun en caso de una pérdida total y definitiva de la legalidad, puede haber consideraciones de peso contra una actuación abierta (por ejemplo, consideraciones sobre viajes a casa). Por eso, hasta la salida de los primeros números y hasta que todos nosotros (con Alexéi y mi hermano) nos reunamos, en cualquier caso seguiré escondiéndome. Si la empresa está destinada a tener éxito, entonces esta decisión puede cambiar pronto, – pero mi anterior «optimismo» respecto a esta condición está bastante sacudido por la «prosa de la vida».

En cuanto a la revista, pronto, probablemente, se aclarará si la organizaremos aquí o iremos a otros países a buscar refugio. Tan pronto como se aclare, le comunicaré. Escribir a América me es muy incómodo, porque no conozco a nadie y no me conocen, – de todos modos tendré que recurrir a su mediación: así que, ¿no sería mejor escribirle directamente a usted y enviarle una declaración, informando que proviene del grupo ruso, que sus relaciones con este grupo son tales, que ahora se está componiendo en la misma imprenta el folleto «Los días de mayo en Járkov» y que al terminarlo se empezará a componer el periódico, que sobre la revista (o recopilación) la declaración guarda silencio por razones conspirativas-técnicas, que para el n.º 1 se preparan (o están listos) tales y cuales artículos de G. V., suyos, de Kautsky (Erinnerungen**** – una pequeña cosa interesante que ya traduce V. I.) y otros. Pienso que todos los objetivos que usted menciona se alcanzarían mucho más directamente y mejor mediante una carta suya, y el envío de la declaración a América por parte de usted no amenaza ya ahora (me parece) con una publicidad indeseable, sobre todo el envío de un solo ejemplar para que lo lea el secretario de la sociedad de allí en su reunión.

Fuerte apretón de manos. Suyo,

Petroff

P. D. He recibido la almohada y el libro.

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\* Se refiere al artículo de P. B. Axelrod «Wilhelm Liebknecht». Nota del editor.

\*\* El autor del artículo «Nuevos amigos del proletariado ruso» es L. Mártov. Nota del editor.

\*\*\* Yu. O. Mártov. Nota del editor.

\*\*\*\* – Recuerdos. Nota del editor.