12/1.1896.

Recibí ayer tu paquete y como precisamente antes
alguien me trajo toda clase de alimentos, tengo ahora todo un surtido; por
ejemplo, podría comenzar a comerciar con el té con buenas
perspectivas, pero no creo que me autoricen, porque sin duda ganaría
la competencia con la proveeduría de aquí. Como muy poco pan,
procuro ajustarme a un régimen determinado, pero trajiste tal cantidad
que creo que me durará casi una semana, y que se pondría tan
duro como los pasteles dominicales de Oblómov. [*]

Tengo ahora todo lo necesario, y aun más de lo necesario[**]. La salud totalmente satisfactoria. Hasta
consigo aquí el agua mineral: la traen de la farmacia el mismo
día que la encargo. Duermo unas nueve horas diarias y en el
sueño veo distintos capítulos de mi futuro libro.

¿Cómo está mamá y el resto de la familia?
Saludos para todos.

Tuyo, V. Uliánov

 

Si vuelves por aquí, tráeme, por favor, un lápiz con
mina de grafito: los lápices corrientes, de madera, resultan
incómodos, pues no se permiten los cortaplumas. Tengo que pedirle a
los guardias que les saquen punta a los lápices, tarea que no cumplen
de buena gana ni con rapidez.

Me gustaría conseguir una caja ovalada que está[***] en el cajón del ropero y que tiene una
cánula. Creo que es posible hacerlo incluso sin un poder: pon 25
kopeks en la mano de la dueña, dile que tome un coche y la entregue
aquí bajo recibo. Pero, por desdicha, esta
respetabilísima matrona es tan terca como la Karóbochka[****]. En la actualidad no la necesito
con urgencia, por lo que no vale la pena comprar una. ●

 

 

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[*] Lenin se refiere al
pastel de los domingos, del que se habla en la novela de I. A. Goncharov Los
Oblómov. (Ed.)

[**] Alguien trajo,
por ejemplo, una levita, un chaleco y un pañuelo. Todo eso fue
"despachado" inmediatamente al depósito por innecesario.

[***] Mejor
dicho, que estaba.

[****]
Personaje mas muertas, de N. Gógol, quien discutía el
precio que iba a recibir por unos siervos muertos hacía mucho tiempo.
(Ed.)