Hace tiempo que se conoce la solución que proponen los
populistas al problema del capitalismo en Rusia y que, últimamente, ha
sido expuesta con el mayor relieve por Rússkoie Bogatstvo. Sin negar
la existencia del capitalismo, y obligados a reconocer su desarrollo, no
consideran sin embargo nuestro capitalismo como un proceso natural y
necesario, culminación de la evolución secular de la
economía mercantil en Rusia, sino como un fenómeno casual, no
arraigado, sólo como una desviación del destino
histórico de la nación. "Debemos-dicen los populistas- elegir
otros caminos para la patria", abandonar la vía del capitalismo e
instaurar la "comunidad" [3] en la
producción, haciendo participar a las fuerzas disponibles de "toda" la
"sociedad", la que, según ellos, comienza ya a convencerse de la
insolvencia del capitalismo.

Es evidente que si se puede elegir otro camino para la patria, si toda la
sociedad comienza a comprender esta necesidad, la "instauración del
mir en la producción" no presenta mayores dificultades ni
requiere un período histórico preparatorio. Basta con elaborar
el plan para esa instauración y convencer a quien corresponda de su
posibilidad, para que la "patria" se aparte de la ruta equivocada del
capitalismo y se encamine por la vía de la socialización.

Cualquiera compiende el inmenso interés que provoca un plan que
abre perspectivas tan halagüeñas, y por qué el
público ruso debe estar tan agradecido al señor luzhakov, uno
de los asiduos colaboradores de Rússkoie Bogatstvo, que se ha
tomado el trabajo de elaborar semejante plan. En el número de mayo de
Rússkoie Bogatstvo encontramos su artículo "Una
utopía educacional", con el subtítulo "Plan de enseñanza
secundaria general obligatoria".

¿Qué relación tiene esto con la "instauración
de la comunidad" en la producción?, preguntará el lector. La
más directa pues el plan del señor luzhakov es muy vasto. El
autor proyecta fundar en cada distrito una escuela que abarque a toda la
población de ambos sexos en edad escolar (de 8 a 20 años, y
hasta un máximo de 25). Estas escuelas deben constituir
asociaciones de producción en las que además de las tareas
agrícolas se bregue por la formación moral de los educandos,
quienes con su trabajo no sólo mantengan a la población de las
escuelas (que constituye según el señor luzhakov, una quinta
parte de toda la población) sino que, además, suministren
recursos para mantener a toda la población infantil. El
minucioso cálculo hecho por el autor para una sola escuela de
distrito, tomada como tipo (que podría llamarse "escuela-granja",
"hacienda escuela" o "escuela agrícola"), muestra que la escuela
mantendrá a más de la mitad de toda la población
local. Si tenemos en cuenta que a cada una de éstas (en total se
proyectan para Rusia 20.000 escuelas mixtas, esto es, 20.000 para varones y
otras tantas para mujeres) se le suministrará tierra y medios de
producción (se espera emitir obligaciones de los zemstvos
[4] con garantía del Estado, con el
4% por ciento de interés y % por ciento de amortización anual),
comprenderemos que este "plan" del señor luzhakov es, en efecto,
"colosal". La producción es colectivizada para la mitad de la
población.

De golpe, como ustedes ven, ¡se toma otro camino para la patria! Y
esto se logra "sin desembolsos [sic] por parte del gobierno, del
zemstvo y del pueblo". Esto "a primera vista parece ser una
utopía", pero en realidad "es muchísimo más realizable
que la instrucción primaria general". El señor luzhakov asegura
que la operación financiera que ello requiere "no tiene nada de
quimérica ni de utópica", y que se logra, como lo hemos visto,
sin gastos, sin desembolso alguno, ¡¡hasta sin modificar "los
planes de enseñanza fijados"!! El señor luzhakov hace notar
justame ;te que "esto tiene una importancia muy grande si en vez de limitarse
a una sola experiencia, se desea en realidad llevar a la práctica la
instrucción pública general". Es verdad, dice, que "no se ha
propuesto confeccionar un proyecto operativo", pero su exposición
precisa no sólo la cantidad de alumnos y alumnas para cada escuela,
sino también la mano de obra necesaria para mantener a toda la
población de los colegios; enumera también el personal docente
y administrativo, e indica, además, los medios de subsistencia a los
miembros de la escuela y la remuneración de los maestros,
médicos, técnicos y operarios. El autor hace un cálculo
minucioso de las jornadas de trabajo necesarias para las faenas
agrícolas, la cantidad de tierras para cada escuela y los recursos
monetarios que hacen falta para la instalación inicial. Prevé
el destino, por un lado, de las minorías nacionales y de las sectas
que no podrán gozar de los beneficios de la enseñanza media
general, y por el otro, de quienes han sido expulsados de la escuela por su
mala conducta. Sus cálculos no se circunscriben únicamente a la
escuela secundaria tipo. De ninguna manera. Plantea la creación de las
20.000 escuelas mixtas, e indica cómo procurarse la cantidad necesaria
de tierra y cómo reclutar "personal competente de educadores,
administradores e intendentes".

Se comprende el apasionado interés que despierta semejante plan,
interés no sólo teórico (es evidente que un plan de
instauración de la comunidad de toda la producción, elaborado
de manera tan concreta, debe terminar de convencer a los escépticos y
acabará con todos los que nieguen la posibilidad de realizar tales
planes), sino también interés práctico, vivo.
Sería extraño que un proyecto de organización de la
enseñanza media general obligatoria no llamara la atención de
las altas esferas del gobierno, sobre todo cuando el autor de la
proposición afirma categóricamente que la obra no
requerirá "ningún desembolso" que su realización
tendrá "menos dificultades en el aspecto financiero y económico
que en el aspecto cultural", y que aun éstas no han de ser "
insuperables". Semejante proyecto interesa de manera directa, no sólo
al ministerio de Instrucción Pública, sino también al
del Interior, al de Finanzas, al de Agricultura, e inclusive, como lo veremos
más adelante, al de Guerra. Al ministerio de Justicia deberán
pasar, con toda seguridad, las "escuelas correccionales" proyectadas. No
puede caber duda de que los demás ministerios se interesarán
asimismo por un proyecto que, según palabras del señor
luzhakov, "responde a todas las necesidades enumeradas [o sea, de los
estudios y la manutención] y, probablemente, a muchas otras
también".

Estamos seguros de que el lector no se molestará, pues, con
nosotros, si hacemos un análisis minucioso de este formidable
proyecto.

La idea fundamental del señor luzhakov consiste en lo siguiente:
como durante el verano no se estudia, ese tiempo se dedica a las faenas del
campo. Luego, los alumnos que han terminado la escuela permanecen en ella
algún tiempo como trabajadores; se ocupan de las tareas invernales y
artesanales, que complementan las agrícolas y ofrecen, en cada
escuela, la posibilidad de mantener, con el propio trabajo, a todos los
alumnos y operarios, a todo el personal docente y administrativo, y cubrir
los gastos de enseñanza. Tales escuelas, dice con razón el
señor luzhakov, serían grandes arteles agrícolas. Esta
última expresión, dicho sea de paso, no deja ya ni la menor
duda acerca de que tenemos el derecho de considerar el plan del señor
luzhakov como los primeros pasos de una "instauración populista de la
comunidad" en la producción, como parte del nuevo camino que Rusia
debe seguir a fin de evitar las peripecias del capitalismo.

"En la actualidad-razona el señor luzhakov-se puede egresar de la
escuela secundaria a la edad de 18 ó 20 años, y a veces hay un
retraso de 1 a 2 años. Con la enseñanza obligatoria [...], ese
retraso se extenderá aun más. Se egresará más
tarde, y los tres cursos superiores comprenderán a los alumnos de 16 a
25 años, si se fija en 25 años el límite de edad en que
el alumno e:; eliminado, aun sin haber terminado el curso. De esta manera, si
se tiene en cuenta el contingente complementario de alumnos de mayor edad
entre los del quinto grado, se puede calcular con seguridad que cerca de un
tercio de los educandos [...] estarán en edad de trabajar." Inclusive
si rebajamos este porcentaje hasta una cuarta parte de los alumnos, como lo
calcula luego el autor, agregando a los ocho grados de la escuela secundaria
otros dos para la preparatoria elemental (se admitirían niños
de ocho años que no saben leer ni escribir) , obtendremos, de todos
modos, un gran número de obreros, que, ayudados por los medioobreros,
ejecutarán las faenas de verano. Pero "un liceo-granja de diez
grados-hace notar con fundamento el señor luzhakov- requerirá
necesariamente cierto contingente de obreros durante el invierno." ¿De
dónde sacarlos? El autor propone dos soluciones: 1) tomar obreros
asalariados "(de los cuales algunos, con mayores méritos,
tendrían participación en los ingresos"). La hacienda escuela
debe ser rentable y justificar tales salarios. Pero el autor "tiene otra
salida más importante": 2) los egresados de la escuela estarán
obligados a compensar con trabajo su educación y manutención
durante el tiempo que estuvieron en los grados inferiores. Esta es su
"obligación directa"-añade el señor luzhakov-, una
obligación, se entiende, sólo para los que no pueden abonar el
costo de los estudios. Ellos serán quiénes integren el
contingente necesario de operarios invernales y el suplementario de los de
verano.

Este es él primer aspecto de la proyectada organización, que
reunirá en un artel agrícola, que funcione en base a la "
comunidad", a una quinta parte de la población. Con esto ya podemos
ver cuáles serán las características que tendrá
la elección del nuevo camino para la patria. El trabajo asalariado,
que en la actualidad constituye la única fuente de ingresos para
quienes "no pueden abonar el costo de sus estudios" ni el de su subsistencia,
será remplazado por el trabajo gratuito obligatorio. Pero esto no
tiene por qué turbarnos: no debe olvidarse que a cambio de ello la
población gozará de los beneficios de la enseñanza media
general.

Continuemos. El autor proyecta escuelas separadas para varones y para
mujeres, haciendo una concesión al prejuicio que impera en el
continente europeo contra la educación mixta, que en realidad
sería más racional. "50 alumnos por grado ó 500 alumnos
para los diez grados, ó 1.000 por escuela-hacienda (500 muchachos y
500 muchachas) será la composición normal" de una escuela
secundaria. En ella habrá 125 "parejas de obreros" y su
correspondiente número de medio-obreros. "Cuando pruebe -dice
luzhakov-que esta cantidad de operarios es capaz de cultivar en la
Malorossía [5] , por ejemplo, 2.500
desiatinas de tierra laborable, (cualquiera comprenderá qué
enorme fuerza de trabajo es la escuela!..."

Pero además de estos obreros habrá todavía "obreros
permanentes" que pagarán sus estudios y su manutención "con
trabajo" ¿Cuántos serán? El egreso anual será de
45 alumnos, muchachos y muchachas. Una tercera parte hará el servicio
militar durante un período de tres años (actualmente lo hace
una cuarta parte. El autor aumenta su número hasta un tercio,
reduciendo el plazo de la conscripción a tres años). "No
será ninguna injusticia colocar en las mismas condiciones a los dos
tercios restantes, es decir, retenerlos en la escuela para oue paguen con su
trabajo sus nror"ios estudios, v también los de sus compañeros
que estén baio bandern. Todas las muchachas podrán ser
retenidas para el mismo fin".

La organización del nuevo régimen establecido en la patria
después de la elección de otro camino se vislumbra cada vez con
mavor nrecisión. Actualmente, todos los subditos rusos se consideran
obligados a currmlir el servicio militar, v como el número de
individuos en ed^d militar es mayor que el de los soldados necesarios,
éstos se eligen por sorteo. Si se establece el sistema de la comunidad
en la producción, los reclutas también serán sorteados,
pero se propone oue el resto sea "puesto en las mismas condiciones", es
decir, obligado a permanecer tres años, es cierto oue no en servicio
militar, sino trabañnrlo para la escuela. Ellos tendrán que
pagar con su trabajo el costo de mantenimiento de sus compañeros que
están baio bandera. ,1 Todos tendrán oue trabajar para esto?
No, sólo los que no pueden abonar el costo de los estudios cursados.
El autor ya formuló antes esta reserva, pero más adelante
veremos que para los individuos que se encuentran en condiciones de abonar
por el estudio proyecta, en general, escuelas secundarias especiales de tipo
antiguo. Surge la pregunta: ¿por qué entonces, el mantenimiento
de los compañeros que est^n bajo bandera recae sobre los que no pueden
pagar el costo de sus estudios, y no sobre los que pueden hacerlo? La
razón es bien simple. Si se dividiera a los estudiantes secundarios en
los que pagan sus estudios y los oue estudian gratuitamente, es evidente que
la estructura actual de la sociedad no sería afectada por la reforma:
esto lo sabe perfectamente el propio señor luzhakov. Y si es
así, se comprende entonces que los gastos generales del Estado (para
el ejército) recaigan sobre los que carecen de medios de
subsistencia[6], tal como ocurre en la
actualidad en forma, por ejemplo, de impuestos indirectos, etc. ¿En
qué consiste, entonces, la diferencia del nuevo régimen? En
que, en la actualidad, los que carecen de recursos pueden vender su fuerza de
trabajo, mientras que bajo el nuevo régimen estarán
obligados a trabajar gratuitamente (o sea, por la sola
manutención). No cabe la menor duda de que, de este modo, Rusia
evitará todas las vicisitudes del régimen capitalista. El
trabajo asalariado libre que amenaza con la "lacra del proletariado" queda
excluido y cede su lugar... al trabajo gratuito obligatorio.

Y no hay que extrañarse de que los hombres sometidos a las
relaciones del trabajo gratuito obligatorio se encuentren en la
situación que corresponde a tales relaciones. Escuchemos lo que dice
nuestro populista "(amigo del puebla") a continuación:

"Si, además, se autoriza los matrimonios entre estos
jóvenes, egresados del curso y que quedan durante tres años en
la escuela; si se construye viviendas separadas para obreros casados; y si
los ingresos de la escuela permiten, al alejarse de la misma, entregarles
aunque sea una módica subvención en dinero y en especie, tal
permanencia por tres años en la escuela será mucho menos
gravosa que el servicio militar..."

¿No es evidente que estas condiciones de privilegio
llevarían a la población a desear con todas las fuerzas de su
alma entrar en la escuela secundaria? Juzguen ustedes mismos: en primer
lugar, se les permitirá contraer matrimonio. Cierto es que,
según las leyes actualmente en vigencia, no se requiere tal
autorización (de las autoridades). Pero tengan en cuenta que se trata
deestudiantes que, si bien es cierto ya alcanzaron la edad de 25 años,
aun así son estudiantes. Si a los estudiantes universitarios no se les
permite contraer matrimonio, ¿podrá consentirse que lo hagan
los estudiantes secundarios? Y además, el permiso dependerá de
las autoridades de la escuela, y por consiguiente, de hombres de cultura
superior: está claro que no hay razón para temer abusos. Los
que han terminado la escuela y quedan en ella como obreros permanentes, ya no
son estudiantes secundarios. Y sin embargo, la autorización para
casarse, les concierne igualmente a pesar de que tienen entre 21 y 27
años. No se puede dejar de advertir que el nuevo camino elegido para
la patria entraña cierta reducción de los derechos civiles de
los ciudadanos rusos, pero cabe reconocer que los beneficios de la
enseñanza secundaria general no pueden obtenerse sin sacrificios. En
segundo lugar, para los obreros casados se construirá edificios para
que vivan aparte, probablemente no peores que los cuartuchos en que viven los
obreros fabriles en la actualidad. Y en tercer lugar, los obreros permanentes
recibirán a cambio una "módica subvención". Sin duda
alguna, la población preferirá estas ventajas de una vida
tranquila, bajo el amparo de la administración, antes que los
sobresaltos del capitalismo; las preferirá a tal punto, que algunos
obreros se quedarán para siempre en la escuela (sin duda por gratitud
ante el permiso de casamiento): "Un pequeño contingente de obreros
permanentes, que se queda definitivamente en la escuela y que, en estrecha
comunión [sic] con ella, completa la mano de obra de la
escuela-hacienda. Así es posible, y nada utópico, contar con la
mano de obra de nuestra escuela agrícola".

¡Pero por favor! ¿Qué hay equí de
"utópico"? Obreros permanentes gratuitos, "en comunión" con los
patronos, los cuales les permitan contraer matrimonio... pues no hay
más que preguntar a cualquier campesino viejo, y él, por propia
experiencia, nos dirá hasta qué punto es posible todo esto.
●

(Continuará) [7]

 

 

 

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[1] Escuelas-granjas
y escuela- correccionales: artículo escrito en el otoño de
1895 en respuesta al de S. luzhakov Una utopía educacional. Plan
para una educación secundaria obligatoria y general, publicado en
mayo de ese año en la revista Rússkoie Bogatstvo.

Lenin criticó severamente el plan de luzhakov, que
proponía la educación secundaria obligatoria en las escuelas
agrícolas superiores, donde los estudiantes pobres tendrían que
pagar sus estudios con su propio trabajo. Más tarde, a fines de 1897
durante su exilio en Siberia, Lenin vuelve a referirse a este tema en el
artículo Perlas de la proyectomanía populista
(véase el presente tomo, págs. 463-496).

Este artículo fue publicado con la firma K. Tvin,
el 25 de noviembre (7 de diciembre) de 1895, en Samárski
Viéstnik.

Samárski Viéstnik "(El heraldo de
Samara"): periódico que se publicó en Samara (hoy
Kúibishev), desde 1883 a 1904. Desde fines de 1896 hasta marzo de
1897, fue órgano de los "marxistas legales" (P. Maslov, R. Gvosdiev
"R. Tsimmerman", A. Sanin, V. Portugálov, etc.). En la década
de 1890 publicó algunos artículos de marxistas revolucionarios.
66.

[2] Véase V. I.
Lenin, ob. cit., t. I, nota 10. (Ed.)

[3] Id.,
ibíd., t. I, nota 3. (Ed.)

[4] Zemstvo:
administración local autónoma en las provincias centrales de la
Rusia zarista, creada después de la Reforma de 1861. (Ed.)

[5] Ucrania. (Ed.)

[6] De otro modo no se
mantendría el dominio de los primeros sobre los otros.

[7] En Samarski
Viéstnik no se publicó la continuación. (Ed.)