Hace ya tiempo que me propongo escribirte sobre los asuntos, pero constantemente me lo impiden diversas circunstancias. Vivo en un ajetreo bastante considerable, incluso excesivo – y esto (NB) a pesar de las medidas extremas, extraordinarias, que tomo para protegerme del ajetreo. Vivo casi, podría decirse, en soledad, ¡y aun así hay ajetreo! Supongo que se trata de un ajetreo inevitable e insoslayable propio de toda situación novedosa y que sería pecado quejarse, tanto más cuanto que yo no soy ni mucho menos tan nervioso como nuestro querido librero*, que cae en una negra melancolía y en postración instantánea bajo la influencia de este ajetreo. ¡Hay también muchas cosas buenas junto con el ajetreo! Pues bien, ahora voy a contarte lo que ocurre en la 'Unión de Socialdemócratas Rusos' del extranjero, y lo haré basándome en los hechos y en los relatos de la otra parte...

En primer lugar, bajo la influencia de las habladurías de los partidarios de "Rabócheie Dielo", reina en Rusia una idea completamente falsa sobre el Vademécum**. A juzgar por lo que dicen, es un ataque continuo contra las personas, etcétera, puros aires de general y exageración de nimiedades a causa de insultos personales, un empleo sistemático de procedimientos "inadmisibles", etc. Mas en realidad, en esta obra predomina, en grado sumo, el aspecto de principios, y los ataques contra las personas no son más que un apéndice, un apéndice inevitable dadas las enrevesadas y extremadamente tensas relaciones que se esforzaron en crear los "jóvenes". El Vademécum es un clamor, un verdadero clamor contra el economicismo trivial, contra la "vergüenza y el oprobio" de la socialdemocracia. "Jamás pensé que me tocaría vivir semejante vergüenza", exclama Plejánov al final del prefacio a los documentos que publica. "Debemos salir de esta situación caótica y vergonzosa a toda costa. ¡Ay del partido que soporta pacientemente semejante confusión!" Y frente a todas las acusaciones dirigidas contra Plejánov, hay que dejar sentado ante todo y con firmeza que toda la esencia de su folleto es precisamente la declaración de guerra a los principios "vergonzosos" del "credismo" y del "fragmentarismo", es precisamente una escisión de principios, y que la escisión y la "pelea" en la "Unión" no son más que el resultado colateral de esta divergencia de principios.

Si la escisión de principios se unió a semejante "pelea" (en el congreso de abril (1900) de la 'Unión de Socialdemócratas Rusos' del extranjero se llegó literalmente a las manos, a los histerismos, etc., etc., lo que provocó la salida de Plejánov) – si esto ocurrió así, la culpa de ello recae sobre los jóvenes. Precisamente desde la óptica del economicismo, los jóvenes llevaron a cabo una lucha sistemática, tenaz y deshonesta contra el grupo "Osvobozhdenie Trudá" (Emancipación del Trabajo) a lo largo de 1898; "deshonesta" porque no enarbolaron abiertamente su bandera, porque achacaban todo en bloque a "Rusia" (silenciando a la socialdemocracia antieconomicista de Rusia), porque se valían de sus contactos y de sus recursos prácticos para marginar al grupo "Osvobozhdenie Trudá", para hacer pasar su negativa a dar paso a las ideas "vergonzosas" y a la vergonzosa falta de criterio como una negativa a dar paso a cualesquiera "fuerzas jóvenes" en general. Esta lucha contra el grupo "Osvobozhdenie Trudá", este marginamiento se llevó a cabo en voz baja, con sordina, de manera "privada", mediante cartas "privadas" y conversaciones "privadas"; dicho simple y llanamente: mediante intrigas, porque la cuestión del papel del grupo "Osvobozhdenie Trudá" en la socialdemocracia rusa jamás fue, jamás será y jamás puede ser un asunto privado. Los jóvenes proclamaban las "nuevas" concepciones en contra de los viejos, pero las ocultaban con tal habilidad y diplomacia (demostrando así que para ellos la cuestión misma de las concepciones era un asunto privado) que fueron los viejos quienes tuvieron que exponer las disputas. "Enviamos a San Petersburgo una exposición de nuestras disputas con los jóvenes", escribe Plejánov (pág. XLVII del Vademécum). De este modo, ya en 1898 el grupo "Osvobozhdenie Trudá" demostró que todo el asunto residía para ella precisamente en la vacilación de principios de los jóvenes, capaces de caer en la negación total del socialismo; ya en 1898 el grupo "Osvobozhdenie Trudá" lanzó un llamamiento a la socialdemocracia rusa contra la vacilación del pensamiento[34], pero este llamamiento resultó ser la voz del que clama en el desierto, ya que después de los fracasos del verano de 1898, todos los militantes destacados del partido fueron barridos del campo de batalla, y al llamamiento respondió únicamente la voz de los "economistas".

No es de extrañar que tras esto el grupo "Osvobozhdenie Trudá" abandonara la redacción, ni que la guerra abierta contra el "economicismo" se hiciera cada vez más apremiante e inevitable. Pero entonces acudieron en ayuda de las personas de tendencia "economicista" individuos a los que unía con dichos economistas una vieja hostilidad hacia el grupo "Osvobozhdenie Trudá", y esos individuos no se detuvieron ante el intento de contemporizar con el "economicismo" sin sacar a relucir los trapos sucios, dar al "economicismo" la posibilidad de continuar –y con incomparablemente mayor comodidad– la táctica de la propaganda "privada" de sus ideas bajo la bandera del socialdemocratismo y al amparo de las equívocas declaraciones de la nueva redacción, que deseaba imitar a aquel tierno becerro que mama de dos madres.

En el primer número mismo de "Rabócheie Dielo", la nueva redacción declaró que "no sabía de qué jóvenes camaradas hablaba P. B. Axelrod" al pronunciarse contra los "economistas"; lo declaró a pesar de que la lucha con los "jóvenes" había constituido toda la historia de la Unión del extranjero en los últimos años, lo declaró a pesar incluso de que en la redacción de "Rabócheie Dielo" figuraba una persona que compartía ella misma la tendencia "economicista" (el Sr. V. I-n). A una persona ajena al asunto, a alguien que no profundice en la historia de la socialdemocracia rusa y de la Unión socialdemócrata del extranjero en los últimos años, podría parecerle completamente incomprensible y extraño el porqué de que esta pequeña y (al parecer) casual observación de la redacción de "Rabócheie Dielo" ("no sabemos de qué jóvenes camaradas habla P. B. Axelrod") sirviera de chispa de la que se prendió un incendio, se desencadenó la más apasionada polémica y el asunto terminó en la escisión y descomposición de la Unión del extranjero. Y sin embargo, no hay nada de extraño en esta circunstancia que parece extraña. Esa pequeña observación de la redacción de "Rabócheie Dielo", sumada a la inclusión por dicha redacción de artículos del Sr. V. I-n, mostró con toda claridad la diferencia radical entre dos concepciones de las tareas inmediatas y las reivindicaciones más perentorias de la socialdemocracia rusa. La primera concepción se puede expresar con las palabras: laissez faire, laissez passer* con respecto al "economicismo"; es la táctica de la actitud conciliadora hacia él, la táctica de encubrir las "exageraciones" del economicismo, la táctica de defender al economicismo de la lucha directa contra él, la táctica de la "crítica libre", es decir, de la libre crítica del marxismo por parte de toda clase de ideólogos directos o disfrazados de la burguesía. La otra concepción exigía una lucha decidida contra el economicismo, la protesta abierta contra la amenazante trivialización y estrechamiento del marxismo, la ruptura definitiva con la "crítica" burguesa.