15/111.1897.





Todo este tiempo he esperado carta de ustedes, querida mamita;

en el correo nada pude averiguar. Comienzo a pensar que no me han escrito

porque esperaban el telegrama que no me fue posible enviarles a mi llegada.

Dada la gran distancia postal que nos separa (es decir, el largo camino que

deben recorrer las cartas), tienen que escribir sin esperar una

dirección. Si me envían de aquí a otro lugar,

dejaré un mensaje en la oficina de correos, para que me remitan las

cartas a mi nueva dirección. Por lo tanto, escríbanme

más a menudo, por favor, a la última dirección que

conocen, pues echo de menos las cartas de casa. Lo único que he

recibido es la nota de Maniasha, que me trajo Doctor.





Hoy despedí a Doctor. Salió para Irkutsk. No le permitieron

quedarse aquí más tiempo, es decir, no lo permitieron las

autoridades locales. A mí, por ahora, no me molestan, y no pienso que

puedan molestarme porque envié una solicitud al gobernador, y ahora

espero respuesta. Dicho sea de paso, no es absolutamente imposible que yo

también tenga que emprender el mismo viaje. Aquí en estos

días comienza el deshielo de primavera; por eso los viajes en coche de

posta son más caros y difíciles. El tiempo es magnífico,

un tiempo realmente primaveral. Paso mi tiempo aquí de dos maneras:

primero, visitando la biblioteca de ludin, y la segunda, informándome

de la ciudad de Krasnoiarsk y sus habitantes (muchos de ellos, exiliados)

[*]. Voy a la biblioteca todos los

días, y como está a dos verstas de los suburbios de la ciudad,

tengo que caminar unas cinco verstas, cerca de una hora de marcha. El paseo

me agrada mucho y lo disfruto, aunque a veces me da mucho sueño.

Resulta que en la biblioteca hay muchos menos libros sobre el tema que me

interesa de lo que podía suponer por sus dimensiones generales;

así y todo, hay algunos que me son útiles, y estoy muy

satisfecho de no tener que perder aquí completamente el tiempo. Visito

también la biblioteca urbana, donde puedo hojear las revistas y

periódicos que llegan aquí con once días de retraso, y

todavía no puedo acostumbrarme a tan viejas "novedades". Si tengo que

vivir sólo a algunos centenares de verstas de aquí, el correo

tardará más en llegar, por lo que será más

necesario escribir con frecuencia, sin esperar respuesta; si esperan

respuesta, ¡pasará más de un mes!





Es muy lamentable no saber nada sobre el grupo[**]. Dejé ya de esperar el telegrama de Aniuta y he decidido

que, o no ha podido averiguar nada, o bien que hay una demora. He oído

que no vendrán más columnas a pie, lo que significa que el

grupo llegará por ferrocarril. Si es así, no puedo comprender

por qué son demorados en Moscú. ¿Será posible

pasarles libros, alimentos, cartas? Si estas preguntas no llegan demasiado

tarde, me agradaría mucho que Aniuta las respondiera.





16/111. Ayer perdí el correo. El tren para Rusia sale a una hora

muy avanzada de la noche, y la estación está lejos.





Te beso fuertemente y mando saludos a todas los nuestros. Mañana,

quizás, trataré de enviar por fin a Aniuta los libros que me

han prestado por un breve plazo.





Tuyo, V. U.





 





 





¿Llegó mi carta con la dirección? Por si acaso, la

repito: calle Bolshekáchenskaia, casa de Klavdia Popova. Se puede

escribir también a poste restante, y yo pediré las cartas en el

correo. Cuando me vaya, me reexpedirán las cartas.





 





 





_________________________





[*] Durante su

estadía en Krasnoiarsk Lenin se vinculó con P. A.

Krásikov, V. A. Bukshins, N. A. Merjaliev, A. A. Filíppov, V.

A. Karaúlov, N. V. látsevich, P. E. Kulákov y V. N.

Kudriáshev. (Ed.)





[**] Entre los

deportados que viajaban por cuenta del Estado figuraban camaradas

estrechamente vinculados a Lenin por la actividad de la "Unión de

lucha" de Petersburgo: G. M. Krzhizhanovski, I. O. Tsederbaum (L.

Mártov), A. A. Vanéiev y V. V. Starkov. Debido a que el

traslado del grupo estaba mal organizado, el grupo llegó a Krasnoiarsk

más tarde (por ferrocarril), el 4 de abril de 1897. Lenin se

encontró en la estación del ferrocarril con sus camaradas.

(Ed.)