en el grupo medio del campesinado, pero incluso allí nunca se podrá prescindir de una parte considerable de economía mercantil (probablemente, alrededor del 40% de todo el presupuesto debe estar en forma monetaria). Las haciendas del grupo inferior y del superior siempre serán más mercantiles, ya que la primera vende fuerza de trabajo; la segunda, excedentes de grano.

Sobre este plan se ha construido el análisis de los grupos en el artículo sobre Póstnikov.

Usted habla de la «norma de economía natural» y la «norma de economía mercantil» por separado. Si le he entendido con exactitud, la segunda norma es precisamente mi norma media de 17-18 desiatinas de siembra según Póstnikov, en la cual, por supuesto, es importante separar y calcular con precisión la parte natural y la parte monetaria. En cuanto a una «norma de economía natural» independiente, no la comprendo: nuestra hacienda campesina actual no puede ser puramente natural a ninguna escala.

No obstante, aquí hay que esperar sus explicaciones más detalladas.

En cuanto a la crítica de N. K. Mijáilovski, pienso también que ninguna redacción la publicará, no tanto por las condiciones de censura (corren rumores de que la censura está expulsando al marxismo ruso tras el alboroto levantado por «Rússkoe Bogatstvo»), como por el desacuerdo con usted y la cobardía ante el insolente y engreído «pez gordo». Tengo cierta experiencia al respecto. Además, no creo que fuera posible ni valiera la pena responderle en nuestra prensa. Leería su respuesta con placer.

Permaneceré aquí, probablemente, hasta el 12 de junio, y tal vez más. Cuando me vaya, comunicaré la nueva dirección. Mientras tanto, puede escribir (después del 12) a través de M. G. G.: desde allí será más fácil el reenvío.

Publicado por primera vez en 1940 en la Recopilación Leninista XXXIII.

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Enviado desde Petersburgo a Samara.

Se imprime según el manuscrito.