Bélgica, Bruselas, Srta. Uliánova


A Mlle. Mane Ouljanoff. Rué des Minimes, 40


Bruxelles. Belgique





7 de marzo.





Otra vez soy culpable de gran incumplimiento, querida Mania, pero no te

enojes. Tu carta llegó precisamente antes de que arribaran nuestros

huéspedes. Decidimos festejar como corresponde los carnavales e

invitamos a todos los de la ciudad (seis personas) [1]. Nuestro tranquilo

Shush se puso lleno de gente y ruidoso. Pasamos el tiempo verdaderamente de

fiesta y los cinco días trascurrieron antes de que nos diéramos

cuenta. El último día vino también Mijaíl

Alexándrovich (ahora es nuestro vecino más próximo y

esperamos verlo a menudo; vive a 35 verstas de aquí). Después

de las visitas nos llevó mucho tiempo volver de nuevo a la normalidad.

Volodia está dedicado por entero a un artículo en respuesta a

Struve. Siempre ese eternamente nuevo problema de los mercados. Me parece que

Volodia deberá dedicar no poco tiempo a la polémica en defensa

de las tesis que expone en Estudios. Piensa escribir también

sobre Kablukov. Yo no tengo ocupación fija, sólo leo. Hace ya

diez meses que estoy en Shush, y no he logrado hacer nada, siempre voy a

hacer algo. La primavera está en el aire: el hielo del río

está permanentemente cubierto de agua y los gorriones pían en

los sauces furiosamente; los bueyes mugen cuando van y vienen por la calle, y

bajo el horno la gallina de la patrona cloquea tan fuertemente de

mañana que despierta a todo el mundo. Las calles están

fangosas. Volodia piensa cada vez más en su escopeta y en las botas de

caza, y mamá y yo, pensamos en plantar flores. Esta descripción

te dará una idea de cómo pasamos el tiempo y

comprenderás que no hay muchos elementos aquí para escribir una

carta. A juzgar por la tuya, tu vida es exactamente lo opuesto a la nuestra:

a tu alrededor hay vida y movimiento. Parece que participas en la vida local

y estás llena de sus intereses. Muchas gracias por los recortes de

periódicos; envía algunos más. Tu enojo por la falta de

conocimiento del francés sólo destaca en nosotros el lamentable

conocimiento de idiomas que Volodia y yo poseemos: su conocimiento es algo

mejor, pero el mío es muy pobre. Hemos conseguido Turguéniev en

alemán y pensamos empezar a traducir del ruso al alemán, pero

por ahora no tenemos diccionario ni gramática e incluso si los

tuviéramos sería difícil que estudiáramos. Por lo

visto, sólo aprenderemos idiomas cuando vayamos al extranjero y la

necesidad nos obligue a estudiarlos seriamente.





¿Cuándo piensas regresar? ¿Debes rendir algún

examen? ¿Te sientes nostálgica en tu Bruselas?, ¿tienes

muchos amigos?-¡Ah! ¿Sabías que Anatoli está muy

enfermo? Los médicos le diagnosticaron tisis y tiene fiebre alta

permanentemente. Kuba logró autorización para pasar tres

semanas en leniseisk y se ha ido ya. Escribe muy de tarde en tarde, y

sólo para tranquilizar su conciencia, de modo que no sé

cómo está, pero probablemente no muy bien. Zina, alegre y vivaz

como siempre. Hasta pronto. Te beso fuertemente. Los mejores deseos.

Mamá me pide que te bese. Escribe con más frecuencia.





Tuya, Nadia





Un apretón de manos, Maniasha, y muchas gracias por los recortes.

Nada tengo que añadir a la carta de Nadia.





V. U.





Escrita el 7 de marzo de 1899.





* * *




[1] Véase el presente tomo, carta 78. (Ed.)