22 de agosto.

Recibí tu carta hace mucho, querida Manía, pero
últimamente he estado terriblemente perezosa, y toda mi
correspondencia está atrasada; hay varias cartas que debo contestar.
Debe obedecer a mi forma de vida actual; paso días enteros (cinco
horas por vez) paseando, incluso es difícil leer. El verano fue malo,
pero hasta ahora el otoño ha sido maravilloso. Volodia también
camina mucho, pero todavía trabaja algo, aunque mucho menos que
antes.

¿Qué has decidido? ¿Cuándo partes y a
dónde vas? Cuando leí tu carta a Volodia en la que le preguntas
a qué Instituto deberías entrar, recordé en qué
vacilaciones estaba a tu edad. Primero decidí ser maestra rural, pero
no pude encontrar un puesto, y quería ir a las provincias.
Después, cuando Bestúzhev inició los cursos, me
inscribí en ellos; esperaba que se me dijera todo lo que a mí
me interesaba, pero cuando comenzaron a hablar acerca de algo muy diferente
abandoné los cursos. En una palabra, estaba en una vacilación
desesperante. Tuve veintiún años antes de enterarme de que
había algo como "ciencias sociales"; hasta ese entonces consideraba
que las únicas lecturas serias eran las que se referían a
ciencias naturales o a historia, y pasaba de Rossmássler a la historia
de Felipe II de España. Tú estás colocada en
circunstancias muy distintas. No sé si vale la pena que te prepares
para algo que te permita "ganarte la vida"; creo que no vale la pena. Si
necesitas dinero, puedes conseguir trabajo en un ferrocarril, donde, por lo
menos, podrás trabajar la cantidad de horas necesaria y no
tendrás preocupaciones, serás libre como un cosaco; pero toda
esta pedagogía, medicina, etc., ocupan a una persona mucho más
de lo que deberían. Es una lástima perder tiempo en un
aprendizaje especial cuando hay tanto que quieres saber y debes saber, y,
después de todo, tu conocimiento de idiomas siempre te dará de
comer. Volodia y yo tenemos dificultades con los idiomas; los dos somos malos
en idiomas; nos preocupamos mucho por ellos, pero no somos buenos
todavía. Empezamos de nuevo a estudiar inglés.
¡Cuántas veces lo hemos hecho! En mi caso es el décimo
intento, por lo menos. Seguro que ya me dejaste muy atrás. Ania sabe
inglés muy bien, ¿no es así? Siempre olvido preguntarte
si conociste a Mescheriákov; creo que está en Moscú
ahora. Está tan entusiasmado con Bélgica como tú. En una
época nos escribíamos y entonces yo conocía bien todos
los asuntos belgas y estaba muy interesada en ellos. Si lo ves trata de
enterarte dónde está su esposa. Una amiga de ella me
escribió que se había marchado a Munich. Lamentaría
mucho perder contacto con ella. Es una persona excelente. No sé si
tendremos ocasión de volver a vernos. Todos mis conocidos de
Petersburgo están tan desperdigados, que no sé dónde
está cada uno. En los primeros tiempos nos escribíamos, pero
nuestra correspondencia se acaba poco a poco. No resulta escribir cartas,
nunca se puede discutir realmente algo, y uno empieza... El resultado es que
antes de saber adónse se ha llegado surge una confusión. No
sé cómo está Kuba; me escribía poco, pero
parecía que no podía controlar sus nervios. Pero termino,
porque he escrito tanto, que no quedará espacio para Volodia. Te beso
fuertemente, lo mismo que a M. Al. y a Aniuta. Saludos de mamá para
todos. Mis mejores deseos.

Nadia

22/VIII.1899.

Me alegró mucho, Maniasha, leer que por fin habías
conseguido Bernstein para mí [1], que esperaba y sigo esperando con
gran impaciencia. ¡¡Me escriben de Yakutia que lo
están leyendo, y aquí no lo tenemos aún!! Cuanto
más se habla de él, cuanto más lo utilizan esos
burgueses obtusos y esos "jóvenes" (en todos los sentidos) no
burgueses, tanto más necesario y urgente es conocer a este
"novísimo" héroe del oportunismo.

El 9.X. 1899 (nuevo calendario), habrá un Parteitag [2] en
Hannover, y se hablará de Bernstein [3]. Tengo vivísimos
deseos de leer los comentarios que aparezcan. Trata de conseguírmelos,
por favor. Es muy posible hacerlo de uno de los siguientes modos: escribe a
tus conocidos en el extranjero (pido que Ania haga lo mismo) que
envíen los números de los periódicos en que aparezca
información, aunque sea sólo Frankfurter Zeitung que
puede entrar en Rusia. En caso de que tus amigos no enviaran el
Vorwarts o el Frankfurter Zeitung, ¿ no
podrías suscribirte a Frankfurter Zeitung por el mes de
octubre, por intermedio del correo de Moscú? (Sé que es
posible suscribirse por tres meses, pero eso es demasiado tiempo y demasiado
caro: 4 rublos con 70 kopeks. ¿No se podrá por un mes?) Si
tú estás en el extranjero, entonces compra esos números
y envíamelos.

No te hago ningún encargo literario porque ahora no estoy
escribiendo nada y no pienso escribir. Pero si vas al extranjero,
probablemente pediré que busques para mí algunos buenos viejos
libros.

Un apretón de manos. V. U.

* * *

[1] Se trata del libro de E. Bernstein: Die Voraussetzungen des
Sozialismus und die Aufgaben der Soziddemokratie, 1899. (Ed. Bernstein:
Las premisas del socialismo y los objetivos de la sociddemocracia.)
(Véase el comentario de Lenin sobre este libro en el presente tomo,
carta 98.) (Ed.)

[2] Congreso del partido.

[3] Véase V. I. Lenin, ob. cit., t. V, nota 58. (Ed.)