La *Profession de foi* (confesión de fe, exposición de sus opiniones) del Comité de Kiev del P.O.S.D.R. es una de las obras menos conocidas de la corriente «economicista» dentro de la socialdemocracia rusa. Mientras que el *Credo* de Petersburgo —el documento más llamativo del economismo— obtuvo amplia difusión y fue objeto de una viva polémica en el seno de la socialdemocracia (las referencias al *Credo* no desaparecieron durante mucho tiempo de las páginas de la prensa marxista revolucionaria), la *Profession de foi* circuló, al parecer, en círculos muy restringidos y constituye en la actualidad una rareza bibliográfica. No conocemos ni a su autor o autores, ni la fecha exacta (¿finales de 1898 – primera mitad de 1899?), ni las circunstancias en que fue redactada. Tanto la *Profession de foi* como el comentario crítico sobre ella, escrito desde el punto de vista del marxismo revolucionario y publicado conjuntamente con la *Profession de foi*, se conocen en la literatura únicamente por los breves extractos de ambos textos que cita V. Akímov-Majnovets en sus *Materiales para una caracterización del desarrollo del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso* (1904, págs. 88-91; véase también *Obras de Lenin*, t. IV, nota 475). Según Akímov, la *Profession de foi* fue publicada (probablemente en hectógrafo) junto con el comentario crítico, año y medio después de haber sido redactado el documento, y no fue su autor quien lo publicó, sino una persona que mantenía una actitud negativa hacia las opiniones expresadas en la *Profession de foi*. Akímov aventura, además, la hipótesis de que la crítica de la *Profession de foi* fue escrita por Lenin. El conocimiento del texto de la crítica (la *Profession de foi* y el comentario crítico se encuentran en el Instituto Lenin únicamente en una copia obtenida por el Instituto del archivo del Bund) no deja lugar a dudas de que el autor de esta obra es Lenin.

Lenin menciona la *Profession de foi* en sus trabajos solamente una vez: en *¿Qué hacer?*. Subrayando el «miedo a la publicidad» de los representantes del economismo, Lenin se refiere, entre otras cosas, al Comité de Kiev, que «no quiso, hace cerca de dos años [escrito en la segunda mitad de 1904. *Red.*], conceder permiso para publicar su *Profession de foi* junto con la refutación escrita contra ella» (*Obras*, t. IV, pág. 576).

Al igual que el *Credo*, la *Profession de foi* fue publicada por Lenin en contra de las intenciones de sus autores, los cuales consideraban prematuro y, en general, desventajoso para la corriente que representaban, hacer del dominio de los amplios círculos del partido su programa político, impregnado de oportunismo, y preferían una «silenciosa» práctica oportunista a una «sonora» discusión teórica. La publicación del *Credo* y de la *Profession de foi*, junto con la «protesta» y la «refutación» escritas por Lenin contra ellos, contribuyó a desenmascarar más rápidamente la corriente oportunista en la socialdemocracia rusa en sus manifestaciones más tempranas y favoreció el proceso de autodeterminación del marxismo revolucionario, el cual, de los choques y combates esporádicos y particulares contra el economismo, pasó enseguida —en *Iskra* y *Zariá*— a una lucha sistemática e implacable contra el ala derecha de la socialdemocracia rusa.

En el texto del artículo de Lenin «A propósito de la *Profession de foi*» del que dispone el Instituto, hay algunas tergiversaciones surgidas al copiar el artículo para su edición hectografiada; las correcciones que hemos introducido están indicadas en notas a pie de página. La «*Profession de foi* del Comité de Kiev» figura como apéndice del presente artículo de Lenin.

### 1. A PROPÓSITO DE LA «PROFESSION DE FOI»

La *Profession de foi* redactada por el Comité de Kiev, a pesar de ser solo un proyecto en borrador para cuya elaboración y perfeccionamiento, según palabras del Comité de Kiev, no hubo en absoluto tiempo, permite, sin embargo, formarse una idea suficientemente exacta de las opiniones del Comité de Kiev, y dichas opiniones deben suscitar sin duda una enérgica protesta por parte de aquellos socialdemócratas rusos que se sitúan en el punto de vista de los viejos principios de la socialdemocracia, proclamados en Rusia por el grupo «Emancipación del Trabajo», expuestos en repetidas ocasiones en las publicaciones del P.O.S.D.R. y confirmados por su manifiesto. Las opiniones del Comité de Kiev reflejan indudablemente una influencia considerable de esa nueva tendencia de los «jóvenes socialdemócratas rusos» que, en su desarrollo extremo, se fusionó con el bernsteinianismo y dio productos tales como el famoso suplemento especial de *Rabóchaya Mysl* (septiembre de 1899) y el no menos famoso *Credo*.

No se puede decir que la *Profession de foi* coincida plenamente con esta tendencia oportunista y reaccionaria, pero la *Profession de foi* da pasos tan serios en esa dirección, evidencia tal confusión en las ideas fundamentales del socialdemocratismo, tales vacilaciones del pensamiento revolucionario, que consideramos un deber prevenir a nuestros camaradas y analizar detalladamente su desviación de los principios establecidos desde hace tiempo por la socialdemocracia internacional y rusa.

Ya la primera frase de la *Profession de foi* suscita la más seria perplejidad: «Reconociendo como tarea general inmediata del movimiento obrero en Rusia la lucha por los derechos políticos del proletariado, el Comité de Kiev no considera, sin embargo, posible en el momento actual dirigirse a la masa de obreros con un llamamiento a acciones políticas, en otras palabras, realizar agitación política, ya que el obrero ruso, en su masa, aún no ha madurado para la lucha política». No nos referimos a la formulación de este pasaje; nos importan solo las ideas expuestas aquí y repetidas (obsérvese esto) reiteradamente en otros lugares de la *Profession de foi*, y estas ideas son tales que no nos queda sino preguntarnos: «¿Acaso son socialdemócratas quienes han escrito esto?». «¡El obrero ruso, en su masa, aún no ha madurado para la lucha política!». Si esto fuese cierto, equivaldría a una condena a muerte para toda la socialdemocracia, pues significaría que el obrero ruso, en su masa, aún no ha madurado para el socialdemocratismo. En realidad, en ningún lugar del mundo ha existido ni existe una socialdemocracia que no esté indivisible e indisolublemente ligada a la lucha política. La socialdemocracia sin lucha política es un río sin agua, es una contradicción flagrante, es una especie de retorno, bien al socialismo utópico de nuestros tatarabuelos que desdeñaban la «política», bien al anarquismo, bien al tradeunionismo.

La primera *Profession de foi* del socialismo mundial, el Manifiesto Comunista, estableció ya esa verdad, convertida desde entonces en elemental, de que toda lucha de clases es una lucha política, de que el movimiento obrero solo supera la fase embrionaria y la infancia, solo se convierte en movimiento de clase, cuando pasa a la lucha política. La primera *Profession de foi* del socialdemocratismo ruso, el folleto de Plejánov *El socialismo y la lucha política*, aparecido en 1883, confirmaba esta verdad aplicándola a Rusia y demostraba cómo y por qué precisamente el movimiento revolucionario ruso debía conducir a la fusión del socialismo y la lucha política, a la fusión del movimiento espontáneo de las masas obreras con el movimiento revolucionario, a la fusión de la lucha de clases y la lucha política. Al situarse en el punto de vista del socialismo y de la lucha de clases y rechazar al mismo tiempo la posibilidad de «llamar en el momento actual a las amplias masas a acciones políticas», el Comité de Kiev, en esencia, abandona por completo los principios del socialdemocratismo, y su deseo de permanecer en el terreno de estos principios lo conduce a una serie de contradicciones flagrantes.

En efecto, ¿cómo es posible hablar de «educación política» de los obreros si no se reconoce la posibilidad de realizar agitación política y lucha política? ¿Acaso es necesario demostrar aún entre los socialdemócratas[^1] que no puede haber educación política alguna fuera de la lucha política y de las acciones políticas? ¿Acaso se puede pensar que las masas obreras pueden ser educadas políticamente por medio de algunas lecciones, libros, etc., al margen de la actividad política y de la lucha política? ¿Acaso la socialdemocracia rusa debe retornar al punto de vista de los partidarios de la servidumbre, que decían que primero había que educar a los campesinos y luego emanciparlos, o al punto de vista de nuestros plumíferos que se arrastran ante el gobierno, los cuales dicen que primero hay que educar al pueblo y luego darle derechos políticos? ¿Cómo se puede plantear como tarea despertar la conciencia de la necesidad de luchar por los derechos políticos y, al mismo tiempo, no considerar posible llamar a los obreros a acciones políticas, no considerar posible realizar agitación política? ¡Despertar la conciencia de la necesidad de la lucha política y al mismo tiempo no llamar a la lucha política! ¿Qué es esto? ¿Cómo es posible? Y semejante confusión no es en absoluto el resultado de frases truncadas o de lo inacabado del borrador, sino el resultado natural, inevitable, de la dualidad y medias tintas que penetran todas las concepciones del Comité de Kiev. Por un lado, quiere permanecer en el terreno de los principios fundamentales establecidos desde hace tiempo por la socialdemocracia internacional y rusa; por otro lado, se deja arrastrar por esas palabrejas bernsteinianas de moda sobre[^2] la «necesidad», la «gradualidad» (apartado 1 de la *Profession de foi* del Comité de Kiev), el «carácter directamente económico del movimiento»[^3], sobre la imposibilidad de la agitación y la lucha políticas, sobre la necesidad de atenerse al suelo firme de las necesidades reales y acuciantes (¡como si la lucha por la libertad política no fuese provocada por la necesidad más real y acuciante!), en una palabra, por esas palabrejas de moda con las que se tejen producciones tan de moda como el *Credo* y los suplementos especiales de *Rabóchaya Mysl*. Detengámonos en lo sustancial de la tesis en la que, como en un foco, se concentran todos los puntos débiles de la *Profession de foi* analizada, precisamente en la tesis de que «es imposible en el momento actual dirigirse a la masa de obreros con un llamamiento a acciones políticas», en otras palabras, realizar agitación política, ya que el obrero ruso aún no ha madurado para la lucha política. Esta última afirmación es completamente falsa, por suerte (decimos por suerte, pues si fuese cierta, debería llevar inevitablemente a los marxistas y socialdemócratas rusos al pantano de la vulgarización tradeunionista y liberal burguesa, al que tratan de empujarlos los autores del *Credo*, de *Rabóchaya Mysl* y sus numerosos acólitos en nuestra literatura legal). El obrero ruso, en su masa, no solo ha madurado para la lucha política, sino que ya ha demostrado muchas veces su madurez y ha realizado en muchas ocasiones actos de lucha política, y además, a menudo, los ha realizado de manera espontánea.

En verdad, ¿acaso la difusión masiva de proclamas en las que se censura al gobierno, se fustiga al gobierno, no es un acto de lucha política? ¿Acaso el obrero ruso, en su masa, no ha ajustado cuentas «por sus propios medios» con policías y soldados demasiado insolentes; acaso no ha liberado por la fuerza a sus camaradas detenidos? ¿Acaso no ha combatido, en muchos lugares, en choques callejeros directos con las tropas y la policía? ¿Acaso el obrero ruso, en su masa, no ha entregado durante más de 20 años a sus mejores camaradas, a los más desarrollados y a los más honestos y valientes, a las filas de los círculos y organizaciones revolucionarias? Pero, para complacer a la doctrina de moda[^4] de la vulgarización burguesa, nosotros, los representantes del partido socialdemócrata revolucionario, debemos olvidar todo esto y reconocer la imposibilidad de llamar a las masas obreras a acciones políticas. Quizá se nos objete que los hechos citados a menudo son más bien explosiones espontáneas que lucha política. ¿Acaso nuestras huelgas —responderemos— no representaron únicamente explosiones espontáneas hasta que los círculos revolucionarios de socialistas emprendieron la agitación amplia, el llamamiento a las masas obreras a la lucha de clases, a la lucha consciente contra sus opresores? ¿Acaso se puede señalar en la historia un solo movimiento popular, un solo movimiento de clase que no empezara con explosiones espontáneas desorganizadas, que sin la intervención consciente de los representantes intelectuales de la clase dada adoptara formas organizadas, creara partidos políticos? Si la incontenible inclinación espontánea de la clase obrera a la lucha política se manifiesta hasta ahora, en la mayoría de los casos, solo en explosiones desorganizadas, solo los *Moskóvskie Védomosti* o *Grazhdanín* sacarán de aquí la conclusión de que el obrero ruso, en su masa, no ha madurado aún para la agitación política. Un socialista, en cambio, sacará de aquí la conclusión de que hace ya mucho, mucho tiempo que ha madurado la necesidad de la agitación política, del más amplio llamamiento a las masas obreras a las acciones políticas y a la lucha política; al no hacer este llamamiento, no cumplimos con nuestro deber y, en esencia, dejamos de ser socialdemócratas, porque las organizaciones económicas y profesionales sin lucha política siempre y en todas partes fueron predicadas por partidarios acérrimos de la burguesía; por eso no se puede calificar de otro modo que de criminal y vergonzoso el sistemático silenciamiento de la lucha política y de las tareas políticas de la clase obrera rusa que hemos visto, por ejemplo, en el periódico *Rabóchaya Mysl*. Este silenciamiento equivale a corromper la conciencia política de los obreros, que ven y sienten la opresión política, que se alzan espontáneamente contra ella, y que en sus dirigentes socialistas encuentran indiferencia o incluso polémica contra las ideas de la lucha política. No podemos dejar de calificar de indiferencia y de extrema estrechez el que nos digan que hay que introducir en las masas las ideas de la libertad política «gradualmente» —¡se ve que hasta ahora nos hemos apresurado demasiado a introducir estas ideas en las masas, hay que moderarnos y refrenarnos!—. O cuando nos dicen que hay que «esclarecer políticamente la situación de la clase obrera» solo «en la medida en que haya ocasión para ello en cada caso particular», ¡como si las «ocasiones» para la agitación política no nos las proporcionaran los mismos hechos cotidianos, cotidianos en todas partes, de la vida de los obreros!

El afán de limitar la agitación política a la existencia de ocasiones en cada caso particular o bien carece de sentido, o bien expresa simplemente el deseo de dar un paso atrás en dirección al *Credo* y a *Rabóchaya Mysl*, el deseo de estrechar aún más los marcos, ya de por sí demasiado estrechos, de nuestra actividad de propaganda y agitación. Quizá se nos objete también que las masas obreras no comprenderán aún la idea de la lucha política. A esta objeción, que tan a menudo se oye de los «jóvenes» socialdemócratas rusos, responderemos que, en primer lugar, la socialdemocracia siempre y en todas partes fue, y no puede dejar de ser, la representante de los obreros conscientes, y no de los inconscientes; que no puede haber nada más peligroso y criminal que el coqueteo demagógico con el subdesarrollo de los obreros. Si se tomara como criterio de la actividad lo que ahora mismo es directamente accesible en mayor grado a la masa más amplia, habría que predicar el antisemitismo o hacer agitación, digamos, apelando al padre Iván de Kronstadt.

La tarea de la socialdemocracia es desarrollar la conciencia política de las masas, y no ir a remolque de la masa políticamente sin derechos; en segundo lugar —y esto es lo principal—, no creer que las masas no comprenderán la idea de la lucha política. Esta idea la comprenderá el obrero más atrasado, con la condición, desde luego, de que el agitador o propagandista sepa acercarse a él de manera que le transmita esta idea, sepa comunicarla en un lenguaje comprensible y apoyándose en hechos de la vida cotidiana que le sean conocidos. Y esta condición es también indispensable para transmitir las condiciones de la lucha económica: también en este terreno, el obrero más atrasado de las capas inferiores y medias de la masa no está en condiciones de asimilar la idea general de la lucha económica; esta idea la asimilan unos pocos obreros intelectuales, tras los cuales marcha la masa guiada por el instinto y el interés directo más inmediato. Lo mismo ocurre en el terreno de la política: la idea general de la lucha política la asimilará, desde luego, solo el obrero intelectual, tras el cual marchará la masa, pues ésta siente perfectamente su carencia de derechos políticos (como reconoce en un pasaje la *Profession de foi* del Comité de Kiev) y los intereses más inmediatos y cotidianos la llevan constantemente al choque con toda clase de manifestaciones de la opresión política. En ningún movimiento político o social, en ningún país, nunca ha existido ni puede existir otra relación entre la masa de una clase o de un pueblo dados y sus pocos representantes intelectuales más que ésta precisamente: siempre y en todas partes, los dirigentes de una clase dada son sus representantes avanzados, los más intelectuales. Y en el movimiento obrero ruso no puede ser de otro modo. Por eso, ignorar los intereses y las demandas de esta capa avanzada de obreros, el afán de rebajarse al nivel de comprensión de las capas inferiores (en lugar de elevar constantemente el nivel de conciencia de los obreros) debe forzosamente ejercer una acción profundamente nociva y preparar el terreno para la penetración en el medio obrero de toda clase de ideas no socialistas y no revolucionarias.

Para terminar el análisis de las opiniones del Comité de Kiev sobre la lucha política, ...[^5] de un modo sumamente extraño y, al mismo tiempo, sumamente característico para toda la *Profession de foi*, el Comité, no considerando posible llamar en el momento actual a las amplias masas obreras a acciones políticas, reconoce como deseable la organización de manifestaciones parciales con fines puramente de agitación (y no con vistas a influir sobre el gobierno) con ocasiones accesibles a la comprensión de las amplias masas. ¡Los socialistas llaman a los obreros a no ejercer influencia sobre el gobierno! No se puede ir más lejos... Solo es incomprensible cómo son posibles manifestaciones que no ejerzan influencia sobre el gobierno. ¿Acaso no se recomendaría a los obreros manifestarse entre las cuatro paredes de sus cuartuchos, después de haber cerrado antes la puerta? O, quizá, ¿manifestarse enseñando un higo en el bolsillo[^6]? Eso seguramente no ejercerá una «influencia sobre el gobierno» tan perniciosa y funesta. Tampoco alcanzamos a comprender qué significa «manifestación parcial». ¿Acaso significa: profesional, solo sobre cuestiones profesionales (una vez más: ¿a qué viene aquí el socialismo?), o quizá con ocasiones políticas parciales, y no contra todo el sistema político, contra la autocracia en general? Pero si es así, ¿no son éstas las ideas más puras del *Credo* y del oportunismo extremo, de la extrema humillación y ofuscación de la conciencia política y de las tareas políticas de la clase obrera? Si es así, ¿no deberíamos repetir ya la «frase alada» de «un joven» socialdemócrata de la capital: «es prematuro desacreditar ante los obreros la autocracia»?...

La extrema estrechez de miras se trasluce en la *Profession de foi* no solo en el problema de la «política». La influencia de agitación sobre la masa —leemos— en el momento actual solo puede expresarse, en primer lugar, en la contribución a la lucha económica del proletariado; por eso, el Comité aprovecha cada caso de choque de los obreros con los patronos o cada hecho importante de abuso por parte de los patronos para dirigirse a los obreros con un llamamiento, explicando a los obreros su situación, llamando a la protesta, asumiendo un papel dirigente en las huelgas, formulando sus reivindicaciones, indicando las mejores vías para alcanzarlas, desarrollando con todo esto en la clase obrera la autoconciencia y solo... no se nos dice nada más sobre la lucha económica, ¡y ésta es una *Profession de foi*! Reved atentamente estos pasajes: es otra vez el lenguaje del *Credo* y los pensamientos del *Credo*, lo cual ilustra una y otra vez el profundo error de la redacción de *Rabócheye Delo*, que se empeña en encubrir las opiniones de los «jóvenes economistas» y ver en ellas solo desviaciones de individuos aislados.

Para un socialista, la lucha económica sirve de base para organizar a los obreros en un partido revolucionario, para cohesionarlos y desarrollar su lucha de clases contra todo el régimen capitalista. Pero si se toma la lucha económica como algo autosuficiente, no hay en ella nada de socialista, y la experiencia de todos los países europeos nos muestra una multitud de ejemplos de sindicatos profesionales no solo no socialistas, sino incluso antisocialistas.

La tarea de la política burguesa es «contribuir a la lucha económica del proletariado»; la tarea de un socialista es hacer que la lucha económica contribuya al movimiento socialista y a los éxitos del partido obrero revolucionario. La tarea de un socialista es contribuir a la fusión indisoluble de la lucha económica y política en una lucha de clases única de las masas obreras socialistas. De este modo, las expresiones imprecisas de la *Profession de foi* del Comité de Kiev abren de par en par las puertas a las ideas bernsteinianas y legalizan una actitud inadmisiblemente estrecha hacia la lucha económica.

La influencia de agitación sobre la masa debe consistir en la más amplia agitación, tanto económica como política, con todos los motivos y manifestaciones de toda clase de opresión, agitación que debemos aprovechar para atraer a un número cada vez mayor de obreros a las filas del partido socialdemócrata revolucionario, para estimular todas las manifestaciones posibles de la lucha política, para organizar esta lucha, de sus formas espontáneas, en la forma de lucha de un partido político único. La agitación debe, por consiguiente, servir de medio para la amplia difusión de la protesta política y de formas más organizadas de lucha política. En la actualidad, los marcos de nuestra agitación son demasiado estrechos, el círculo de cuestiones que aborda es demasiado limitado, y nuestra obligación no es legalizar esta estrechez, sino tratar de liberarnos de ella, tratar de profundizar y ampliar nuestra actividad de agitación.

En la *Profession de foi* analizada, esta estrechez conduce no solo a los errores teóricos examinados más arriba, sino también a una limitación de las tareas prácticas. Esta limitación se ve en el deseo de «plantear como tarea inmediata más urgente la investigación de la situación de los obreros en las fábricas y talleres locales mediante hojas de encuestas y otros medios». Nosotros, por supuesto, no tenemos nada que objetar contra las hojas de encuestas en general, que son un accesorio necesario de la agitación, pero ocuparse de la investigación significa gastar de manera improductiva las ya de por sí escasas fuerzas revolucionarias.

Se puede extraer mucho de nuestras investigaciones legales; la tarea inmediata más urgente debería consistir en la ampliación de la agitación y la propaganda (especialmente la política), tanto más cuanto que la excelente costumbre que se está extendiendo entre nuestros obreros de enviar correspondencias autónomas a los periódicos socialistas asegura una abundancia suficiente de material.

Una limitación aún mayor se ve en el hecho de que, en lo concerniente a las cajas, se reconocen como deseables solo las cajas «profesionales de huelga», y no se dice ni una palabra de que estas cajas formen parte como eslabones del partido socialdemócrata, de que sirvan para la lucha política.

El limitar nuestras cajas conspirativas a una sola actividad económica es una aspiración natural para los autores del *Credo*, pero incomprensible en la *Profession de foi* del Comité del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia.

En cuanto a las sociedades legales, las tesis de la *Profession de foi* no son menos estrechas y expresan asimismo el afán de hacer concesiones a la consabida bernsteiniada: el contribuir a la creación de cajas por parte del comité del Partido S.D. significa otra vez desperdigar las fuerzas y borrar la línea divisoria entre el trabajo culturalista y el revolucionario; el partido revolucionario puede y debe aprovechar las sociedades legales para fortalecer y consolidar su labor, como focos de agitación, como pantallas cómodas para los contactos, etc., etc., pero nada más. Gastar las fuerzas de los socialistas en contribuir a la creación de sociedades es lo más irracional posible. Es incorrecto atribuir una importancia autónoma a estas sociedades; pensar que en las sociedades legales es posible una «total independencia de la participación y presión de los patronos» es simplemente ridículo.

Finalmente, también en los planes organizativos del Comité de Kiev se reflejó la estrechez de sus miras y su peculiaridad específica. Es cierto que estamos plenamente de acuerdo con el Comité de Kiev en que es inoportuno anunciar ahora la renovación del partido y elegir un nuevo C.C., pero consideramos completamente errónea la opinión sobre «el carácter directamente económico del movimiento», sobre el hecho de que el proletariado ruso aún «no está preparado para la agitación política». Sería también erróneo esperar hasta que «los grupos locales se fortalezcan, aumenten numéricamente, consoliden sus vínculos con el medio obrero»: tal fortalecimiento conduce a menudo a un fracaso inmediato.

No, debemos ponernos manos a la obra inmediatamente en la unificación, en la creación de un órgano general ruso, que deberá intentar preparar la renovación del partido, sirviendo de órgano para toda Rusia, recogiendo correspondencias y materiales de los círculos de todas las localidades, dando cabida a la discusión de los problemas controvertidos, ampliando los marcos de nuestra propaganda y agitación, dedicando especial atención a los problemas organizativos, tácticos y a los procedimientos técnicos de la labor, satisfaciendo todas las demandas de los obreros más desarrollados y elevando constantemente a las capas inferiores del proletariado (atraídas por las correspondencias obreras, etc.) a una participación cada vez más consciente en el movimiento socialista y en la lucha política.

Solo por este camino, a nuestro juicio, pueden prepararse las condiciones reales para la unificación y reconstrucción del partido, y solo la polémica directa y abierta contra el estrecho «economismo» y contra las ideas bernsteinianas que se extienden cada vez más puede asegurar el desarrollo correcto del movimiento obrero ruso y de la socialdemocracia rusa.

### Apéndice

#### PROFESSION DE FOI DEL COMITÉ DE KIEV DEL P.O.S.D.R.

Reconociendo como tarea general inmediata del movimiento obrero en Rusia la lucha por los derechos políticos del proletariado, el Comité de Kiev no considera, sin embargo, posible en el momento actual dirigirse a la masa de obreros con un llamamiento a acciones políticas, en otras palabras, realizar agitación política, ya que el obrero ruso, en su masa, aún no ha madurado para la lucha política. Por eso, la influencia de agitación sobre la masa en el momento actual solo puede expresarse: 1) en la contribución a la lucha económica del proletariado, razón por la cual el Comité aprovecha cada caso de choque de los obreros con los patronos, cada hecho más o menos importante de abuso por parte de los patronos, para dirigirse a los obreros con un llamamiento u octavillas, explicando a los obreros su situación, llamando a la protesta, asumiendo un papel dirigente en las huelgas, formulando sus reivindicaciones, señalando las mejores vías para alcanzarlas, desarrollando con todo esto en las masas obreras la autoconciencia, y 2) en la educación política de las masas sobre la base de la lucha económica cotidiana. Aprovechando cada manifestación de la lucha económica de los obreros, el Comité, en la medida en que haya ocasión para ello en cada caso particular, se propone como tarea esclarecer políticamente la situación de la clase obrera, introduciendo gradualmente en la masa las ideas de la libertad política, despertando la conciencia de la necesidad de la lucha por los derechos políticos.

Aspirando a ser el más pleno exponente posible de los intereses y necesidades del proletariado, el Comité considera necesario un conocimiento más profundo y multilateral de la situación de la clase obrera del que existía hasta ahora, y por eso plantea como tarea inmediata más urgente la investigación de la situación de los obreros en las fábricas y talleres locales mediante hojas de encuestas y otros medios.

En la obra de educación política de las masas obreras, el comité concede gran importancia a la edición de un periódico obrero local, esforzándose por hacerlo accesible a las capas más amplias posibles de obreros y por atraer a la participación en él mediante el envío de correspondencias, tanto de los obreros locales como de otras ciudades de la región adyacente, acostumbrando así a los obreros a considerar el periódico como suyo.

Concediendo el lugar principal en su actividad a la agitación económica y a la educación política de la amplia masa obrera, el Comité no considera posible renunciar a los estudios de círculo con los obreros, considerándolos como un medio para crear un cierto contingente de obreros-agitadores conscientes, para ampliar sus vínculos con el medio obrero y como una vía para la difusión de la literatura.

El Comité, no considerando posible llamar en el momento actual a las amplias masas de obreros de Kiev a acciones políticas, reconoce como deseable la organización de manifestaciones parciales con fines puramente de agitación (y no con vistas a influir sobre el gobierno) con ocasiones accesibles a la comprensión de las amplias masas.

##### Organizaciones económicas de combate.

En lo concerniente a las organizaciones económicas de combate, el Comité distingue la situación de los obreros fabriles y de los artesanos. El Comité considera las organizaciones profesionales completamente imposibles en las actuales condiciones políticas entre los obreros fabriles, ya que para tener alguna importancia y éxito, deben abarcar a un número considerable de obreros, y esto solo es posible si hay publicidad en las acciones de los dirigentes de estas organizaciones, rendición de cuentas, asambleas regulares y, en general, comunicación frecuente entre los miembros de la organización, en una palabra, en condiciones que no existen en Rusia. Pero el Comité considera indeseable organizar cajas conspirativas dándoles un significado educativo. Reconoce asimismo como posibles y deseables las organizaciones de cajas profesionales de huelga entre los artesanos. El pequeño número de personas ocupadas en un mismo oficio, por un lado, y el estrecho conocimiento personal de la mayoría de los artesanos entre sí, por otro, aseguran la regularidad de las cuotas a la caja y hacen posible la existencia y a menudo la actividad exitosa de las cajas de huelga artesanas incluso bajo las actuales condiciones externas.

##### Sociedades legales de obreros.

Sin plantearse como tarea la propaganda sistemática en el medio obrero de la necesidad de formar sociedades de socorros mutuos, cooperativas de consumo, etc., el Comité no considera, no obstante, posible mantener una actitud indiferente hacia tales organizaciones legales por las siguientes consideraciones: 1) Dichas sociedades surgen al margen de nuestro deseo o no deseo: es un hecho con el que no se puede dejar de contar.
Además, el propio gobierno, hasta cierto punto, sale al encuentro de este movimiento, teniendo en cuenta, quizá, quitar terreno a los grupos revolucionarios y encauzar el movimiento obrero por un cauce pacífico. 2) Toda sociedad obrera tiene un significado educativo, acostumbrando a los obreros a la actuación autónoma. En vista de todo esto, el Comité considera necesario, en primer lugar, contribuir al surgimiento de dichas sociedades con consejos, indicaciones, redacción de proyectos, estatutos, bajo la condición indispensable de la total independencia de tales organizaciones respecto a la participación y presión de los patronos y de la administración; en segundo lugar, esforzarse por influir en ellas, tratando de crear un papel dirigente en las mismas para los obreros conscientes.

##### Unificación.

El Comité considera, en principio, sumamente deseable la unificación de los grupos locales en un solo partido socialdemócrata con un programa definido, congresos regulares, un órgano ejecutivo y un periódico del partido, entendiendo que las condiciones policíacas, si bien dificultan enormemente tal unificación, no la hacen, sin embargo, imposible. No obstante, en el momento actual el Comité considera la unificación partidaria como inoportuna e irrealizable por las siguientes consideraciones: una organización del partido creada en un momento en que el movimiento obrero, como movimiento de masas, reviste todavía un carácter directamente económico, en su aspiración de actuar de manera planificada y unificada, manteniéndose al mismo tiempo en el suelo firme de las necesidades reales y acuciantes del proletariado, tropezará con un obstáculo difícilmente superable en la diversidad de las condiciones de la vida económica de los obreros en las distintas regiones industriales, zonas y ciudades.

Solo cuando el proletariado ruso, al menos en los principales centros industriales, esté suficientemente preparado para la agitación política, solo entonces se creará el terreno para una unificación real, para una auténtica organización del partido, ya que la carencia de derechos políticos oprime por igual a todos los obreros, y por eso las reivindicaciones políticas serán comunes a todos los obreros de Rusia. Además de esta razón general, es necesario tener en cuenta que las detenciones de los dos últimos años han deshecho las fuerzas de los grupos locales actuantes y debilitado los vínculos con los obreros, han arrancado del medio obrero a los mejores y más conscientes representantes; es necesario algún tiempo para que los grupos locales puedan fortalecerse, aumentar numéricamente, consolidar y ampliar los vínculos con el medio obrero. Renunciando en el momento actual a reanudar el intento de organizaciones del partido, el Comité conserva, sin embargo, su actual denominación, en vista de que se ha vuelto habitual tanto para los obreros como para la intelectualidad local, y en vista de que, a los ojos de los obreros, al menos de los conscientes, y de la intelectualidad, confiere un carácter determinado a la actividad del grupo local y une ideológicamente el movimiento obrero de toda Rusia. Además, el Comité está convencido de que llegará el momento en que la ficción del partido adquiera un contenido real. Considerando la formación de un partido real como cosa del futuro, el Comité considera en el momento actual sumamente necesaria, por así decirlo, la unificación mecánica entre los grupos actuantes, que puede expresarse en comunicaciones regulares más correctas, en el intercambio de literatura y ediciones locales, en empresas comunes (como, por ejemplo, las octavillas del Primero de Mayo) y, finalmente, en la creación, con fuerzas comunes, de un grupo autónomo no vinculado a un lugar determinado, que pudiera encargarse de la organización del transporte de literatura y del suministro de la misma a los grupos actuantes del partido.

[^1]: En la copia del archivo del Bund: «demostrar». *Red.*
[^2]: En la copia del archivo del Bund se omite la palabra: «sobre». *Red.*
[^3]: En la copia del archivo del Bund, esta cita de la *Profession de foi del Comité de Kiev* tiene la siguiente forma: «carácter directamente económico al final del movimiento»; las palabras «al final» han sido insertadas erróneamente en la copia dentro de la cita; es posible que en el manuscrito de Lenin estas palabras estuvieran escritas encima de la cita y significaran una referencia al final de la *Profession de foi del Comité de Kiev* (ver pág. 18). *Red.*
[^4]: En la copia del archivo del Bund: «humana». *Red.*
[^5]: Aquí, en la copia del archivo del Bund, hay una omisión manifiesta, señalada por nosotros con puntos suspensivos. *Red.*
[^6]: En la copia del archivo del Bund: «enseñando un higo». *Red.*