19 de enero.





Querida María Alexándrovna: Por fin se aclaró el

problema: podemos ir a Rusia; no se prevé que prolonguen el destierro.

El día 28 expediremos las cosas, y el 29 nos pondremos en camino.

Tendremos compañía, V. V. y Olga Alexándrovna. Los

Lepeshinski también pensaban viajar, pero dudo mucho de que

estén preparados a tiempo. O. A. se apresura para encontrar a M. A.,

que ha sido enviado a Riga; también V. V. se apresura. Más o

menos para el 30 podremos salir de Minus. Lo único que temo es que por

mi causa se produzca algún retraso. Sólo hace poco nos dimos

cuenta que debíamos averiguar si yo tendría que pedir

autorización para viajar por cuenta propia. V. V. preguntó al

funcionario policial y descubrió que la solicitud debía

presentarse al Departamento de policía, ya que el funcionario local no

puede entregarme un permiso de viaje porque no ha recibido instrucciones

sobre mí. Enviamos hoy un telegrama al Departamento de policía

y otro a los Knipóvich, pero es casi seguro que surjan nuevas

complicaciones [1]. Volodia quiere quedarse un par de días en Ufa,

hasta que sepamos si deberé quedarme en Ufa o si piensan mandarme a

Sterlitamak o Belebei. No hacemos más que hablar del viaje. Los libros

están encajonados; los pesamos: llegan a quince puds. Los enviaremos

por trasporte, junto con parte de nuestras cosas. No creo que tendremos

tantas cosas. Debido a las heladas, queríamos conseguir un trineo

cubierto, pero no lo hay en toda la ciudad y encargar uno aquí es

arriesgado, probablemente no duraría hasta Achinsk. Tenemos bastante

ropa de abrigo, así que no creo que nos congelemos, y el tiempo parece

estar poniéndose más templado. Oskar dice que vio una

nubécula, y esta mañana había sólo 28 grados bajo

cero. Lo que nos inquieta es que mamá está siempre resfriada y

ha vuelto a toser. Volodia y yo salimos todos los días pese al hielo,

y estamos acostumbrados al aire libre, pero no sé cómo

soportará ella el viaje. Quisiera que llegara pronto el 29, ya que nos

vamos, vayámonos. El día de la salida parece tan cercano que

hoy mamá quería empezar a preparar pelmeni [2] para el

viaje. Nos aconsejan llevar pelmeni para comer en el camino, todo lo

demás se estropea con el frío. Mamá piensa preparar

montones, sin grasa ni cebolla.





Leemos poco. Volodia escribe un artículo para replicar a Skvortsov

[3]. Hoy enviaremos, por fin, la obra de Webb; debo decir que nos

cansó totalmente.





Bueno, hasta pronto. La beso fuertemente. También beso a Maniasha y

a Aniuta. Es una lástima que no podré ir a Moscú,

Saludos de mamá.





Suya, Nadía.





Probablemente recibirás esta carta después de un telegrama

mío. Espero que nos veremos pronto.





Tuyo, V. U.





(Me enteré [escribió A. N.] que la censura ha rebanado (!!)

el libro de Prokopóvich. Quiere decir que no puede contestarle.

¡Un hecho muy extraño!) [4]












[1]Ese mismo día, 19 de enero de 1900, N. K.

Krúpskaia solicitó a la administración de la provincia

de leniseisk que se la autorizara a viajar a Ufa costeándose ella el

viaje. El 29 de enero, sin esperar la autorización, Nadiezhda

Konstantínovna salió de Shúshenskoie junto con

Vlaclímir Ilich. Recibió el permiso de viaje estando ya en

Minusinsk.





Los Knipóvich eran íntimos amigos de

Nadiezlida Konstantínovna. (Ed.)





[2] Pelmeni: especie de ravioles rellenos con

carne. (Ed.)





[3] Se trata del artículo de Lenin "Una

crítica no crítica (A propósito del artículo del

señor P. Skvortsov 'El fetichismo mercantil' en Naúchnoic

Obozrenie, húm. 12 de 1899)". Véase V. I. Lenin, ob. cit.,

t. III. lEd.)





[4] El libro de S. N. Prokopóvich E1 movimiento

obrero en Occidente. Experiencias de una investigación

analítica. T. I., Geimama, Bélgica, fue retenido el 22 de

mayo de 1899, por disposición del presidente de la Comisión de

censura de Petersburgo, y posteriormente su aparición fue autorizada

por el jefe de la Dirección Central para Asuntos de Prensa.

Apareció a fines de enero de 1900. Lenin escribió un comentario

sobre el libro. (Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. IV,

págs. 185-195.) (Ed.)