En una ciudad de distrito detuvieron a un hombre completamente inocente y que nunca me había visto, un pariente lejano, ¡¡y le preguntaban qué encargos le había hecho yo!!), y yo con todas mis fuerzas trato de convencer a mi hermano de que o no vaya, o haga el viaje en un par de semanas, y lo persuado, y me burlo, y lo insulto (nunca lo había insultado tan groseramente), pero nada funciona: se ha emperrado en una sola cosa: ¡a casa, a casa! Ahora ha conseguido que la solicitud haya sido enviada a Rusia; eso significa que, si llega (y seguro que llegará), será una indicación directa de una nueva empresa literaria. ¿Y ahora no habría que esperar tanto a Alexéi? Ahora mismo vendrá mi «oponente» y le daré a leer esto: ¡que lo «refute», si tiene conciencia para ello!

Ambos estamos perfectamente sanos, pero los nervios están bastante desquiciados, sobre todo por esta agotadora incertidumbre*... estos demonios de alemanes nos están dando largas, ¡ah! ¡cómo les...!

¡Ah, se me olvidaba! (¡perdone, por favor, la precipitación de la carta!) Ya hubo conversaciones con Buchholz: se ha negado, rotundamente se ha negado. ¡Nos endosa un Vermittlerrolle** y haga usted lo que quiera!

Le estrecho fuertemente la mano y envío saludos a toda su familia.

Suyo, Petrov

Acaba de llegar Zagórskaya. Mañana la veré.

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Enviado de Múnich a Zúrich

Publicado por primera vez en 1925
en la Miscelánea Leninista III

Se imprime según el manuscrito