El libro del Sr. Gvózdev resume los datos recogidos en nuestra literatura económica sobre la interesante cuestión del kulakismo y la usura. El autor aporta una serie de indicaciones sobre el desarrollo de la circulación mercantil y de la producción en la época anterior a la reforma, que provocó el surgimiento del capital comercial y usurario. A continuación, ofrece una reseña del material sobre la usura en la producción de cereales, sobre los kulaks en relación con las migraciones, las industrias artesanales, las industrias migratorias y en relación con los impuestos y el crédito. El Sr. Gvózdev señala con toda razón que los representantes de la economía populista consideraban erróneamente a los kulaks, viendo en ellos una especie de «excrecencia» en el organismo de la «producción popular», en lugar de una de las formas del capitalismo, que se encuentra en estrecha e indisoluble relación con todo el régimen de la economía social rusa. Los populistas ignoraban el vínculo de los kulaks con la descomposición del campesinado, la proximidad de los usureros rurales, los «miroedos», etc., a los «mujiks hacendosos», esos representantes de la pequeña burguesía rural en Rusia. Los vestigios de las instituciones medievales que oprimen a nuestra aldea (el carácter cerrado estamental de la comuna campesina, la adscripción de los campesinos a su parcela, la responsabilidad colectiva, la desigualdad estamental de los impuestos) crean enormes obstáculos para la inversión de pequeños capitales en la producción, para su orientación hacia la agricultura y la industria. La consecuencia natural de ello es la desmesurada difusión de las formas inferiores y peores del capital, el comercial y el usurario. Los escasos campesinos acomodados, que se hallan en medio de una masa de campesinos «débiles» que llevan una existencia semi-hambrienta en sus insignificantes parcelas, se convierten inevitablemente en explotadores de la peor especie, que esclavizan a los pobres mediante préstamos de dinero, la contratación invernal, etc., etc. Las instituciones caducas, al frenar el crecimiento del capitalismo tanto en la agricultura como en la industria, reducen con ello la demanda de fuerza de trabajo, sin garantizar en absoluto, al mismo tiempo, a los campesinos contra la explotación más descarada e ilimitada e incluso contra la muerte por hambre. Los cálculos aproximados que se aducen en el libro del Sr. Gvózdev sobre las sumas que el campesinado pobre paga a los kulaks y a los usureros muestran de manera patente la inconsistencia de los habituales contrastes entre el proletariado de Europa occidental y el campesinado ruso dotado de tierra. En realidad, la masa de este campesinado se encuentra en una situación mucho peor que la del proletariado rural en Occidente; en realidad, nuestros campesinos pobres pertenecen a los paupers, y cada vez con mayor frecuencia se repiten años en que se requieren medidas extraordinarias de ayuda para millones de campesinos hambrientos. Si las instituciones fiscales no vincularan artificialmente a los campesinos acomodados y a los pobres, a estos últimos se les tendría que considerar oficialmente, de manera inevitable, precisamente como paupers, y esto definiría de un modo más exacto y veraz la actitud de la sociedad contemporánea hacia dichas capas de la población. El libro del Sr. Gvózdev es útil porque recopila datos sobre el proceso del «empobrecimiento no proletario»[34] y caracteriza acertadamente este proceso como la forma inferior y peor de descomposición del campesinado. Gvózdev, por lo visto, conoce bien la literatura económica rusa, pero su libro habría ganado si el autor hubiera dedicado menos espacio a las citas de distintos artículos de revista y hubiera prestado más atención a la elaboración independiente del material. El tratamiento populista del material disponible deja generalmente en la sombra los aspectos más importantes desde el punto de vista teórico de la cuestión en cuestión. Además, los juicios propios del Sr. Gvózdev adolecen con frecuencia de una excesiva generalización y vaguedad. Especialmente hay que decir esto del capítulo dedicado a las industrias artesanales. El estilo del libro adolece en algunos pasajes de afectación y oscuridad.