Los editores de este enorme tomo se propusieron «llenar una laguna en nuestra literatura económica» (pág. I), es decir, ofrecer al mismo tiempo las direcciones de las empresas comerciales e industriales de toda Rusia, así como información «sobre el estado de una u otra rama de la industria». Nada habría que objetar a esta combinación de material de consulta y científico-estadístico si ambos tipos de material se presentaran de forma suficientemente completa. Sin embargo, en la mencionada edición, lamentablemente, el material de direcciones aplasta por completo al estadístico, que se ofrece de manera incompleta y muy insuficientemente elaborada.

Ante todo, la presente edición se distingue desfavorablemente de las ediciones anteriores del mismo tipo por el hecho de que no ofrece datos estadísticos sobre cada uno de los establecimientos y empresas incluidos en la lista. A consecuencia de esta laguna, pierde todo valor científico la enumeración de establecimientos y empresas, que ocupa 2.703 grandes columnas de letra sumamente compacta. Y dado el estado caótico de nuestras estadísticas comerciales e industriales, es de suma importancia precisamente disponer de datos sobre cada establecimiento y empresa por separado, puesto que nuestras instituciones estadísticas oficiales nunca llevan a cabo una elaboración medianamente aceptable de estos datos, limitándose a comunicar totales en los que se mezcla material relativamente fidedigno con material absolutamente no fidedigno.

Ahora señalaremos que esta última observación es aplicable también a la edición que examinamos, pero antes indiquemos el siguiente procedimiento original de los compiladores. Al imprimir las direcciones de los establecimientos y empresas para cada ramo de producción, indican el número de establecimientos y el volumen total de sus transacciones sólo para el conjunto de Rusia; calculan el volumen medio de transacciones de un establecimiento en cada ramo y señalan con un signo especial los establecimientos cuyas transacciones se sitúan por encima o por debajo de dicha media. Hubiera sido mucho más conveniente (si ya era imposible publicar datos sobre cada establecimiento por separado) establecer varias categorías de establecimientos y empresas, uniformes para todas las ramas del comercio y la industria (según el volumen de transacciones, el número de obreros, el tipo de fuerza motriz, etc.), y distribuir todos los establecimientos según estas categorías. Entonces se podría, al menos, juzgar hasta qué punto es completo y comparable el material de las diferentes provincias y ramas de producción.

En cuanto, por ejemplo, a la estadística de fábricas y talleres, basta con leer la definición extraordinariamente vaga de este concepto en la pág. 1 de la presente edición (nota) y hojear las listas de fabricantes en algunas ramas de producción para convencerse de la falta de homogeneidad del material estadístico que figura en el libro. Por ello, es preciso tratar con mucha cautela los datos totales de la estadística fabril que se ofrecen en la sección I de la parte I de «Rusia Comercial e Industrial» («Reseña histórico-estadística de la industria y el comercio de Rusia»). Allí leemos que en 1896 (parcialmente en 1895) había en todo el Imperio ruso 38.401 fábricas, con una producción por valor de 2.745 millones de rublos y 1.742.181 obreros, contando las producciones no sujetas a impuestos, las sujetas a ellos y las mineras. Esta cifra, a nuestro juicio, no puede compararse, sin verificaciones sustanciales, con las cifras de nuestra estadística fabril de años anteriores. En 1896 se registró toda una serie de producciones que antes (hasta 1894/95) no se incluían entre las «fábricas y talleres»: panaderías, toni{17}, mataderos, tipografías y litografías, etc., etc. El valor total de la producción de todas las plantas mineras y metalúrgicas del imperio se calcula en 614 millones de rublos mediante procedimientos originales, de los cuales sólo se nos comunica que el valor del arrabio está, al parecer, repetido en el valor del hierro y el acero. Por el contrario, el número de obreros en toda la industria minera y metalúrgica está evidentemente reducido: se indican 505 mil en 1895/96. Esto es, o bien un error, o bien la omisión de muchas producciones mineras. De las cifras dispersas en el libro se desprende que sólo en algunas producciones de este sector el número de obreros alcanza 474 mil, sin contar los obreros ocupados en la extracción de hulla (alrededor de 53 mil), de sal (unos 20 mil), en las canteras (unos 10 mil) y en varias otras producciones mineras (unos 20 mil). En 1890, en toda la industria minera y metalúrgica del imperio había más de 505 mil obreros, y precisamente estas ramas se han desarrollado especialmente desde entonces. Por ejemplo, en cinco producciones de este sector sobre las cuales el libro ofrece en su texto datos histórico-estadísticos (fundición de hierro, trefilería, construcción de maquinaria, artículos de oro y de cobre), se contaban en 1890 908 fábricas con 77 millones de rublos de producción y 69 mil obreros, mientras que en 1896 había 1.444 fábricas con 221,5 millones de rublos de producción y 147 mil obreros. Reuniendo todos los datos histórico-estadísticos dispersos en el libro, que lamentablemente se refieren no a todas las producciones, sino sólo a algunas (elaboración del algodón, producciones químicas y más de otras 45 producciones), obtenemos las siguientes informaciones relativas a todo el imperio. En 1890, 19.639 fábricas y talleres con una producción por valor de 929 millones de rublos y 721 mil obreros; en 1896, 19.162 fábricas y talleres con 1.708 millones de rublos y 985 mil obreros; añadiendo dos producciones sujetas a impuestos, la azucarera de remolacha y la de destilación de aguardiente (1890/91: 116 mil obreros; 1895/96: 123 mil obreros), obtenemos las cifras de 837 mil y 1.108 mil obreros, lo que arroja un aumento de casi un tercio en el período de seis años. Señalemos que la disminución del número de fábricas se debe a la diferente forma de registrar los molinos: en 1890 se incluyeron entre las fábricas 7.003 molinos (156 millones de rublos, 29.638 obreros), y en 1896 sólo 4.379 molinos (272 millones de rublos, 37.954 obreros).

Tales son los datos que se pueden extraer de la edición examinada y que permiten formarse alguna idea del auge industrial de Rusia en la década de 1890. Será posible detenerse más detalladamente en esta cuestión cuando se publiquen los datos estadísticos completos de 1896.

Escrito en febrero, antes del 21 (5 de marzo) de 1899.

Publicado en marzo de 1899 en la revista «Nachalo», núm. 3. Firmado: V. L. Ilyin.

Se publica según el texto de la revista.