18. X. 00.

¡Querido P. B.! Ayer recibí su extensa y amable carta del 15. X.: muchísimas gracias por ella. Nos alegramos enormemente al saber que se siente usted mejor y que puede trabajar. ¡El artículo para el periódico incluso ya se está copiando! Nos adelanta usted, pues nosotros seguimos sin conseguir organizarnos para tener a alguien que copie los materiales necesarios para los envíos. Zagórskaya sigue sin venir, y el trabajo de mantener la correspondencia no deja de aumentar. A ratos me agoto y me desacostumbro por completo a mi verdadero trabajo.

No he entendido del todo su indirecta sobre el «jaleo» que se nos avecina con los parisinos 52.

Por supuesto, sería terriblemente difícil escribirle sobre todo, pero ¿quizá pueda usted transmitir la esencia del asunto a Vera Ivánovna? Esperamos que pronto viaje hacia aquí.

Seguimos sin responsable… La declaración está lista y ha sido enviada a Rusia (pronto se la mandaré); pronto se podrá empezar la composición del periódico. Una extensa correspondencia, «Los días de mayo en Járkov» (unas 50.000 letras), pensamos publicarla como folleto aparte 53, y en el periódico incluir sólo un breve extracto, ¡pues no vamos a ocupar 3/4 de pliego con una sola cosa! (El periódico tendrá 3 columnas por página, aproximadamente de 6.000 letras, o mejor dicho, «espacios», por columna.) (Pensamos que el primer número del periódico salga en 2 pliegos, 8 páginas.) ¿Qué opina usted?

Gracias por el consejo sobre las correspondencias; sin falta trataremos de aprovecharlo, pues la fisonomía del periódico, claro está, saldría ganando 54.

Comparto plenamente su opinión sobre el viaje de mi hermano*. ¿Qué se le va a hacer?

Nos llegan advertencias de todas partes: de París (que los recién llegados de Rusia mencionan a los tres por sus nombres) y de Rusia (que me han seguido la pista en el camino hacia aquí 55 y que en

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* A. N. Potrésov. Nota de la redacción.

una ciudad de distrito detuvieron a un hombre completamente inocente que ni siquiera me había visto, un pariente lejano, ¡y le preguntaron qué encargos le había hecho yo!). Yo trato con todas mis fuerzas de convencer a mi hermano: que no viaje o que se largue en dos semanas; lo convenzo, me burlo, lo insulto (nunca lo había insultado con tanta furia)… Nada da resultado, se ha empeñado en una sola cosa: ¡a casa, a casa! Y ahora ha llevado las cosas al punto de que la declaración ha sido enviada a Rusia, lo cual significa (en caso de que esa declaración caiga en manos de la policía, y es seguro que lo hará) que será una pista directa sobre la nueva empresa literaria. ¿Y acaso ahora ya no sería mucho esperar un poco a Alexéi? Ahora mismo vendrá mi «oponente» y le daré a leer esto: ¡a ver si lo «refuta», si le alcanza la conciencia!

Ambos estamos completamente sanos, pero los nervios se nos han desajustado bastante: sobre todo por esta angustiosa incertidumbre*. ¡Esos diablos de alemanes nos alimentan con promesas, ah, ya los…!

¡Ah, se me olvidaba! (¡Le ruego que disculpe con generosidad lo atropellado de esta carta!). Ya hemos hablado con Buchholz: se negó, se negó rotundamente. Nos impone el Vermittlerrolle**, ¡y no quiere otra cosa!

Le estrecho fuertemente la mano y le envío saludos a toda su familia.

Suyo, Petrov

Acaba de llegar Zagórskaya. Mañana la veré.

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Enviada de Múnich a Zúrich

Publicado por primera vez en 1925

en la Recopilación Leninista III

Impreso según el manuscrito

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* Se refiere a la espera de la resolución sobre la posible salida del periódio «Iskra» en Alemania. Nota de la redacción.  
** Papel de intermediario. Nota de la redacción.