27 de abril de 1899.

Muy contento estuve, A. N., con su carta del 27 de marzo, que por fin interrumpió su largo y obstinado silencio. Efectivamente, se han acumulado muchísimas cuestiones para conversar, y aquí no se logra hablar con detalle, sobre temas de carácter predominantemente literario. Y ahora además la revista**: sin conversaciones con los colegas uno se siente demasiado aislado para escribir. Aquí únicamente Yuli se toma todo esto muy cercana y activamente a pecho, pero con él las malditas «grandes distancias» impiden conversar con suficiente detalle.

Empezaré por lo que ahora más me interesa y me preocupa: los artículos de Bulgákov en los números 1-2 y 3 de «Nachalo». Al leer su opinión sobre él, me alegré indeciblemente de haber encontrado coincidencia en lo más esencial, y tanto más me alegré cuanto que, por parte de la redacción, al parecer, no hay muchas esperanzas de que se simpatice... Si a usted el artículo de Bulgákov le ha producido una impresión «repelente» y «lamentable», a mí me ha llevado directamente al furor. Hasta ahora, por más que he leído y releído a Bulgákov, yo decí-

\* - literatura disfrazada. N. del Ed.

\*\* Se refiere a la revista «Nachalo». N. del Ed.