El libro del talentoso publicista alemán que escribe bajo el seudónimo de Parvus consta de una serie de ensayos que caracterizan algunos fenómenos de la economía mundial contemporánea, prestando la mayor atención a Alemania. Parvus sitúa en primer plano el desarrollo del mercado mundial y describe, ante todo, las etapas por las que ha pasado este desarrollo en los últimos tiempos, a medida que decaía la hegemonía industrial de Inglaterra. Son sumamente interesantes las observaciones del autor acerca del papel que desempeñan los viejos países industriales al servir de mercado para los países capitalistas más jóvenes: por ejemplo, Inglaterra absorbe una cantidad cada vez mayor de productos manufacturados alemanes, en la actualidad entre 1/5 y 1/4 de la exportación total de Alemania. Basándose en los datos de la estadística comercial e industrial, Parvus esboza una original división del trabajo entre los distintos países capitalistas, de los cuales unos producen, principalmente, para la venta en las colonias, y otros para la venta en Europa. En el capítulo «Las ciudades y los ferrocarriles» el autor hace un intento sumamente interesante de caracterizar las principales «formas de las ciudades capitalistas» y su importancia en la estructura general de la economía capitalista. El resto, la mayor parte del libro (págs. 33-142), está dedicado a las cuestiones de las contradicciones en la agricultura capitalista moderna y de la crisis agraria. Parvus examina primero la influencia del desarrollo industrial sobre los precios del trigo, sobre la renta de la tierra, etc. Luego expone la teoría de la renta de la tierra desarrollada por Marx en el tercer tomo de El Capital y explica, desde el punto de vista de esta teoría, la causa fundamental de las crisis agrarias capitalistas. Complementando el análisis puramente teórico de esta cuestión con los datos referentes a Alemania, Parvus llega a la conclusión de que «la última y fundamental causa de la crisis agraria son las rentas de la tierra, elevadas exclusivamente por el desarrollo capitalista, y los precios de la tierra correspondientes a ellas». «Eliminad estos precios –dice Parvus– y la agricultura europea volverá a estar en condiciones de competir con la agricultura rusa y americana». «El único medio de aquélla (de la propiedad privada) contra la crisis agraria, si no se habla de una coyuntura casual favorable del mercado mundial, es: la venta en subasta de toda la propiedad capitalista de la tierra» (141). De este modo, la conclusión a la que ha llegado Parvus coincide, en términos generales, con la opinión de Engels, quien señaló en el tercer tomo de El Capital que la actual crisis agrícola hace imposibles las rentas de la tierra anteriores, percibidas por los terratenientes europeos{16}. Recomendamos encarecidamente a todos los lectores interesados en las cuestiones señaladas que se familiaricen con el libro de Parvus. Este constituye un excelente contrapeso a esos razonamientos populistas al uso sobre la crisis agrícola contemporánea, que aparecen constantemente en la prensa populista y que adolecen de un defecto muy sustancial: el hecho de la crisis se examina al margen de la relación con el desarrollo general del capitalismo mundial, no se examina desde el punto de vista de determinadas clases sociales, se examina únicamente para extraer una moral pequeñoburguesa sobre la vitalidad de la pequeña explotación campesina.

La traducción del libro de Parvus puede considerarse, en general, satisfactoria, aunque en algunos pasajes aparecen giros poco afortunados y pesados.

Escrito entre el 3 y el 7 (15 y 19) de febrero de 1899.

Publicado en marzo de 1899 en la revista «Nachalo», núm. 3. Firmado: Vl. Ilín.

Se imprime según el texto de la revista.