Pues bien, incluso en su carta a un amigo veo claramente dos corrientes: una - el subrayado completamente legítimo de que es necesaria la lucha económica, de que hay que saber utilizar también las sociedades obreras legales, de que son necesarias "toda clase de respuestas a las necesidades cotidianas y apremiantes de los obreros", etc. Todo esto es legítimo y correcto. Es un malentendido si usted piensa que los revolucionarios "tienen una actitud negativa hacia las sociedades legales", que les son "odiosas", que "dan la espalda a la sociedad", etc. También los revolucionarios reconocen que es necesaria la lucha económica, que es necesario responder a las necesidades cotidianas y apremiantes, que es necesario aprender a utilizar las sociedades legales. Los revolucionarios no solo en ninguna parte ni nunca aconsejaron dar la espalda a la sociedad, sino que, por el contrario, subrayaron que es necesario que la socialdemocracia se ponga a la cabeza del movimiento social y unifique bajo la dirección del revolucionario Partido Socialdemócrata a todos los elementos democráticos. Pero es necesario preocuparse de que las sociedades legales y las organizaciones puramente económicas no separen el movimiento obrero de la socialdemocracia y de la lucha política revolucionaria, sino que, por el contrario, los vinculen lo más estrecha e indisolublemente posible en una unidad. Y en su carta hay también esa otra corriente (nociva y, según mi convicción, profundamente reaccionaria), la corriente de separación del movimiento obrero de la socialdemocracia

* Variante de parte de la carta. Red.

y de la lucha política revolucionaria, - el aplazamiento de las tareas políticas, la sustitución del concepto de "lucha política" por el concepto de "lucha jurídica", etc.*.

¿Cómo trazar la línea divisoria entre la corriente sana y útil y la nociva? Que es imposible limitarse a discusiones verbales, creo que no tengo que demostrárselo a usted, - a usted, que ya ha probado la copa de las "reuniones en el extranjero". ¿Y no es ridículo temer el análisis de la cuestión en la literatura, cuando de todos modos en las cartas y discusiones ya se analiza desde hace tiempo?

¿Por qué está permitido discutir en las reuniones y escribir cartas, pero aclarar por escrito las cuestiones controvertidas es "la cosa más nociva, útil solo (???) para diversión de nuestros enemigos"? Esto no lo entiendo. Solo la polémica literaria puede establecer con precisión ese límite del que hablo, porque las personas individuales muy a menudo e inevitablemente caerán en extremos al respecto. Por supuesto, la lucha en la literatura engendrará algunos nuevos agravios, asestará no pocos golpes, ¡pero no somos tan susceptibles como para temer los golpes! Desear lucha sin golpes, discrepancias sin lucha - sería una ingenuidad de institutriz, y si la lucha se lleva a cabo abiertamente, es cien veces mejor que la "gubarevschina" del extranjero y de Rusia, cien veces más rápido conducirá, repito, a una unidad sólida.