27/XII.1897.





Llegó el dinero, querida mamita, tanto la primera como

la segunda cuota (es decir, del 16.XI y del 8.XII). Ahora recibimos

regularmente la asignación, de modo que, en este aspecto, las cosas

están normalizadas y pienso que por un tiempo ( relativamente largo)

no recesitaré contribuciones extras.





Hace varios días que vive conmigo Gleb, quien obtuvo

autorización para un viaje de diez días aquí. Lo pasamos

magníficamente y paseamos mucho, porque el tiempo es casi siempre muy

templado. Excepto un día, en que la temperatura llegó,

según dicen, a 36 grados R [*] (hace

una semana y media), y de varios días con ventisca ("de tiempo", como

dice la gente de aquí), los días han sido muy templados y nos

dedicamos con entusiasmo a cazar... pero sin mucha suerte. ¿Qué

más puede esperarse del invierno? Los paseos, en cambio, son

agradables. Debido a las fiestas no salió el correo el

miércoles de esta semana ni vino el correo del viernes; es la tercera

vez que no hay correo desde que vivo en Shush. No es mucho. Gracias a mi

huésped, apenas lo noto. ●





Te beso fuertemente. Tuyo, V. U.





 





Envío un artículo para la revista. Sería bueno

hacerlo llegar rápidamente; quizás estarás a tiempo para

el número de enero [**].





Gleb manda saludos. Me pide que le diga a Maniasha que confía en

tener mucho que discutir con ella.





 





 





Para Maniasha





No te empeñes tanto, Maniasha, por Shtangue; es muy

probable que me haya equivocado. ¡Cómo podía acordarme

después de tantos años! Has encontrado un artículo, de

manera que podemos considerarnos afortunados. Se me ocurrió incluso

que el segundo artículo no había sido publicado en

Ekonomícheskaia Zhurnal, sino en Siéverni

Viéstnik, en 1891 (por lo menos hace poco lo encontré

citado en alguna parte). De cualquier manera, no hay necesidad de revisar

todo Ekonomíscheski Zhurnal hasta 1885.





En cuanto a tu visita, me alegrará mucho. Las cosas son ahora

diferentes, y no tengo motivos particulares para oponerme. Si esperas la

salida de los barcos que van por el lenisei, puedes hacer el viaje sin

grandes inconvenientes. Es muy posible que venga también Nadiezhda

Konstantínovna: el problema se re solverá seguramente pronto;

tal vez esté resuelto cuando leas esta carta. Si la autorizan a elegir

Shu-Shu-Shu como lugar de destierro, en vez del norte de Rusia, no la

autorizarán, como es natural, a aplazar el viaje hasta la primavera y

tendrá que viajar en seguida.





Un apretón de manos. V. U.





 





Recuerdo que Mark me escribió una vez preguntándome si

quería que me consiguiese un perro de caza en Moscú. Entonces

mi actitud fue muy fría, pues contaba con mi Pegaso, pero me ha

engañado ignominiosamente. Ahora aceptaría gustosamente ese

plan, por supuesto, pero por lo que puedo ver, es puramente utópico y

no vale la pena. El traslado es muy caro. A Gleb se le ocurren ideas

fantásticas: |tomar un cachorrito y traerlo en un cesto! Nos hemos

reído con ese plan, que, por supuesto, es apenas algo mejor que

cualquier otro. No, lo que pasa simplemente es que Mark se dejó

arrebatar por la imaginación: por esta posdata podrás ver

qué trivialidades ocupan a veces la atención de los habitantes

de Shu-Shu-Shu y Te-te-tes.





 





 





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[*] Esta temperatura en

escala Reamur equivale a 45° Celsius. (Ed.)





[**] Es el

artículo "¿A qué herencia renunciamos?" (véase V.

I. Lenin, ob. cít., t. II), escrito para Nóvoie

Slovo, que ya había sido clausurada por el gobierno. El

artículo apareció después en la colección

Estudios y artículos económicos. (Ed.)