...dirigidas a usted»; pero es evidente que nosotros podríamos ayudar a la Unión sólo literariamente, y no es menos evidente que en el momento presente, cuando todos nuestros jugos vitales deben ir a alimentar a nuestro niño por nacer*, no podemos encargarnos de alimentar a hijos ajenos.

Usted escribe que 1) no hay divergencias de principio y que 2) la Unión está dispuesta a demostrar de hecho su decisión de luchar contra la «corriente economicista». Estamos convencidos de que usted se equivoca en ambos puntos. Nuestra convicción se basa en trabajos literarios como el epílogo al Anti-Credo 42, la respuesta al Vademécum**, el núm. 6 de «Rabócheie Delo», el prefacio al folleto «El punto de viraje en el movimiento obrero judío» y otros. Tenemos la intención de refutar también literariamente la opinión acerca de la ausencia de divergencias de principio (de modo que tendremos algunas relaciones con la Unión: relaciones entre polemistas).

Ahora lo último y principal: ¿tenemos o no razón al ver en usted un «cambio de puntos de vista muy, muy brusco»? Recordemos lo que sucedió en Rusia: usted sabía que queríamos fundar una empresa literaria independiente, usted sabía que estábamos por Plejánov. Por consiguiente, usted lo sabía todo y no sólo no rehusaba participar, sino que, por el contrario, empleaba usted mismo expresiones como empresa «nuestra» (¿recuerda nuestra última conversación en su apartamento en trois***?), y con ello nos daba motivos para esperar de usted una participación inmediata. Ahora resulta que sobre la participación usted no dice ni una palabra, que nos plantea la «tarea» de «arreglar como sea el conflicto en el extranjero», es decir, una tarea que no emprendimos ni emprendemos, — sin perder, por supuesto, la esperanza de que la creación por nosotros de una empresa independiente, con la colaboración del grupo «Emancipación del Trabajo», pueda crear una base para el arreglo del conflicto. Ahora usted, al parecer, duda de la conveniencia de que nuestro grupo cree una empresa independiente, pues escribe que será perjudicial para la causa la existencia de dos organizaciones, «que dejan una a la otra actuar como Dios les da a entender». Nos parece indudable que sus puntos de vista han cambiado bruscamente. Le hemos expuesto ahora con toda franqueza cómo está nuestro asunto, y nos alegraría mucho que nuestro intercambio de opiniones sobre la cuestión «de las tareas inmediatas» no se limitara a esto. Dirección: Nurnberg, Ph. Rogner.

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* Se refiere al periódico «Iskra». Nota del editor.
** — Guía. Nota del editor.
*** — los tres. Nota del editor.

Publicado por primera vez en 1934 en la Miscelánea Leninista I. Se imprime según el manuscrito.