9/VIII.1895.

Hace unos días recibí tu carta, querida mamita, y hoy me
llegó una carta de Mark, para quien escribo una notita.

Vivo aún como antes, y por ahora estoy contento en Berlín.
Me siento muy bien; quizá sea la vida ordenada [me cansé de
trasladarme de un lugar a otro y al viajar así, no podía
alimentarme de modo adecuado y regular]; los baños, etc., de acuerdo
con las prescripciones del médico, surten efecto. Sigo trabajando en
la Bibliothék [*], y por las
noches paseo por distintos lugares, estudiando las costumbres de
Berlín y prestando atención al idioma alemán. Me voy
acostumbrando y lo entiendo un tanto mejor, aunque todavía muy, muy
mal.

Soy perezoso para visitar los Sehensivürdigkeiten [**] de Berlín; en general me atraen poco y la
mayor parte de las veces los veo por pura casualidad. En general, prefiero
mucho más las fiestas y entretenimientos populares que visitar museos,
teatros, galerías, etc.

No pienso quedarme más tiempo aquí: "es bueno estar de
visita, pero en casa es mucho mejor". Sin embargo, por ahora seguiré
aquí, pero lo que me horroriza es ver que de nuevo estoy en
"dificultades" financieras: la "tentación" de comprar libros, etc., es
tan grande que el dinero va a parar el diablo sabe adonde. Será
necesario recurrir otra vez a tu "asistencia": envíame, si puedes, 50
ó 100 rublos.

Mark me escribe que la situación en cuanto a vivienda es
trágica: no hay viviendas. En este aspecto, Moscú, según
parece, es peor que Petersburgo. Toda esta molestia por un apartamento es muy
desagradable. Espero que lo resuelvan en seguida ●

Saludos a todos los nuestros.

Tuyo, V. Uliánov

 

 

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[*] Biblioteca Real.
(Ed.)

[**] Lugares dignos
de verse. (Ed.)